¿Cuáles son los requisitos para ser un candidato deseable en lo laboral?

Detrás de cualquier estrategia de búsqueda de empleo debe haber una preparación y unas condiciones que no se improvisan

Los expertos dirán que para ser el candidato ideal y llamar la atención de los reclutadores es necesario diferenciarse del resto de los competidores (quienes también buscan un puesto) en un mercado laboral hipercompetitivo. Hay demasiados factores que deben ser tenidos en cuenta y muchos requisitos que se dan como necesarios para ser considerado un profesional idóneo.

Conocerse y saber planificar la propia carrera

Una de las primeras cosas que se debe hacer es un pronóstico acerca del empleo, de la profesión o del sector en el que se trabaja y en el que se pretende trabajar. Quienes saben hoy lo que estarán haciendo dentro de cinco años tienen una ventaja competitiva que le permitirá diseñar un plan de carrera, ser consciente de sus puntos débiles y de sus fortalezas y resultar así mucho más atractivo a los posibles reclutadores.

Consciente del valor de un nuevo currículum

El currículum tradicional no resulta eficaz si no se complementa con otras estrategias. El candidato ideal ha de ser consciente de que para los empleadores resultan cada vez más irrelevantes sus éxitos pasados, y éstos ya no se pueden vender de una manera tradicional. Vivimos en un mercado laboral interconectado en el que resulta complicado controlar nuestro propio currículo, y en el que somos cada vez más transparentes.

Las nuevas capacidades profesionales

El mercado laboral cambia a una velocidad increíble, y eso obliga a convertirse en un nuevo tipo de profesional. Lo importante es diferenciarse para llamar la atención de los reclutadores. Hay que aportar un nuevo valor y presentar nuevas credenciales profesionales, capacidades y habilidades adaptadas al otro tipo de mercado de trabajo.

La lista de capacidades cambia casi constantemente, por lo que se requiere una reinvención permanente. Estas son algunas de las que ya se exigen: creatividad e innovación; ser muy adaptable a las nuevas situaciones y tener capacidad para trabajar en entornos cambiantes; habilidad para tomar decisiones; autoaprendizaje y capacidad de reciclaje o habilidad multidisciplinaria; flexibilidad y polivalencia que permitan trabajar en diferentes puestos; habilidades relacionales y comunicativas; una faceta internacional relevante; experiencia; dominio de las redes sociales; o capacidad para fabricar nuestra propia marca, sobre la base de que cambia la forma de trabajar y hay que recurrir a nuevas soluciones, pensando como proveedor de servicios.

Saber vender la diferencia como activo

Los expertos destacan la capacidad de venderse como si se fuese una empresa o un producto. Se trata de diseñar la carrera pensando en quién podría invertir en el talento que se posee, demostrando resultados y asumiendo riesgos. Lo primero es analizar quién puede ser el accionista (el que va a apostar por ese talento) y cuál es el valor del producto que se le puede ofrecer.

Experiencia y capacidad para demostrar

La etiqueta de experto no se la pone uno mismo. Es algo que otorgan los demás, y se obtiene con reconocimiento cuando una masa suficiente de personas ven al profesional de esa manera. Para que eso suceda, conviene demostrar la capacidad para resolver problemas. Y en términos de experiencia demostrable conviene tener un número determinado de casos de éxito, un bagaje que los reafirme. Saber vender esa experiencia resulta fundamental.

Buen manejo de las redes sociales

Para empezar, estar excesivamente presente en las redes puede ser contraproducente. Y no todos los que presumen de marca personal son expertos sólo por estar en ellas. Dicho de otra forma: sólo el número de seguidores o la popularidad que obtenga en las redes sociales no supone un elemento diferenciador. Y ser muy visible en el mundo 2.0 no convierte a alguien en un buen profesional.

El verdadero branding personal es la herramienta ideal para resolver los problemas que provoca centrarse demasiado en la visibilidad. Lo fundamental es que se le conozca, que se sepa cuáles son sus competencias.

Conviene un propio modelo de negocio y mensaje, dejando un posicionamiento de marca correcto en todos ellos. Y resulta determinante que la marca personal se construya sobre la base de la autenticidad, porque lo que marca la diferencia es la calidad del trabajo que se muestra en las redes y de qué manera se utiliza.

El 'networking' que funciona realmente

El candidato ideal es capaz de construir una red de contactos sostenible que le permite acceder a las ofertas de trabajo ocultas. Las ofertas no son visibles, pero existen, y la red de contactos es la mejor manera de obtenerlas. No se trata de simples enchufes, sino de personas que conocemos y que se mueven por enriquecimiento mutuo.

Hay que tener claro qué es lo que se quiere se recuerde, y conviene construir redes de confianza que sean sostenibles en el tiempo, porque muchas veces se da por supuesto que el otro conoce qué es lo que el profesional sabe hacer, y no se generan ese tipo de contacto ni se trabaja bien el mensaje que se quiere transmitir.

Puesto que los contactos sólidos resultan determinantes, el candidato ideal sabe quién merece verdaderamente la pena, y dónde están los amigos de alta calidad que le ayudan a conseguir un empleo o a brillar en el que tiene.

Poco proclive a la frustración profesional

El candidato ideal sabe gestionar sus expectativas y es capaz de diseñar su puesto con una visión realista. Cualquier empleo tiene una cara amable y una cruz tediosa, por lo que se debe evitar hacer una composición de lugar que difiera de la realidad. Hay que desechar la obsesión por el trabajo perfecto, ya que el puesto ideal no existe, y tampoco la empresa perfecta.

A esto se añade que el candidato ideal sabe que nunca es demasiado tarde para encontrar el trabajo de su vida. No cae en la frustración ni se deja llevar por el pesimismo. Por muy hastiado que esté de su trabajo, hay motivos para la esperanza, y la aparición de nuevas profesiones casi cada día en un entorno laboral de incertidumbre es una fuente de oportunidad para que aparezca la posición soñada o el empleo en el que por fin encaja. Hay que estar preparado para ese momento.

Consciente de los límites del éxito

El candidato top conoce las limitaciones que se refieren a cuánto es posible estirar la época de triunfos y grandes logros profesionales propios de un profesional de altísimo rendimiento. Y lo que es más importante: ha pensado en cómo reaccionará su organización cuando llegue su declive profesional.

Tiene claro que las compañías que cuidan a las personas son las que consiguen un plus de excelencia que otras no logran. Son organizaciones que sacan mucho más de sus profesionales. Y ese plus suele estar basado en razones emocionales. Sin embargo, no conviene esperar demasiadas oportunidades por parte de la organización cuando llega el declive.

Cuanta más dependencia se tenga, más posibilidades se tendrá de fracasar. No se puede fiar todo a las oportunidades que pueda darnos nuestra empresa. Es mejor que sepamos dirigir nuestra carrera y tengamos un plan para cuando llegue el bajón.

Tener clara la idea de disponibilidad total

El uso de tecnología que ofrece la posibilidad de estar accesible permanentemente difumina la línea que separa el ámbito laboral del privado.

El candidato ideal tiene claro cómo gestionar todo esto. Finalmente, uno es el responsable de permanecer siempre disponible. Si se contesta al teléfono o a los mensajes de texto con excesiva disposición se transmite la idea de que se puede contar con uno en cualquier momento. Hay que saber decir "no" y ser capaz de marcar ciertos límites. Cada vez más, trabajamos por proyectos y nuestra flexibilidad horaria aumenta. Y la profesionalidad no debería medirse por el tiempo que se está en la oficina, sino por los objetivos reales que se consiguen.

Saber aumentar su valor dentro de la empresa

El candidato ideal domina algunas claves para revalorizarse en su empresa. Entre ellas está el hecho de que uno es cada vez más eficiente (utiliza menos recursos) y eficaz (genera más resultados); y que debe dejar patente que es más ágil, que agradece más las cosas y que comparte y ayuda.

Son valores fundamentales para la carrera que tienen que ver con aportar al equipo, al jefe, a los compañeros y subordinados. Ser positivo y dar ejemplo aumenta también el valor. Esa revalorización profesional es para aquéllos que tienen capacidad para mantener su estado de ánimo y permanecer estables ante los cambios.

A esto se puede añadir el hecho de saber sacar valor de los proyectos en los que se ha intervenido.

Sin olvidar la capacidad para rodearse de los mejores, creando un entorno de colaboradores que tengan planes ambiciosos y que persigan grandes objetivos. Incluso si éstos son diferentes a los suyos, debe fomentar su energía y alimentarse de ella.

Conocer cómo trabajan los reclutadores

Resulta determinante saber cómo actúan los empleadores y cuáles son las fórmulas y métodos que utilizan para saber si usted encaja en ese puesto. Es necesario conocer aquellas herramientas que los reclutadores usan para minimizar la tasa de fracasos.

El comportamiento en las redes sociales, los test de personalidad y hasta el uso de datos biométricos pueden servir para pronosticar cómo reaccionar en determinadas situaciones comprometidas. Si se conocen, se tendrá cierta ventaja sobre los demás competidores.

Los cazatalentos, consultores o empresas de selección tienen como clientes a las empresas. Como candidato, es importante ocupar un lugar destacado en el proceso, pero saber quién es quién y dónde está le hará más eficiente en la búsqueda de empleo.

Creatividad y mentalidad 'start up'

Se debe tratar de ser una especie de emprendedor interno, preocupado por preservar la mentalidad start up de la compañía. Un profesional creativo es un empleado flexible, listo para adaptarse y analizar los retos desde diferentes puntos de vista; curioso, siempre en busca de buenas ideas para explorar y recombinarse; humilde, capaz de entender que una buena idea puede desencadenar una mejor idea de otra persona; que no vaya sólo a por lo que se espera, sino que mire más allá; estratégico, que entienda el impacto que cada decisión tiene en el proyecto global o en la ejecución final de la idea.

Tiene prestigio interno por haber demostrado buenos resultados y haber dado ya ideas de éxito

Cuando toma un reto lo lleva hasta el final: entonces, demuestra lo que vale. Comparte los éxitos. No le importa si al final la medalla se la pone el que le dejó hacer. Admite las críticas, el feedback y los consejos. Cuantas más ideas y críticas a lo que uno hace, más cerca se está de hacerlo mejor.

El candidato ideal no es de los que siguen patrones prefijados ni buscan las mismas soluciones que el resto. Quien sabe ver oportunidades donde otros sólo advierten problemas y valora la disrupción y la ruptura, con el propósito de crear algo que antes no existía, tiene algunas de las características propias de los que deciden cambiar la queja por el emprendimiento y fabricar su propio empleo.

Algunos optan por ser emprendedor internos, que toman la decisión de cambiar su compañía desde dentro. Y la mejor manera de hacerlo es crear nuevos negocios. Emprender basándose en el propio capital humano dota a las empresas de un nicho continuo de empleo, pero para eso deben dar libertad y apoyo financiero para crear nuevos productos, servicios y sistemas sin ataduras y sin necesidad de seguir las rutinas y protocolos habituales de la organización.




Fuente: Expansión - RIPE