Eduardo Sacheri: "En Argentina falta astucia preventiva"

El escritor argentino presenta en Uruguay su nueva
novela, La noche de la Usina, ganadora del premio Alfaguara
Cuando Eduardo Sacheri terminó de escribir su segunda novela, Aráoz y la verdad, la nostalgia que sintió respecto a los personajes y a la localidad ficticia de O'Connor, provincia de Buenos Aires, fue mayor a la habitual. "Siempre hay un pequeño duelo al dejarlos, pero acá fue más fuerte. Entonces, como consuelo, me dije que iba a volver", dijo el autor.

Fue así que para La noche de la Usina el escenario elegido fue el mismo y el protagonista es Perlassi, un exfutbolista que sobrevolaba Aráoz, pero que aquí toma el rol de liderar a una banda de emprendedores estafados por un empresario y un funcionario bancario durante la crisis económica de 2001 que padeció Argentina.

"O'Connor es de esos pueblos de los que conocés 50 parecidos. Aparte yo vivo en un suburbio de Buenos Aires, entonces estoy entre la frontera entre la gran ciudad y lo rural, aunque estoy más a gusto mirando hacia ese lado. El suburbio además comparte con el pueblo eso de que se conocen todos, la escala humana", describió Sacheri en entrevista con El Observador.

Por su parte, la decisión de ambientarlo durante el corralito bancario de 2001 proviene por una "conveniencia argumental", porque Sacheri argumenta que la confusión de la crisis "favorece la posibilidad de hacer una estafa y el impacto que tiene en los estafados".

Su intención no es la de mostrar un costado político de la crisis, sino más bien enfocarse en sus relatos en la "gente común". La crisis y política de comienzos de la década pasada son simplemente un telón de fondo, como en La pregunta de sus ojos lo era la dictadura.

Pero para el escritor, que afirmó haber perdido "algunos dólares" que tenía en el banco durante la crisis –aunque se considera afortunado por no haber perdido su trabajo–, también fue una oportunidad de revisar "la candidez colectiva que precede a las crisis".

Argentina, a los ojos de Sacheri, es un país de crisis recurrentes y consensos fáciles, no a nivel político, sino al de una confianza en el estado de las cosas y en la generación de un optimismo ingenuo. "Nos falta una cierta astucia preventiva porque en los noventa la gente creía realmente que eramos un país de primer mundo, y que un peso valía un dólar, y pasó algo parecido con el kirchnerismo. Sin esa sana desconfianza los cambios son muy radicales y se impide la generación de un eje a largo plazo", aseguró, para luego utilizar una metáfora futbolera: "Nos falta serenidad defensiva".

Justamente el fútbol, un tema recurrente en la obra del escritor y profesor de historia (tarea que continúa ejerciendo) nacido en Castelar, casi que no se menciona en La noche de la Usina, salvo como parte del pasado de Perlassi.

Para el autor de textos como Papeles en el viento o Esperándolo a Tito, el deporte rey es parte fundamental de su vida porque le ha dado "satisfacciones y un alcance que de otro modo no tendría", pero a su vez le ha llevado a desarrollar con él una relación ambivalente.

"La generalización me incomoda, sea con la etiqueta que sea, pero con el fútbol me pasa justamente, y usando una metáfora futbolera, que es una marca incómoda. Es el defensa que te agarra de la camiseta en un córner".
La noche de la Usina se publicó luego de que Sacheri recibiera por esta novela el premio Alfaguara en su tercer intento. El acta del jurado menciona una combinación de elementos del thriller policial y el western, algo que el autor considera que le llama la atención.

"Capaz que es porque hay un duelo moral en un entorno rural, pero en los actos de los protagonistas no hay violencia ni es una situación de vida o muerte; es menos trágica que La pregunta de sus ojos en ese sentido, por compararlo con otro de mis libros que comparten la estructura del policial", afirmó el escritor, aunque considera que se trata de un policial "imperfecto" porque sus personajes no tienen las habilidades necesarias para robar nuevamente el dinero que les fue arrebatado.

"Eso abre el costado del humor, que aparece luego del primer acto a través de personajes laterales que son un respiro", y también lo comparó con Aráoz y la verdad en ese sentido.

Sacheri y el cine

Al momento de construir la narrativa de La noche de la Usina, el escritor recordó una tarde de su infancia, en la que vio a Audrey Hepburn y Peter O'Toole robar un millón de dólares sin ser expertos en la materia. Se trataba de Como robar un millón, filme referenciado en la novela, y que fue una de las guías al momento de construir el plan que siguen los habitantes de O'Connor para consolidar su revancha.

"Creo que refleja la ingenuidad de las personas involucradas, porque son personas comunes y corrientes, sin habilidades. La referencia es esa, no es La gran estafa".
A pesar de tratarse de una obra literaria, la reciente novela de Sacheri tiene un aire cinematográfico innegable. Aunque el autor aclara que no la escribió con la intención de que se lleve al cine, sino que eso responde a su forma de concebir la historia.

"Así como hay escritores que trabajan desde la palabra o desde el pensamiento de uno de sus personajes, yo tengo la hipótesis de que construyo la trama desde un origen visual, porque pienso en personas haciendo cosas. Yo veo eso y cuento lo que hacen, aunque lo encadeno con pensamientos y con lo que dicen", consideró.

Esta concepción visual puede haber favorecido las adaptaciones a la pantalla grande de Papeles en el viento o de La pregunta de sus ojos, ganadora del Oscar en 2009 con el título El secreto de sus ojos, y que el año pasado estrenó un remake estadounidense.

El secreto de sus ojos

"Me pareció una buena película, haciendo el difícil ejercicio de abstraerla de la otra. Unificaron dos personajes en el de Julia Roberts, que hace a su papel más frágil, porque tiene que sostener la película y lo logra. Hay chispazos actorales muy buenos, como ella y Nicole Kidman en algunas escenas en las que, de verdad, no tenía mucha confianza", explicó. Aunque considera que para pasar a la categoría de "muy buena" le faltó fluidez y un mejor juego entre los personajes.

El secreto de sus ojos y el premio de la Academia le abrieron las puertas del mundo cinematográfico a Sacheri, pero considera que eso es tan relevante como ese reconocimento de haber obtenido el premio Alfaguara por La noche de la Usina.

"Es un equilibrio en la abundancia, porque ahora también he recibido un premio literario", estableció, enfatizando el "literario". No solo porque le permite publicar su novela en países donde llegó con La pregunta... pero no logró consolidarse, como España o Colombia, sino porque regresará a países donde ya está afirmado, como Chile, México o incluso Uruguay. También porque es un reconocimiento a su faceta como escritor, "y los libros son mi casa", concluyó.

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