Conflicto paraliza cementera de ANCAP

La Federación de Trabajadores (Fancap) resolvió paralizar desde hace una semana la producción

Además de la polvareda que desató la firma de un polémico convenio salarial con sus trabajadores por parte de ALUR, las autoridades de ANCAP tienen otro frente conflictivo en el negocio del cemento. La Federación de Trabajadores del ente petrolero (Fancap) resolvió paralizar desde hace una semana la producción de la cementera estatal en Minas, luego que venciera el plazo de seis meses que se dio tras una negociación para que un grupo de 12 trabajadores pasara del área de mantenimiento a la de producción.

En diálogo con El Observador el dirigente de la Fancap e integrante de la comisión Pórtland del gremio, Artigas González, explicó que el gremio aspira a que ese grupo de trabajadores vuelva a su "puesto genuino", o de lo contrario las autoridades de ANCAP accedan a otorgar una compensación salarial de unos $ 3.000 mensuales, para equiparar el ingreso que perciben los empleados de ese escalafón. En la planta de cemento de Minas trabajan unos 140 operarios de ANCAP y otros 100 empleados de empresas privadas que prestan servicios para ese emprendimiento industrial.

El director de ANCAP e integrante del directorio de Cementos del Plata, Diego Labat, se mostró "preocupado" por la paralización de la producción industrial de la cementera y los posibles "incumplimientos" de contratos con clientes, en un negocio que arrastra pérdidas millonarias y tiene actualmente niveles magros de producción.

"Si bien se invirtió mucho dinero, no somos más productivos que otros años", declaró el director al diario La Unión de Minas. El dirigente de la Fancap admitió que el emprendimiento tiene actualmente una "productividad acotada" como consecuencia de "errores de gestión" que se arrastran desde hace mucho tiempo. El sindicalista puso como ejemplo las "ineficiencias" que están provocando que el depósito de combustibles del nuevo horno que se puso en operación está a una distancia "bastante alejada". Eso llevó a que se deba contar con un camión cisterna para trasladar el combustible hasta el horno.

El directorio de ANCAP resolvió hace dos semanas una serie de cambios en algunas gerencias. En medio de esas modificaciones, el gerente de Pórtland, el ingeniero Juan Romero, fue trasladado a la gerencia de Agroindustria.

Sin embargo, para Artigas esa remoción "no soluciona el problema de fondo" porque los gerentes de las plantas siguen en sus funciones. Por otro lado, el dirigente recordó que ANCAP invirtió US$ 100 millones en la modernización del horno pero no hizo aún las inversiones necesarias en el área de molienda de la planta. En el plan original, estaba previsto que se invirtieron otros US$ 100 millones, pero hoy la situación financiera de ANCAP hace difícil cumplir esa meta. El negocio del Pórtland es un lastre importante para las finanzas de ANCAP. Entre 2005 y 2009, el ente perdió US$ 60 millones, cifra que trepó a US$ 120 millones en el siguiente período (2010-2014). En tanto, durante el primer año de la nueva administración de gobierno, el rojo del Pórtland fue de US$ 135 millones. Para 2016, se espera que ese déficit caiga a unos US$ 30 millones.

La Fancap tiene previsto abordar hoy el conflicto y determinar los pasos que seguirá adelante. Para ayer estaba prevista una reunión con el directorio de ANCAP pero fue suspendida.

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