Cosas de mujeres, monos y monas

La manifestación convocada por mujeres fue cosa seria, igual que las causas determinantes de la movilización

La movilización protagonizada por mujeres esta semana fue cosa seria, como lo son los motivos que determinaron esa tremenda demostración de fuerza. Muy por encima de los feminismos y también del desprecio machista hacia las reivindicaciones de las mujeres, hay causas que involucran a todos.

La marcha significó una movilización masiva de mujeres indignadas por la violencia familiar, que en su forma más estridente se vuelve criminal y en la vida cotidiana callada resignación por la dependencia económica, entre otros factores.

Y desde luego que sería indefendible justificar diferencias salariales de hasta un 10% entre hombres y mujeres por una razón distinta al talento de cada uno, como debería ocurrir en las sociedades libres, donde no existen las categorías sindicales que ponen techo a los más lúcidos y favorecen la mediocridad.

La violencia en general, llámese de genero o de donde venga, así como las caprichosas e injustas desigualdades son un problema de la sociedad en su conjunto y aplaudo que las mujeres se organicen para poner el foco en aquellas situaciones que se vuelven intolerables para la sociedad entera.

Las organizaciones sociales tienen esa función, alertar la vulneración de derechos de las partes en función del conjunto, para que se traduzcan en medidas legales y de seguridad que protejan a los indefensos.

Me gustan las mujeres organizadas -y todas las expresiones colectivas que se mueven para alzar la voz ante la injusticia del poder-, sobre todo aquellas que buscan soluciones de fondo desde la perspectiva de la defensa de los derechos humanos. Y la expresión especie humana es clave y por ahora no es objetivo militar de las guerras gramaticales.

Ojalá funcionaran algunos mecanismos para aumentar la participación y asegurar la igualdad de género, caso de las cuotas. Nada indica que la ley tendente a asegurar un tercio de mujeres en el Parlamento traiga consigo mejores legisladores.

Más bien arriesgo la opinión que esa cuota traerá la obligación de poner en listas a mujeres que nunca soñaron en ocupar un escaño. Ya lo veremos; a veces un paso adelante por la fuerza significa retroceder unos cuantos kilómetros, como dice el título de una famosa obra de Lenin.

Eso sí en la mayoría de las redacciones que integré la cuota femenina hubiera sido desventajosa porque las mujeres se ganaron sus espacios y posiciones directrices a pura destreza y esfuerzo. Pasen y vean.


Recordemos al mono que en 2001 Odisea del Espacio tira hacia el cielo aquel tremendo hueso que descubrió como arma para ganar el pozo de agua a la manada rival. Y así ese hueso se transforma en nave espacial, una alegoría inmortal de la evolución.

Damos por sentado que el mono es macho, pero podría ser mona, desde que las mujeres hacen la guerra a la par de los hombres. Mono o mona, igual representaría el camino de la humanidad entera. ¿O no? Si así no fuera, que se reescriba todo ya.
Kubrick reeditado y apto para monos y monas.



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