De Orlando a Yorkshire

Las dos tragedias que ocurrieron en menos de una semana quedarán registradas a fuego

En menos de una semana, tuvimos dos tragedias de esas que quedan registradas a fuego: la masacre de 50 personas en el cabaret Pulse de Orlando y el asesinato de la diputada laborista de 42 años Joanne"JO" Cox, mientras hacía campaña en contra del Brexit (la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea) en su distrito de Batley and Spen. Y digo dos, porque de seguro en estos días han habido muchas otras tragedias, más lejanas y quizá más graves, en Irak, en Siria, en otros países de Africa, que no nos son tan cercanas, o que no conocemos con tanto detalle, y que no nos marcan a fuego. Aunque deberían. Pero estas dos, por cercanía, por mayor información o por lo que fuera, sí nos marcan.

Ambas tiene el común denominador del odio. Y es notable como tanto el presidente Obama en Estados Unidos como Brendan Cox, el marido de la diputada asesinada, llamaron a luchar contra ese odio, que generó ambos hechos, y no dejarse llevar por el en búsqueda de revancha o de la venganza. Obama habló en nombre de los americanos contra el odio que inspiró la tragedia de Orlando, dura y grave para cada uno de los afectados y para sus familiares y amigos, pero más lejana para quienes no los conocían. Brendan Coz habló en nombre de sus dos hijos y de sí mismo frente a un pérdida concreta y personal. En un comunicado escribió: "Hoy es el comienzo de un nuevo capítulo en nuestras vidas. Más difícil, más doloroso, menos alegre y menos lleno de amor. Yo y la familia y los amigos de Jo vamos a trabajar cada momento de nuestras vidas para amar y criar a nuestros hijos y para luchar contra el odio que mató a Jo. Ella hubiera querido que dos cosas por encima de todo pasaran ahora: primera, que nuestros preciosos hijos sean bañados de amor, y segunda, que todos nos unamos para luchar contra el odio que la mató. El odio no tiene un credo, una raza, o una religión; el odio es venenoso".

Los atentados, especialmente el de Orlando, tienen tantas aristas que permitirán que muchos lleven agua para su propio molino y no sin razón. El lobby gay, dirá que lo ocurrido es una acción contra la diversidad sexual, lo cual es cierto porque el autor era homofóbico y el ISIS, en nombre de quien dijo actuar, también lo es; el lobby anti porte de armas libre lo usará como una muestra más del grave error de que cualquiera pueda comprar armas de asalto solo con un certificado de buena conducta y US$ 500; quienes están preocupados por el ISIS y su locura fanática, mostraran los peligros del "islam radical". Y todos tendrán razón pero las conclusiones que deben sacarse de este hecho no pueden tomarse a la ligera.

Hay que hurgar más profundo. En Gran Bretaña, no es fácil conseguir porte de armas, y en el atentado no existía el factor del radicalismo musulmán –al menos a primera vista- ni el factor discriminación por género. Sin embargo, el odio sí existía. ¿Por qué se descargó sobre esta joven diputada, madre de familia? Nadie lo sabe. Quizá era un lunático dicen algunos, pero con el recurso a "los lunáticos" no podemos explicar los muchos atentados que están ocurriendo. Es un recurso que solo sirve para esconder el problema.

Por supuesto que sería importante regular la compra y el uso de armas de fuego pero tengamos en cuenta que en los últimos 15 años los americanos a favor del porte de armas pasó del 30 al 60% y por algo será. Por supuesto que es preciso combatir la discriminación por todas las razones habidas y por haber y en especial las discriminaciones por razones de sexo y de orientación sexual. Pero es preciso ir más a fondo. Es preciso recomponer el tejido social, es preciso mejorar la inclusión social, en especial de los migrantes, y es preciso luchar contra el odio que nos quieren imponer contra el "otro", el que no es como nosotros ni piensa como nosotros.

El odio es venenoso decía con gran verdad el marido de la diputada laborista asesinada y tanto lo es para el asesino como podría serlo para las víctimas si se dejan llevar por esa pasión en búsqueda de revancha. Y también para las sociedades si toman partido en búsqueda de venganza y no en la aplicación de la ley y la justicia, verdadero escudo de los débiles. El odio nos mata: escupámoslo lo más lejos posible. Si no lo hacemos, quienes siembran el odio, habrán triunfado. Y no solo escupir el odio, no solo tolerar con quien pensamos diferente: es vital respetar profundamente a quien piensa o actúa diferente. Esa es la medida de una sociedad cabalmente humana.


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