Cuidados y cuidadores

Ha llegado el momento de buscar una solución para cuidar a un ser querido

*Por Guillermo Fossati (PHD)/ drguillermofossati@adinet.com.uy

Ha llegado el momento de buscar una solución para cuidar a un ser querido. Ejemplo: contratar a una persona para que cuide a un familiar que necesita ayuda en su rutina diaria (tareas domésticas y cuidados personales), contratar a una persona para que cuide a su hijo (bebé, niño, niña) en su casa, etcétera.

Las tareas del cuidado recaen fundamentalmente sobre las mujeres, tareas que suponen una entrega y una generosidad que en general los hombres y las personas jóvenes no asumirían. Así ha sido a lo largo del tiempo. Hoy, los cambios que se han dado en las estructuras familiares modernas, el aumento en la participación laboral femenina, el aumento de las familias monoparentales (por divorcio o separación), y la imposibilidad de compaginar el cuidado de un familiar con las actividades de todos los miembros de la familia, generaron una mayor necesidad de recurrir a servicios de cuidado. Servicios y tareas diversas en función del momento evolutivo en que se encuentre la persona dependiente, el perfil de sus necesidades, las características específicas de la situación o enfermedad que ha generado la dependencia, la severidad de las limitaciones, etcétera.

Ante la necesitad del cuidado de personas mayores hay distintas alternativas: contratar a una persona para que su familiar pueda seguir viviendo en su propia casa pero contando con atención y ayuda, llevar a la persona mayor a vivir con usted, buscar una residencia de ancianos, recurrir a un centro de día (para personas mayores en situación de dependencia que viven en sus casas pero acuden durante el día a centros sociales, etc.). Todas decisiones complejas. Algunos familiares prefieren evitar o al menos retrasar una institucionalización que puede no ser necesaria. Otros, por el contrario, optan por la institucionalización. ¿Qué decir de la oferta de alojamientos alternativos a las residencias pensados para personas mayores que tienen preservada su capacidad funcional (ejemplo: apartamentos/viviendas individuales o compartidas con servicios de apoyo)? ¿Qué se sabe de la demanda potencial de estas alternativas a las residencias? ¿Y la oferta?

En el otro extremo, la primera infancia (de 0 a 3 años) y los años de la educación inicial. Gran parte del éxito en el desarrollo de los niños proviene del vínculo que estos generan con los adultos que los cuidan (madre, padre, cuidadora) y con su entorno. La importancia de los afectos de las personas que están al cuidado de los niños pequeños se basa en que estos toman las expresiones emocionales de los adultos como referencias; sea para adecuar sus conductas, sea para formarse ideas u opiniones de sí mismos, etcétera. Es un tiempo de vida donde se destaca la particular importancia del apego y la comunicación, los estímulos, la puesta de límites, etcétera. Hay un conocimiento acumulado sobre la complejidad y la importancia del universo interpersonal que se pone en marcha durante la crianza. Son motivos más que suficientes para que una madre y un padre hagan las cosas bien a la hora de contratar a una persona para cuidar con regularidad al hijo; sea para vivir con la familia o sea para ir a la casa solo cuando tiene que cuidarlo.

Lo cierto es que pensar en dejar a su familiar (madre, padre, hijo, etc.) al cuidado de un desconocido puede causar preocupación. ¿Tiene experiencia? ¿Está capacitada esta persona para proporcionar la atención y cuidado que requiere una persona en situación de dependencia? ¿Cómo reaccionaría ante la presencia de enfermedades o deterioro físico de la persona a la que cuida? ¿Cómo se manejaría ante situaciones difíciles y momentos críticos?

Se trata de situaciones complejas de interacción en que el cuidador también participa con sus propias emociones en la relación y no siempre estará dispuesto emocionalmente para dar respuestas adecuadas a las necesidades de la persona en situación de dependencia. De hecho, ante un adulto que tiende a irritarse, quejarse, y demandar por demás, puede hasta ser necesario cuidar al cuidador. La tarea requiere un manejo adecuado de las propias emociones y una refinada regulación emocional por parte del cuidador. Empatía, comprensión, y contención son conceptos emparentados con esta función. Si bien no hay un único perfil del cuidador, hay características personales con fuerte valor y significado en el empleo (estilo emocional, interpersonal, actitudinal, motivacional, etc.). Sabido es que hay estilos de comunicación y modalidades de relacionamiento interpersonal que representan obstáculos para desempeñarse bien en tareas generales de cuidado. Pensemos en distintos ejemplos que, en principio, descartarían a un cuidador como candidato deseable: una persona centrada en sí misma y reticente a implicarse en los problemas de otras personas; una persona con tendencia a la impaciencia y malhumor; una persona muy poco resolutiva que se bloquea ante las dificultades; una persona que se preocupa en exceso por cosas sin importancia; una persona rígida que no soporta que le lleven la contraria; una persona que se molesta mucho cuando las cosas no le salen tal como espera; etcétera.

Para finalizar, y saliendo de lo individual para pensar en lo colectivo, la tendencia hoy en distintos países del mundo es dejar de ver las situaciones de dependencia como un problema exclusivamente individual o familiar para pasar a percibirlo como un problema que afecta a la sociedad en su conjunto.

En este sentido, el gobierno actual del FA se comprometió a desarrollar un Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC) como una nueva política social: Plan Nacional de Cuidados, 2016-2020. El objetivo, según explicó Julio Bango, es llegar en los primeros cinco años al 60% de las personas que se encuentran en una situación de dependencia y hacerlo más allá de su nivel de ingresos. Se anunció la implementación de un sistema de cuidado infantil de acceso universal. “En cinco años nos proponemos ir del 47% del universo de todos los niños de 0 a 3 años al 64%”, expresó Bango. Además, se propone universalizar la oferta de jardines para 3 años. Hasta ahora, se había universalizado para 4 y 5 años.

Por otra parte, el Poder Ejecutivo aprobó los decretos que regulan un programa de asistentes personales. Según se ha dicho, las personas que no pueden realizar las tareas cotidianas sin la ayuda de un tercero podrán acceder a un asistente personal que se dedicará a su cuidado por 20 horas a la semana. Quienes realicen tareas de asistente personal deberán estar anotados en un registro nacional del cuidador y recibirán capacitación.

Surgen primeras preguntas: ¿se ha llevado a cabo alguna evaluación ex-ante del efecto que tendría un sistema público de cuidado infantil de acceso universal? ¿Hay cambios en las intenciones iniciales de este proyectado SNIC a la luz de la realidad actual en materia de recursos disponibles? Mucho más por preguntar.


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