De obrero de la construcción a dueño de un grupo empresarial argentino

El director de Hormetal apuesta a consolidar las operaciones de la compañía en Uruguay con sus soluciones de obras industriales terminadas
El argentino Pablo Ostapovich (60) adquirió experiencia en el sector de la construcción trabajando como obrero y a mediados de la década de 1980 decidió emprender su propio negocio. "Tuve mucha suerte en la vida", dice el fundador y presidente del Grupo Ostapovich, iniciado hace 30 años y compuesto por cinco empresas de origen argentino vinculadas a la construcción: Plaza Industrial, Comercial CMP, Pradecon, Translo y Hormetal. Ésta última, cruzó el charco y desde hace seis años se instaló en Uruguay, dedicada a la construcción de obras industriales "llave en mano".

Luego de concretar a fines de 2016 una inversión de US$ 3 millones en Uruguay con la instalación de una planta, depósitos y oficinas en Barros Blancos, además de la compra de maquinaria para la realización de montajes, Ostapovich espera que este año sea "de consolidación" para la compañía, que ocupa a casi 100 personas –todos uruguayos, recalcó–, para sus proyectos. En 2016, la empresa facturó entre Uruguay y Argentina US$ 53 millones.

Además, aconseja invertir en Uruguay, aunque percibe que las empresas argentinas mantendrán sus inversiones entre sus fronteras.

¿Cómo surgió la idea de crear este grupo de empresas?

El trabajo y el esfuerzo me llevaron a abrir la compañía, para ser mejor cada día. Aprendí poco a poco con mi trabajo de obrero a fabricar montajes. Empecé incorporando a un obrero en la empresa, después a cinco, a diez y cada vez más. Es la ambición del emprendedor, que todos los días quiere ser mejor y trabaja para eso constantemente. Aunque en aquél momento nunca pensé que llegaría a donde estoy ahora.

Siempre digo que soy ingenioso; no tengo formación terciaria y todo lo fui aprendiendo con la experiencia. De todas formas, realicé cursos de gerenciamiento de empresas e incorporé gente a la compañía de la que aprendí mucho.

¿Por qué decidió que Uruguay fuera el primer destino para instalarse fuera de Argentina?

Es un buen país. El idioma en común, la cercanía con Argentina y el ser un país más pequeño, (hizo que decidiéramos) exportar el modelo de negocios y crear Hormetal Uruguay.

Es una empresa netamente uruguaya, que empezó con empleados argentinos para ir capacitando el modelo y a los trabajadores uruguayos. Hoy Hormetal Uruguay tiene 100 empleados, todos uruguayos, desde el gerente general hasta el último de los obreros.

La estructura metálica la fabricamos en Argentina, porque tenemos una economía de escala más grande, y se exporta hacia Uruguay.

¿Qué ofrece Hormetal para los clientes industriales uruguayos?

Tenemos un modelo de negocios que es hacer la obra completa para las industrias. Algunas empresas se dedican a hacer galpones metálicos, otras los pisos, y otras la obra civil. En Hormetal se integró todo, lo que acorta los tiempos y disminuye los costos. Trabajamos para el usuario directo, para el arquitecto y el estudio de ingeniería de la compañía que nos contrata, para quién diseña el tipo de obra.

¿Cómo ha evolucionado la demanda en Uruguay?

Al igual que en Argentina, las industrias contrataban todo por separado, importaban las estructuras metálicas una a una.

Este modelo de negocios se impuso en Uruguay, y las grandes compañías industriales o logísticas que requieren la construcción de galpones de 10.000 metros cuadrados o más, optan por algo integral.

¿Qué tipo de clientes tiene Hormetal en Uruguay?

Algunos comenzaron comprando un galpón, luego se expandieron y ya vamos construyendo el cuarto o quinto proyecto con la misma empresa.

Tenemos como clientes a varios centros logísticos, agroindustrias como Estancia Del Lago –tambo inteligente, con 150.000 metros cuadrados de galpones para alojar el ganado–, Cerámicas Castro, Sodimac, entre otros.

Son proyectos que llevan tiempo, ya que una obra de 10.000 metros cuadrados llave en mano puede llevar entre ocho y 10 meses aproximadamente; depende si tiene oficinas o no.

¿Sintieron la desaceleración económica que frenó las construcciones en Uruguay en el último año?

No. El año pasado fue un año bueno para nosotros; cerramos de forma positiva. Si bien se puede decir que tuvimos menos cotizaciones y presupuestos, por un temor en el mercado uruguayo con lo que pasaba en Argentina y Brasil, teníamos obras grandes contratadas que siguieron ejecutándose normalmente. Las empresas del sector logístico continuaron instalándose en Uruguay y eso movió la cartera de clientes.

¿Cree que este año más empresas argentinas podrían instalarse en Uruguay?

En Argentina somos optimistas con lo que va a pasar en nuestro propio país. Creo que el crecimiento de las inversiones en Uruguay no va a estar dado por empresas argentinas que lleguen, sino por las propias empresas locales que apuesten. Capaz que podrían llegar algunas de rubros no industriales, pero no conozco demasiado. La demanda en Argentina va a mejorar este año, entonces las empresas buscarán expandirse en el propio país, no tanto en el exterior.

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