Crece el uso del bótox como alternativa a las cirugías

Según datos de Uruguay XXI en 2015 llegó al país 43% más de esta sustancia en comparación con 2011
El popular "bótox" es el nombre comercial de la toxina botulínica tipo A, una sustancia cada vez más utilizada por los uruguayos para disimular las arrugas, alisar las líneas de expresión y mantener o recuperar los rasgos de la juventud.

Según datos de Uruguay XXI, las importaciones de la marca Botox que llegaron a Uruguay a través de Dermagroup SLR crecieron 42,6% entre 2011 y 2015. Además en 2014 se dio un pico en la importación por un total de US$ 184.579.

La presidente de la Sociedad de Cirugía Plástica del Uruguay, Beatriz Manaro, aseguró que dentro de los no quirúrgicos es el procedimiento más utilizado, y que se comienza a hacer uso de esta herramienta ya a partir de los 25 años. "Lo usan las mujeres y también los hombres para prevenir la cirugía de lifting", señaló. Al no ser necesaria anestesia se puede aplicar a adultos mayores y lo utilizan en ambos sexos personas de hasta 80 años.

El entrecejo, la frente, el cuello y el contorno de los ojos son las zonas más frecuentadas por esta técnica aunque según Manaro también se recurre a ella para erradicar la sudoración excesiva. "Se puede aplicar en las manos y en las axilas", resaltó la especialista.

Además, tiene el uso clínico de mejorar la apariencia de las parálisis faciales tensando los músculos de la zona opuesta a la parálisis para hacer simétrica la apariencia del rostro.

Según datos de Uruguay XXI en lo que va del 2016- hasta el 30 de junio- la empresa Dermagroup SRL importó US$81.358 de Botox.

A través de inyecciones, la toxina botulínica tipo A tiene la función de contraer los músculos y sus efectos –que se notan a los cuatro días– tienen una vigencia de unos seis meses. "Es una alternativa económica y prácticamente no invasiva de la cirugía estética, además hay muchas personas que no necesitan cirugía y con esta aplicación ya pueden corregir lo que no les gusta", apuntó Manaro.

Según el doctor Juan Araújo el uso del bótox está contraindicado en el embarazo, en pacientes tratados con anticoagulantes y en aquellos que padecen coagulopatías. "En 95% de los casos, tras la primera sesión se necesitan pequeños retoques. Entre las dos primeras sesiones deben transcurrir seis meses, siendo la tercera sesión pasados otros ocho meses y, finalmente, una sesión anual como mantenimiento", destacó Araújo.

Por su parte, Manaro reconoció que "el crecimiento del uso del bótox es impresionante". La sustancia puede tener distintas procedencias, el auténtico bótox americano es uno de los que más se utiliza en Uruguay, junto con la marca francesa Dyslor.

"El costo es variable porque se puede compartir el costo de una ampolla, varía entre
US$ 200 y US$ 500 dependiendo de la cantidad que se use", resaltó Manaro.

La mano de un experto

A pesar de su carácter de no invasivo, el bótox requiere de 24 horas de reposo posterior a su aplicación debido a que lo inyectado puede trasladarse hacia otra zona a causa del movimiento y hacer que los efectos no sean los esperados.

En ese, sentido Manaro reconoció que es cada vez más habitual que personal no especializado aplique bótox, lo que conlleva riesgos para los pacientes porque no todos tienen la misma noción de cómo funcionan los músculos faciales. Los odontólogos son un ejemplo de esta modalidad, según dijo.

Además de aplicarse por motivos estéticos, sudoración excesiva y parálisis facial, el bótox también se ha comenzado a usar en aquellos pacientes que bruxan los dientes para contraer los músculos masticadores y así evitar el chirrido de los dientes. Manaro alertó que la toxina solo puede ser aplicado por médicos especializados y concluyó: "Esto tiene que regularlo el MSP".

Dudosa procedencia

El doctor Juan Antonio Araújo coincide en que cada vez más pacientes acuden al consultorio pidiendo bótox. "Es un crecimiento sostenido", resaltó.

Araújo explicó que tanto las marcas europeas como las americanas de toxina botulínica ofrecen las garantías de máxima calidad.

En este sentido, el especialista advirtió que ya se ofrecen en Uruguay alternativas de origen asiático que no están certificadas por las mismas organizaciones internacionales, por lo que sus resultados tampoco están certificados. "Yo no los quiero ni probar", comentó Araújo, y recordó que el costo de producto era significativamente menor.

El cirujano plástico explicó cómo debe ser el procedimiento correcto a la hora de aplicar bótox. "Se debe mostrar el producto original, sin diluir, si está diluido significa que ya fue utilizado antes y eso no es correcto", apuntó. Añadió que luego de diluido se debe utilizar dentro de la siguiente hora y no compartir la toxina entre pacientes. "También se deben constatar el laboratorio de procedencia y la fecha de vencimiento", dijo.

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