Director de ANCAP critica cambio en la distribución de combustibles

Delegado de la oposición alerta por falencias y aumento de poder del ente
El director de la oposición en el Directorio de ANCAP, el nacionalista Diego Labat, se mostró "sorprendido" y fue crítico con el cambio en el esquema de distribución de combustibles que presentaron en conferencia de prensa la ministra de Industria, Carolina Cosse, y la presidenta del ente petrolero, Marta Jara, el pasado jueves. El delegado del Partido Nacional dijo que hasta el momento había accedido a presentaciones de un grupo de trabajo del Ministerio de Industria y ANCAP sobre el nuevo modelo "con simulaciones y números" pero aseguró que el tema nunca fue abordado formalmente por el Directorio del ente para su aprobación ni está en la lista de temas del día para esta semana.

De todas formas, declaró a El Observador que su preocupación mayor "no está en la forma" sino en el "contenido final" que el gobierno hizo público porque, a su juicio, "contiene claras falencias. Mi primera definición es que los problemas de ANCAP no están en la distribución", afirmó. Si bien reconoció que era un tema donde "quizás era necesario" realizar "correcciones" el camino que escogió el Ejecutivo "no es el ideal" desde su punto de vista.

"Lo que está claro es que ANCAP seguirá siendo juez y parte, porque es el que está fijando las reglas de juego", criticó. Esto porque con el nuevo esquema que prevé instrumentar el gobierno se habilita a las distribuidoras a contar con hasta el 10% de estaciones de su sello bajo su propiedad. Actualmente, existe un tope que restringe a cuatro el número de bocas de venta que pueden administrar las propias distribuidoras (Ducsa, Esso y Petrobras). Esa flexibilización le permitiría a Ducsa –que es propiedad de ANCAP– pasar de dos estaciones a unas 20, ya que cuenta con el 50% del mercado de distribución de combustibles en Uruguay.

Más regulación

Para Labat, el mecanismo de establecer bonificación por franjas de venta de combustibles en lugar de desregular parte del mercado "aumenta la regulación" para incentivar a estaciones de menor porte y castigar a las más grandes. "Esto termina premiando a aquellos negocios que pueden ser ineficientes", cuestionó.

Con el nuevo esquema, ANCAP elevará el margen de ganancias para los primeros 30 mil litros mensuales que reciban las estaciones para cada combustible (gasolinas y gasoil). Eso beneficiará a unas 60 estaciones en todo el país. En tanto, aquellas que comercializan entre 30 mil y 150 mil litros mantendrán en esa franja el mismo margen –lo que involucra a un universo de 250 a 300 estaciones–, mientras que aquellas que comercializan por encima de 150 mil litros mensuales –unas 170 bocas– verán reducidos sus márgenes en las ventas que superen ese volumen.

Labat considera que la reducción del margen en un 38% para las estaciones de arriba de 150 mil litros "es excesivo". En ese sentido, indicó que a una estación que comercializa 500 mil litros mensuales se le está quitando un 25% de su ingreso bruto. El director de ANCAP entiende que en este negocio hay "cierta economía de escala" donde una reducción abultada de los márgenes puede llevar a negocios a "quedar bajo el agua".

¿Y la mejora de ANCAP?

Otro de las objeciones que Labat realiza a las autoridades del Poder Ejecutivo del nuevo esquema es que tampoco la justificación de este cambio implica un beneficio para el consumidor final, ya que seguirá pagando el mismo precio. "Tampoco hay ningún compromiso o meta que apunte a analizar el precio al que ANCAP dejará el combustible en la refinería de La Teja para las distribuidoras",rechazó.
Para el director de la oposición, se debería apuntar en un objetivo de mediano plazo a que ese valor intente "converger" al precio que hoy muestra el valor de paridad de importación que releva mensualmente la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea). En el caso del gasoil, hoy está $ 12 por encima de lo que saldría el ejercicio teórico de realizar su importación incluyendo los impuestos que paga el consumidor final por ese combustible. "Lo único que está previsto es que el precio de la refinería sea la suma de los costos de ANCAP", indicó. Labat citó el ejemplo de Chile donde la importación está liberada pero los agentes no apelan a esta opción porque les es más rentable adquirirlos en las refinerías de su país. "No sugiero liberar la importación, pero sí apuntar metas para reducir los costos", precisó.

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