Dos mujeres en la búsqueda de su legado

La sangre de los árboles, con Juana Viale y Victoria Césperes, estrena hoy su tercer ciclo en la Sala Verdi
Todo fue espontáneo e impulsivo. Igual fue su éxito. La concepción de La sangre de los árboles partió del sueño de dos amigas actrices –la uruguaya Victoria Césperes y la argentina Juana Viale– de "recorrer el mundo con una obra propia", producida por ellas y que pudieran representar por años disfrutando cada una de las funciones. La realidad alcanzó esa idea original y ahora las dos intérpretes disfrutan de las salas llenas y de los aplausos cerrados cada vez que su espectáculo termina.

Esta obra – que Césperes considera "un hijo"– tendrá su tercera temporada en Uruguay a partir de hoy a las 21.30 en Sala Verdi, en un ciclo diario de seis funciones que culminará el domingo.

La historia, sencilla pero efectiva, sigue a Leonor y Manuela, dos mujeres que deben resolver la incógnita de su filiación genética para comprobar si de verdad son hermanas. Sin embargo, la obra transcurre entre improvisaciones y escenas que se intercambian, por lo que es poco probable que se vea la misma obra que se presentó en Montevideo el año pasado y el anterior.

Ese cambio de estructura, según contó Césperes a El Observador, responde en parte a las decisiones de su director, Luis Barrales. "Hay una escena que Luis cambia siempre, una que nunca le cerró del todo. Yo era mucho más estructurada que Juana en cómo se componía una obra, en su estructura. Y desde que se estrenó la obra eso se modificó muchísimo. Hay lugar para la improvisación. De todos modos, después de dos años de representarla el proceso de la obra es otro. La obra creció y mutó: no es la misma de hace un año", afirmó la actriz.

Para Césperes, La sangre de los árboles fue el impulso que necesitaba para que su carrera, que incluía obras en casi todos los teatros de la capital del país, llegara al exterior.

"Fue un antes y un después. A nivel personal y artístico fue un proceso de mucho crecimiento y un desafío muy importante porque hicimos una obra sin tener un texto base. Luis Barrales es un director muy particular para trabajar y era como meterse en una cancha que no conocía, con todos los miedos y las inseguridades que eso conlleva. Fue como un descubrimiento increíble de otra zona de laburo. Y más allá de que el resultado final es muy bueno, esa experiencia fue muy enriquecedora para mí", dijo la actriz.

Césperes destacó el carácter universal de la obra, que trascendiendo su trama principal explora tópicos con los que el espectador se puede sentir identificado o no, pero difícilmente le resulten indiferentes.

Es recurrente que cada público decodifique sus propios significados y reflexiones sobre la obra, dependiendo del lugar donde se exhiba. "En Medellín la gente se reía de partes que nunca se habían reído todavía. Tomaron el concepto desde un punto de vista del que nunca lo habían hecho. Los rioplatenses tenemos otro tipo de humor. Es una obra que está maravillosamente escrita y no tiene un principio o un final. Las escenas van y vienen, no es lineal el cuento. El viaje, al no ser nada tan explícito, es lo que hace que las personas vean también diferentes aspectos en cada país y en diferentes funciones. Es una obra que habla de lo universal del ser humano y llega a todo el mundo", expresó.

El éxito parece determinar que sus presentaciones continuarán por más tiempo, algo que para Césperes sería un sueño cumplido. "Mi columna vertebral ahora es La sangre de los árboles, y pensamos que es una obra que podemos ir haciendo por el mundo, independientemente de otros proyectos paralelos", aseguró.

La obra estará en cartel desde hoy hasta el domingo a las 21.30. Entradas disponibles a $ 400.

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