Dólar cambia de tendencia y se suma como aliado para bajar IPC

Analistas lo ven positivo para inflación en un dígito, pero puede configurar escenario recesivo
La reversión en pocos días de la suba que el dólar registró desde comienzos de año es un comportamiento que pocos esperaban, máxime si se tienen en cuenta las proyecciones que se tenían para el cierre de 2016. Sin embargo, una serie de turbulencias en el exterior –incluida la salida del Reino Unido de la Unión Europea– terminaron por cambiar rápidamente la coyuntura.

Ese freno parece haber llegado en el momento justo para el gobierno porque se ha transformado en un aliado impensado para uno de sus objetivos: llevará nuevamente la inflación al dígito, algo que algunos analistas ya barajan como muy probable para el cierre de año. La contracara de esa buena noticia es un impacto negativo sobre una economía que está estancada. De hecho, la secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores, Teresa Aishemberg, advirtió ayer a El Observador que su gremial sigue con "atención y preocupación" la interrupción de la apreciación del tipo de cambio porque los costos de Uruguay "siguen siendo altos" y los exportadores "no tiene margen" para seguir reduciendo sus precios de venta al exterior para "no perder pie" frente a los competidores.

La economista senior de la consultora Deloitte, Florencia Carriquiy, explicó en tanto que en la medida que en que se está configurando un "escenario de menor devaluación", se están ajustando las proyecciones. De hecho, para la consultora es altamente probable que la inflación cierre en un dígito el año, aún contemplando un tipo de cambio a $ 33 para esa fecha. La experta recordó que eso ya se reflejó en los últimos datos de inflación donde se aprecia una "desaceleración fuerte" de los bienes transables (aquellos que se comercializan con el exterior).

Sin embargo, Carriquiry alertó que existe el riesgo de que un tipo de cambio pueda aumentar las chances de un "escenario recesivo" para el bienio 2016-2017 "ya que la evolución del tipo de cambio está más asociada a factores externos que a fundamentos de la economía". Asimismo, agregó que dado que el contexto regional es muy inestable, otra posibilidad latente es que el tipo de cambio pueda mantenerse estable por un tiempo y luego "tenga un salto abrupto", lo cual siempre genera efectos traumáticos.

Flotación y equilibrios


Un dólar planchado en valores de entre $ 29 y $ 30 más que motivo de preocupación parece dar lugar a un escenario de confort para el equilibrio de objetivos de política económica que persiguen las autoridades. La inflación se descolgó en junio del 11% y parece iniciar un camino de moderación en sus principales componentes. La baja de 0,5% que tuvo el dólar el pasado mes se reflejó en un descenso en los precios transables –aquellos bienes y servicios que se comercian con el exterior y que toman sus precios en los mercados internacionales– que pasaron de una expansión interanual de 12,1% en mayo a una tasa de 10,9% en junio. Además, esa categoría tuvo el menor incremento interanual desde enero. Pero las señales de las autoridades no se han quedado únicamente en tratar de transmitir su preocupación por evitar una suba mayor de precios.

La fuerte baja que tuvo el dólar la semana anterior motivó que el BCU reapareciera en el mercado el jueves pasado, pero esta vez para comprar dólares por primera vez desde octubre de 2013.
En esa línea el ministro de Economía Danilo Astori declaró a la prensa la semana pasada que la coyuntura de devaluación "ha sorprendido pero a la larga va a haber un crecimiento leve". En ese sentido sostuvo que la baja "ayuda a la economía uruguaya contra la inflación pero también es un elemento a tener en cuenta cuando se trata de la competitividad de la producción uruguaya en el exterior", aseguró el ministro. "Es una cuestión de equilibrios, hay que darle importancia a todos y tratar que no se perjudique ninguno de los objetivos que le importan a la economía uruguaya", añadió.

Por otra parte, en diálogo con El Observador, la economista de PWC, Mercedes Comas indicó que aunque la operación fue por tan solo US$ 300 mil, el BCU "cambió el signo de intervención" y salió a comprar. "Quizá fue una pequeña señal, como diciendo que también se está cuidando la otra parte de los objetivos, que es la actividad económica", apuntó.

La economista remarcó que en el frente externo hoy no hay factores que empujen al alza la moneda estadounidense. A eso se suma que en el frente interno los bancos y las AFAP están fuertemente posicionados en moneda extranjera dada la expectativa de valorización del dólar que se tenía a comienzo de año y no están comprando aunque tengan liquidez. Comas destacó además que el mercado mantiene "cierto apetito" por las inversiones en moneda nacional. A modo de ejemplo citó las Letras de Regulación Monetaria en pesos que a un año de plazo tienen rendimientos en el entorno de 15%. El dólar comenzó ayer la semana con una nueva caída de 0,63% hasta cotizar en $ 29,68 en el promedio interbancario.

Exportadores negocian baja de energía

La Unión de Exportadores (UEU) le realizó un planteo a la ministra de Industria y Energía, Carolina Cosse, para que el beneficio que permite a los grandes consumidores operan con excedentes de generación de UTE a menor costo se extienda a empresas de menor porte, informó ayer a El Observador la secretaria ejecutiva de la gremial, Teresa Aishemberg. Si bien el gobierno aún no dio una respuesta, hay "optimismo" en los exportadores en que este reclamo sea contemplado. Hace una semana, el directorio de UTE resolvió extender por dos meses el plan piloto que da la posibilidad a grandes consumidores de comprar energía eléctrica hasta 60% más barata en algunos momentos del día donde la demanda es baja. Eso se da por la fuerte penetración de la energía eólica y la buena generación que ofrecen las represas.

Hoy son 117 los clientes potenciales que pueden acceder a ese paquete comercial. El mecanismo consiste en que UTE ofrece con una semana de anticipación y para cada día de la semana siguiente información sobre los tramos horarios en los que el sistema cuenta con excedentes de generación, entre las 22 y las 18 horas (el horario fuera del pico de consumo).

Desde mayo y hasta julio fueron 51 las empresas que mostraron interés y 41 de ellas ya hicieron uso de la oferta al menos una vez. Bajo esa modalidad ya fueron comercializados algo más de 10 gigavatios/hora a un precio promedio de US$ 40 el megavatio-hora (MW/h). Esta tarifa especial se aplica para el uso que está por encima del consumo promedio, según el tramo del día seleccionado.

Eso permite, por ejemplo, que las empresas puedan desplazar el uso de energía hacia esos horarios de llano o valle y disminuir su consumo en horarios de punta (18 a 22 horas) donde la electricidad es más cara. También le da posibilidad de aumentar la producción utilizando más energía, pero pagando un precio menor.

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