Día de la mujer, segura en su propia piel

Por Clara Alemann. Este año se celebra el vigésimo aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, firmada por 189 gobiernos del mundo

Este año se celebra el vigésimo aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, firmada por 189 gobiernos del mundo con miras a eliminar los obstáculos para que hombres y mujeres tuvieran los mismos derechos. El documento se concentra en 12 áreas críticas para la materialización de los derechos de las mujeres y quisiera hoy homenajearlas reflexionando sobre una de ellas: las representaciones y estereotipos de las mujeres en los medios de comunicación.

Está comprobado que los medios masivos no solo distorsionan la ya desigual distribución en el mercado laboral y las posiciones de poder sub representando a las mujeres, sino que primordialmente las muestran en los roles tradicionales que se espera desempeñen en la sociedad. Además, enfatizan desmedidamente la apariencia física de las mujeres definida en función de la delgadez, la belleza exterior, la vestimenta provocadora y la sensualidad.

He mencionado en otro artículo cuan perjudiciales son para las niñas, desde la temprana infancia, estas expectativas artificiales, poco realistas y descalificadoras. Las imágenes tienen un profundo efecto en cómo vemos el mundo y nuestro rol en él. Cuanta mayor exposición tenga una niña a este tipo de contenidos de comunicación masiva, menores serán las oportunidades que crea tener en la vida, y más probablemente asociará su valor como persona a su apariencia física.

Un ejemplo emblemático de esta radical contradicción entre expectativas y realidad es lo que experimentan la mayoría de las mujeres que dan a luz. Sobre esto, recuerdo cuando a los 4 días de parir a mi primera hija, mal dormida, dolorida, despeinada, en mi bata desaliñada y manchada de leche, preocupada por si mi hija comía suficiente y si yo estaba cuidándola bien, recibí la visita de una querida prima, quien al ver mi cuerpo post parto exclamó horrorizada “¿Mujer, qué diablos te pasó, así quedaste?”

Luego de explicarle que en efecto así suele quedar el cuerpo de una mujer ante el maratónico esfuerzo de generar, albergar por 9 meses y traer al mundo una vida, no pude dejar de reflexionar sobre lo equivocadas, injustas y dañinas que resultan las expectativas sociales en relación al cuerpo de las mujeres y especialmente en un momento de vulnerabilidad en donde necesitan de todo el apoyo, afecto, reconocimiento y autoestima para realizar la titánica empresa de criar personas.

Entonces, ¿cómo seria el mundo, si cada mujer sintiera que es extraordinario ser mujer, que confía en sí misma y se respeta, que como dice la poesía de P.L Reilly, escucha sus necesidades y deseos, que los satisface con ternura y gracia, que es la autora de su propia vida, que se esfuerza, toma la iniciativa y actúa en nombre propio, que cree que su cuerpo es suficiente, tal como es, que celebra los ritmos y ciclos de su cuerpo como un exquisito recurso, que celebra la acumulación de sus años y su sabiduría, y finalmente, que rehúsa a gastar su preciosa energía en disfrazar los cambios de su cuerpo y de su vida?

Pensando en esto, me encontré en la web con una fotógrafa de Estados Unidos, Ashlee Wells Jackson que captura la belleza en los cuerpos de las mujeres que han dado a luz. Sus fotos transmiten la energía, la autenticidad y la fuerza que tienen las mujeres cuando se sienten cómodas y seguras en su propia piel. Miles de mujeres se sienten demasiado gordas, arrugadas, estriadas, ojerosas, celulíticas, altas, bajas, flácidas, feas, peludas, narigonas, o deprimidas en un momento en el que necesitan de todo el amor para sí mismas y la fuerza para encarar la tarea de dar vida, nutrir y criar personas que se sientan valoradas.

Quererse es fundamental para poder querer a los demás. Hay una asociación entre nuestra elección de aceptarnos y querernos tal cual somos y nuestra capacidad de aceptar y querer a otros tal como son. Las desigualdades de género se sostienen en la cultura de la cual todos formamos parte. Es por esto que cada uno puede contribuir a cambiar las representaciones y estereotipos reduccionistas y degradantes de las mujeres.

Te invito a mirar estas fotos y a actuar: 1) rechazando las representaciones de mujeres que las muestran como un objeto sexual o en roles degradantes, 2) promoviendo la representación de las mujeres en sus múltiples roles, como agente principal, líder, creativa, contribuyente y beneficiaria de procesos de desarrollo, 3) apreciando a una mujer por lo que piensa, por sus cualidades humanas y por su trabajo. El empoderamiento de las mujeres empodera a la humanidad. Empieza hoy por celebrar a alguna mujer en tu vida.

Cuéntanos cómo lo haces en la sección de comentarios abajo o en Twitter.

 

El texto fue originalmente publicado en el blog Primeros Pasos del Banco Interamericano de Desarrollo.

Clara Alemann es consultora de la División de Género y Diversidad del BID. Es especialista en diseño y gestión de programas de desarrollo social y político con una perspectiva de género.

 


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