Crónica de cuando la muerte era una fiesta

Fusilados y verdugos, de Sebastián Panzl, sale a la venta hoy

"Este es un libro que intenta entender la sensibilidad de la sociedad uruguaya en aquella época. En ese entonces, la muerte estaba asociada a la fiesta; toda una vecindad o una ciudad se trasladaba para ver una pena de muerte y eran eventos con fiesta, con danza, con taba", recuerda el periodista y escritor Sebastián Panzl a propósito de Fusilados y verdugos, libro que desde hoy está a la venta en librerías locales a $ 490.

Panzl explica que el libro "es una crónica sobre la pena de muerte desde sus orígenes en los tiempos coloniales, una medida que importamos de España". El libro cuenta historias de condenados a muerte desde esos tiempos coloniales, desde los primeros esclavos ahorcados.

Un detalle que para muchos es hoy aún desconocido es que durante 38 años, una horca estuvo instalada en forma permanente en la Plaza Matriz, y que allí también hubo fusilamientos y muertes "a garrote vil". "En esa época, la muerte estaba asociada a la fiesta. Era una sociedad con una relación con la muerte muy diferente. Hay un caso emblemático de un doctor italiano al que lo mataron cuatro asesinos, a quienes fusilaron el mismo día, en 1872. Había tanta gente en la plaza que muchos se colgaban de los árboles para verlo", señala el autor.

El libro, entonces, recorre las historias de vida de muchas penas de muerte y de personas que murieron debido a su aplicación. Pero además, la historia también se enfoca en las discusiones que se produjeron en la vida pública para abolirla, hasta el momento en que eso se aprobó, en el año 1907, por el gobierno entonces encabezado por Claudio Williman.

En su momento, y en función del contexto regional, Uruguay fue uno de los países que estuvo a la vanguardia en el asunto y eso también es un tema importante en el libro. "Ahí, en el proceso de discusión, hubo figuras muy importantes, como Dámaso Antonio Larrañaga o Pedro Figari, que escribió 22 columnas sobre el tema. El peso de los intelectuales fue muy fuerte", recuerda Panzl.


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