"¿Dónde está Wally?" va tras la fórmula de Lego

Un próximo filme sobre el popular libro sigue una tendencia cinematográfica que se nutre del éxito de La gran aventura Lego

Hay fuentes de inspiración que no se cuestionan. Libros, cómics, acontecimientos y personas reales, e incluso leyendas populares. Sin embargo, las cejas se arquean con escepticismo cuando las musas cambian de forma, pasando a ser objetos inanimados o juegos de mesa desprovistos de trama o conflicto.

Ese viraje, cada vez más usual, se vuelve a incrementar con el anuncio de una película que adaptaría el libro para niños ¿Dónde está Wally?, en el que la misión es hallar al personaje de lentes y buzo blanco y rojo, así como a algunos de sus aliados o enemigos, entre un mar de personas y objetos.

Según se informó, el proyecto de "acción real" sería liderado por el actor estadounidense Seth Rogen (Una loca entrevista, Este es el fin) y el productor y director Evan Goldberg para el estudio MGM, aunque aún no tiene actores anunciados. Un primer guión, además, enfocaría la película en un viaje en el tiempo en el que Wally buscará volver con el amor de su vida, Wilma.

Pese a que aún no es definitivo, el proyecto corrobora una oleada de películas que irán desde Playmobil y Monopolio hasta emojis, plasticina y dispensadores de caramelos PEZ, pasando de marcas comerciales o de entretenimiento a narrativas, un salto difícil incluso para los estudios cinematográficos más avezados.

La incredulidad de público y críticos se respalda en una tradición histórica que no se ha caracterizado por la calidad ni el éxito estable, con una gran excepción reciente, La gran aventura Lego (2014), que ha revitalizado el interés de los productores en este segmento de la industria, aunque sin instaurar una fe ciega de la audiencia en sus productos.

Desde películas como Mi pequeño pony, Los ositos cariñositos y Clue, en las décadas de 1970 y 1980 gran cantidad de los filmes basados en juguetes han sido lanzados exclusivamente para televisión o video, sin enfrentarse a la terrorífica taquilla.

No obstante, en la gran pantalla antes de La gran aventura de Lego, el fracaso de Battleship: Batalla Naval (2012) significó una alerta para Universal Pictures, Hasbro y el resto de la industria. El filme tomaba solamente el nombre de marca del juego Batalla Naval y lo trasladaba a una historia de aventura y alienígenas.

Su pobre rendimiento en la taquilla llevó a que varios proyectos conjuntos del estudio y el gigante de los juguetes fuesen cancelados, y que la cautela se instalara.

No obstante, solo dos años después, La gran aventura de Lego demostró las posibilidades de otra forma de adaptar. Con una recaudación global de casi US$ 500 millones y cuatro secuelas ya anunciadas, el filme incluía las voces de grandes actores cómicos y una técnica de animación que mezclaba efectos computarizados con simuladores, texturas y estabilizadores que buscaban lograr efectos realistas.

Sin embargo, el diferencial fue tanto la marca como la historia. Además de tomar una marca con un fuerte arraigo nostálgico y sentimental, la película contó con un equipo de guionistas que logró encontrar en esos muñecos articulados una esencia que hablara de la libertad y la originalidad sin dejar de reírse de sí misma, y que probara que no todos los factores ni todas las fórmulas arrojan los mismos resultados.


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