Cuál es la mejor forma para cocinar la papa

Si bien ningún alimento "engorda" por sí solo, es recomendable tener precauciones a la hora de cocinarlos, ya que el valor calórico puede modificarse de acuerdo al método elegido
La papa es un alimento base, originario de América y llevado a Europa por Colón, llegó a tener potencial casi de deidad y su importancia en la dieta de los pueblos hizo que se atesorase tanto como el oro. Su sabor se adapta tanto a preparaciones dulces como saladas, sus formas de cocinarla son múltiples, y tiene excelentes propiedades organolépticas y nutricionales.

Es muy rica en vitamina C, que refuerza el sistema inmune y protege de enfermedades, aporta antioxidantes que ayudan a reparar el cuerpo. Además, tiene vitamina B, potasio y ácido fólico, que mejoran la función cerebral y evitan la formación de cálculos renales.

Ha tenido un importante rol en la lucha contra el hambre en tiempos difíciles, es económica y puede utilizarse como ingrediente en infinidad de preparaciones.

La papa hervida, al horno o al microondas no aporta muchas calorías. Sin embargo, otras formas de cocción aumentan su contenido calórico de forma drástica. La papa frita proporciona cuatro veces más calorías (300 kcal/100g) que si se hace hervida (80 kcal/100g). Las papas asadas aportan 101 kcal/100g, salteadas 134 kcal/100g y las papas fritas en bolsa aportan 538 kcal/100g. Por otro lado, cuando se aliña con aceite la preparación se adicionan entre 90 y 135 kcal por cada cucharada sopera empleada.

La papa es fuente energética, útil para aumentar las calorías en la dieta de personas con desnutrición o inapetentes, también para niños, deportistas y ancianos. Es útil para aumentar la consistencia de sopas, salsas, caldos, purés, ensaladas, etc.

Cuando se incluye en dietas para bajar de peso aportan saciedad y se debe utilizar en reemplazo de pastas o platos muy calóricos. Una papa tiene tres veces mayor nivel de saciedad que el pan blanco.

¿Cómo cocinarla sanamente?

· Al vapor: es la forma recomendada de cocción, la más sana y la que conserva mejor sus nutrientes. Con la piel aún más.

· Cocidas o hervidas: para este tipo de cocción se recomienda utilizar papas no tan maduras, sino con textura harinosa y compacta en su interior, ya que no se deshace con la cocción y logra un buen caldo.

· Asadas o guisadas: se recomiendan las papas tiernas, ya que absorben mejor los sabores. Lo mismo para los purés.

· Fritas: si su consumo no puede evitarse de vez en cuando, lo mejor es utilizar la papa madura, con poca agua. Para que sea menos grasosa. Es importante sumergirla por completo en el aceite y que este esté a la temperatura adecuada.

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Fuente: Liga de Alimentación.