Curtiembres frenan caída pero piden certeza en paliativo oficial

Baja de materia prima ayuda a compensar pérdida de competitividad
La industria curtidora uruguaya fue una de las ramas de actividad que más acusó el impacto de la crisis internacional de 2009. Hoy en Uruguay están en pie apenas media docena de empresas, con la buena noticia que el sector logró estabilizar su nivel de producción en 2016 tras una racha adversa, pese a que facturó menos por el descenso de precio de sus productos.

De todas formas, el sector pide al gobierno una mayor certidumbre sobre el reintegro impositivo especial de 6% que se otorga sobre las exportaciones. En 2015 la actividad de este sector sufrió una contracción de 15% en volumen, físico según los datos que publica el INE. Ese dato contrasta con la producción del último trimestre a noviembre del año pasado que experimentó un repunte de 6,4%.

El presidente de la Cámara de Curtiembres, Álvaro Silberstein, dijo a El Observador que el mercado internacional no ha mostrado grandes cambios en los últimos dos años con "una demanda acotada y precios muy deprimidos". Uno de los motores del consumo, la industria del calzado –responsable del 50% del total– sigue pinchado; la automotriz (18%) frenó su expansión y la de muebles (15%) tampoco muestra señales de reactivación.

Pero no todas son verdes para el sector. En 2016, uno de los aliados que tuvo esa rama industrial para cortar con la sangría de su producción fue el menor precio de su materia prima: el cuero. La industria frigorífica faenó más de 2,2 millones de cabezas el año pasado, su mejor desempeño en siete años.

Eso le permitió a las curtiembres compensar algo de la competitividad que pierden por el incremento de otros costos en dólares, como la energía y la mano de obra. Silberstein explicó que ese factor ayudó a que el volumen de exportación se mantuviera, aunque disminuyó la facturación en dólares por menores precios de venta.

A nivel de empleo no hubo grandes cambios, pero algunas empresas de peso como Zenda –propiedad del grupo brasileño JBS– redujo líneas de terminación y corte. El índice de horas trabajas en el período enero-noviembre muestra una caída de 9,3% frente a igual período del año pasado.

Para este año las perspectivas apuntan a sostener la actividad gracias a que se proyecta un buen nivel de faena de ganado vacuno, lo que juega a favor de pagar menores costos por la materia prima.

Certeza en paliativo

Cuando estalló la crisis de 2009 y comenzó a derramar sus primeros efectos en Uruguay, el gobierno de ese entonces elevó los reintegros impositivos por exportaciones a sectores intensivos en mano de obra. En el caso de las curtiembres, el porcentaje de devolución trepó del 4% al 6%. Desde ese entonces el Ejecutivo ha renovando cada seis meses ese paliativo. Precisamente, el presidente de la Cámara de Curtiembres dijo que para toda la industria "es fundamental" que ese esquema se mantenga a futuro.

"El Estado ha sido sensible en otorgar esa devolución porque eso nos ayuda a lidiar con la falta de competitividad", valoró. De todas formas, el ejecutivo reclamó al gobierno que acceda a otorgar la compensación con un "horizonte de más largo plazo" para dar una mayor "certidumbre" a futuro.

El efecto Trump en la industria

En los últimos años, México y países asiáticos han liderado las inversiones de la industria curtidora y han sacado ventaja competitiva a mercados como Brasil, Argentina y Uruguay. El país azteca aprovecha la ausencia de industrias estadounidenses de cuero terminados y semiterminados para volcar en ese mercado su producción. Sin embargo, tras la asunción de Donald Trump "las inversiones en México se detuvieron", comentó Silberstein.


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