Concretan histórica emisión global en pesos por US$ 1.250 millones

Colocación se realizó a tasa fija en moneda nacional a cinco años gracias a baja de la inflación

Por primera vez en su historia Uruguay colocó ayer un bono global en pesos nominales (sin indexación a la inflación) a cinco años de plazo. La operación para captar financiamiento externo volvió a despertar como en las últimas oportunidades un fuerte apetito en los mercados internacionales.

La operación también incluyó la recompra de títulos internacionales y el canje de títulos locales. El gobierno recibió una demanda total por US$ 5.600 millones, cuatro veces y media más de los US$ 1.250 millones que finalmente se aceptaron, informó ayer la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

El bono global con vencimiento a 2022 superior a los US$ 1.000 millones se colocó con un cupón de 9,875%, lo que arroja un rendimiento de 10% anual en moneda nacional. Hacía cinco años que un país emergente no emitía a tasa fija y en moneda local en jurisdicción internacional como lo hizo ayer Uruguay, según el MEF.

Fuentes al tanto de la emisión indicaron que la operación fue posible gracias a que la inflación ha consolidado su tendencia a la baja en los últimos meses. Ese tipo de operación hubiera sido impensado el año pasado, cuando la inflación llegó a 11% en el primer trimestre.

"Esta nueva operación confirma la confianza que los inversores locales e internacionales tienen en la fortaleza macroeconómica e institucional de la República, así como en la política económica del gobierno", afirmó el MEF en un comunicado.

El momento del lanzamiento de la operación permitió al país aprovechar el fuerte repunte de precios que han tenido los títulos públicos en moneda local en los últimos meses, en el contexto de una reducción considerable en la tasa de inflación y la mejora en las perspectivas de calificación crediticia.

Asimismo, "se capitalizó el renovado interés de inversores extranjeros por activos de mercados emergentes", añadió el ministerio.

La operación contó con la participación de más de 100 inversionistas institucionales de Estados Unidos, Europa, Uruguay y otros países de América Latina. El MEF destacó especialmente la demanda proveniente de cuentas en países europeos, muchos de la cuales compraron deuda uruguaya en pesos por primera vez.

Desde el punto de vista estratégico una emisión con estas características no solo ayuda a desdolarizar la deuda porque se sigue emitiendo en moneda nacional, sino que se considera como el paso a "una segunda generación de desdolarización", había dicho días atrás una fuente consultada por El Observador.

En ese sentido, explicaron que en los últimos 10 años las curvas de rendimiento se extendieron en UI, pero que al emitir en pesos nominales se da "un paso más". También se lo considera una "señal más clara" al mercado respecto a la política de "mantener la inflación controlada y seguir apostando por el peso", se indicó.

Canje

Hubo US$ 250 millones de lo emitido que correspondió a operaciones de manejo de pasivo –canje por otros títulos– con el objetivo de reducir parte de los vencimientos correspondientes a 2017 y 2018. Eso permite obtener un perfil de amortizaciones más parejo en el tiempo. Ese componente de la operación incluyó al bono global en UI con vencimiento en 2018 y se le ofreció al inversor la posibilidad de vendérselo al gobierno o de presentarlo como parte de pago del nuevo bono que se emitía. La amplia mayoría de las órdenes presentadas a la recompra optó por la segunda opción, según el MEF. También se incluyó un canje local de Notas de Tesorería en UI y pesos con madurez menor a tres años.

Al cierre del primer cuatrimestre del año el 53% de la deuda externa uruguaya estaba nominada en moneda extranjera y 47% en moneda nacional, según el último reporte de la Unidad de Gestión de Deuda del MEF divulgado en mayo.

Por otro lado las reservas líquidas del gobierno central totalizaban al cierre de abril US$ 1.737 millones, por debajo de los US$ 2.515 del cierre de 2016 y en niveles similares a los de 2013 (US$ 1.802 millones). De todas formas el ratio de activos líquidos sobre amortización que vence en un año pasó de 1,9% a 2%. Eso significa que si bien cayeron las reservas en dólares corrientes, se cuenta con el doble de caja necesario para cubrir los vencimientos a corto plazo.


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