Diputados se resiste a usar voto electrónico que compró en 2014

La compra data de 2013 durante la presidencia de Germán Cardoso
El Parlamento uruguayo es "el único de América que no cuenta con voto electrónico", dijo en enero de 2014 el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Germán Cardoso, al anunciar la inauguración de un sistema de ese tipo. Más de tres años después, los legisladores siguen votando a mano alzada y no está previsto que esto cambie.

La compra fue realizada en 2013 por cerca de US$ 60.000 junto con un sistema de audio para "modernizar" al Parlamento y darle transparencia. "El objetivo en instalar este sistema es dotar a la Cámara de Diputados de mayor transparencia y acercar mucho más la gestión del Parlamento a la sociedad. Va a existir una plena individualización de quién veta cada cosa", explicó Cardoso en ese entonces.

Sin embargo, el sistema de votación está instalado pero nunca se usó. Y el actual presidente de la Cámara de Diputados, José Carlos Mahía, dijo a El Observador que el tema no está en su agenda. "El sistema adquirido no era compatible con la reglamentación de la cámara y por lo tanto se dejó de lado", explicó.

Una de las complicaciones que del sistema informático es que no permite votar en desorden el articulado de un proyecto de ley, que sí está permitido en el Parlamento, y eso puede dar lugar a votaciones erradas. Además, para usar el sistema, los legisladores tienen que utilizar su huella digital para que no se repitan votos y nadie pueda apretar el botón por otro legislador. Esto conlleva otro problema porque el sistema no permite registrar la huella del titular y de los suplentes en la misma banca.

Tras la compra, ocurrida durante la presidencia de Cardoso, asumió Anibal Pereyra (MPP) la presidencia de la Cámara pero el asunto siguió postergándose. Fue cuando asumió el diputado Alejandro Sánchez, también del MPP, que el tema volvió a estar en agenda. Sánchez, que asumió en 2015, realizó intensas negociaciones con la empresa proveedora para llegar a un arreglo. En mayo de 2015 el diputado declaró que estaban trabajando para ponerlo en funcionamiento "cuanto antes".

"El pecado original fue haber comprado un sistema general que no estaba adaptado a nuestro Parlamento", dijo Sánchez a El Observador. Explicó que durante su presidencia hubo negociaciones con la empresa proveedora del sistema y se habían realizado algunas modificaciones pero se hizo una prueba y se registraron fallas. El sistema de huellas fue cambiado por uno de tarjetas, -una especie de llave electrónica que tenía cada diputado y su suplente- y se desarrolló un software específico que también tuvo algunas fallas. Una vez que Sánchez dejó la presidencia de Diputados se desentendió del tema. "Hasta ahí llegó mi conocimiento, no sé si se volvieron a realizar otras pruebas", comentó.

Su sucesor, el diputado blanco, Gerardo Amarilla, tomó la posta en el tema y apenas asumió pidió un informe para conocer cuál era el estado de situación. "Los comentarios que me han hecho es que aún hay inconvenientes porque el equipo que se compró en su momento resultó incompatible con nuestra forma de votación y hay dificultades técnicas", dijo a El Observador en abril de 2016.

Y los pronósticos de Amarilla se cumplieron. El sistema no pudo ser adaptado a la reglamentación del Parlamento nacional y quedó en desuso. "Había errores técnicos, era necesario comprar otros implementos para poder aplicarlo y costaba lo mismo que comprar un sistema nuevo. Nosotros no queríamos gastar más", dijo Amarilla esta semana a El Observador. De esta forma, se descartó aplicar el sistema, los legisladores seguirán votando a mano alzada y Uruguay continúa siendo el único Parlamento de América que no cuenta con un sistema de este tipo.

¿Cómo iba a funcionar?

La actividad de los legisladores se iba a regular por un pequeño aparato que les iba a permitir anotarse para hablar, realizar interrupciones y presentar mociones, e iba a ser transmitido de manera simultánea por internet.

El aparato que está colocado en cada uno de los escritorios de los legisladores, pero nunca se utilizó, expone de manera simple los botones del uno al cinco. Cada uno representa la asistencia, el voto por "sí" por "no" y la abstención. "En nuestro Parlamento no existe votar por no. En ese caso no se vota. Eran varias las diferencias que tenía con nuestro reglamento", comentó Sánchez.

Una vez que el legislador ingresaba a la sala se podía registrar en un asiento mediante un sensor que capta su huella dactilar y lo identifica. Al momento de realizar la votación, el presidente de la cámara era quien iba a habilitar a los legisladores a utilizar el sistema.Los presentes, al momento de la definición, debían nuevamente pasar su dedo por el sensor para confirmar su identidad, marcar asistencia y votar.

Desde su lugar, el presidente de la cámara iba a poder ver en la pantalla de su escritorio la cantidad de votos y los porcentajes mediante gráficas desde las pantallas que funcionan en el espacio destinado a la Presidencia.

Aparentemente, también se iba a poder ver la lista de diputados que solicitaron la palabra y las interrupciones solicitadas.

El presidente incluso iba a tener los implementos para enviar mensajes de texto, voz o video a los legisladores, cuando una interrupción no estuviera permitida. Por su parte, los legisladores solo iban a tener que apretar un botón para pedir la palabra o interrumpir. Desde la página web de la Cámara de Diputados, se iba a poder seguir la votaciones de los legisladores e incluso ver la versión taquigráfica de manera simultánea. Todos estos cambios se pretendían realizar, según los argumentos que se manejaban en ese entonces, para mejorar la transparencia y con el objetivo de "acercar el Parlamento al pueblo".

Sistema de audio

La compra del sistema de votación electrónica se realizó junto con un sistema de audio. Antes de esta compra, algunas sesiones fueron interrumpidas porque el audio no estaba funcionando. Así que de todas las promesas de modernización parlamentaria solo quedaron en pie los micrófonos nuevos.


Populares de la sección