El 60% de terneros no se castra al nacer y significa un costo para el invernador

Álvaro Simeone planteó que un animal castrado al nacimiento no pierde peso, pero a los 12 meses pierde 20 kilos en 40 días, afectando el negocio
Enviado a Paysandú

El 60% de los terneros que se ofrecen en el mercado de reposición no están castrados y eso significa un sobrecosto para el invernador que tiene que castrarlos, ya que el animal pierde peso tras la intervención.

Reflexionando sobre las prioridades en las líneas de investigación y utilizando la información de Plazarural de marzo a agosto de este año, el equipo de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), de Facultad de Agronomía, detectó el alto porcentaje de animales enteros que se están ofreciendo en el mercado, algo que seguramente está motivado por la demanda de las empresas exportadoras de ganado en pie.

Durante la 18ª Jornada Anual de la UPIC, realizada el jueves 18 en el salón Egeo, en Paysandú, el ingeniero agrónomo Álvaro Simeone expresó que la castración era una tecnología importante de la ganadería uruguaya, y que ahora no se está haciendo. Explicó que si el animal se castra al nacimiento no pierde peso, pero que a los 12 meses pierde 20 kilos en 40 días, unos 500 gramos por día.

Señaló que hay un coeficiente técnico que falta, y calculó que si se considera la pérdida de 20 kilos del animal tras la castración, en vez de US$ 2,10 por kilo de ternero, la inversión fue de US$ 2,42 por kilo. "Si el objetivo era pagar US$ 2,10, ese ternero sin castrar se tendría que haber comprado a US$ 1,82, para que al sumarle los kilos perdidos tras la castración la cifra llegue a US$ 2,10", explicó.

El director de la UPIC dijo luego a El Observador Agropecuario que su intención no es decir que haya que castrarlos o no, sino plantear los kilos que pierde ese ternero cuando es castrado por un invernador. "Creemos que ese coeficiente tiene que estar en la cuenta para ambas partes, para quien vende el ternero y para quien lo compra", dijo.

Agregó que entiende y respeta la decisión del criador basada en la demanda de las empresas exportadoras, pero recordó que en Uruguay se faenan novillos, por lo tanto el invernador tiene que castrar esos terneros, y eso le provoca un efecto traumático al animal.

De esa forma planteó cómo la investigación debe dar respuestas, no solo sobre la eficiencia biológica y bioeconómica, sino también sobre el coeficiente económico.

Recordó que en la UPIC ya se evaluó engordar animales enteros hasta 500 kilos, y se concluyó que esos animales enteros son más eficientes, porque consumen menos y ganan más, por la relación músculo-grasa respecto a los castrados.

Actualización del Icace

La viabilidad del novillo Icace (Invierno Carga Cero) fue analizada desde el punto de vista físico y económico. Desde el punto de vista físico se realizaron cuatro experimentos en cuatro años, encerrando los terneros, pastoreándolos a campo natural en primavera, verano y otoño, y volviendo a encerrarlos en el segundo invierno de vida.

Así la UPIC confirmó la propuesta de tener un novillo de 2 años que pesa 500 kilos, con dos encierros en invierno y que después pastoreó a campo natural. Por lo tanto, la propuesta es viable desde el punto de vista físico.

Este año Simeone analizó el aspecto económico del negocio. En la coyuntura actual el novillo Icace cuesta US$ 916, y ese novillo se vende a US$ 1.008, considerando un valor de US$ 3,80 en cuarta balanza para un novillo cuota 481.

Por lo tanto, el margen por novillo es de US$ 91, aclarando que allí ya está incluido el costo de oportunidad de pagar la tierra.

Ese margen significa un 10% de rentabilidad, por lo tanto se concluyó que es viable desde el punto de vista físico y también desde el económico.

Además, como el precio relativo de los granos es importante, y la relación grano-carne afecta el resultado económico, Simeone hizo una evaluación probabilística de los últimos tres años, considerando la correlación de precios. Y el resultado económico fue negativo solo en 5% de los casos.

¿El ternero extraña el corral?

Una de las interrogantes que planteaba el novillo Icace era qué pasaba con ese ternero cuando pasaba del corral al pasto natural. El animal venía ganando 1,2 kilos por día y de pronto se encontraba con una pastura, o sea una dieta sin concentrados.

Si bien en los primeros 28 días la diferencia entre el animal que salía del corral y el que ya venía del pasto era a favor de este último, cuando se considera toda la estación esa diferencia se diluye. Al final de la estación, si bien es algo menor la tasa de ganancia del ternero que salió del corral, igual mantenía la superioridad, por lo tanto el esfuerzo de haberlo encerrado no se pierde en la fase a pasto, explicó el experto.

Nuevas fuentes de alimento

Otra interrogante que se planteó la UPIC fue sobre los alimentos que se le da a los animales en la fase del corral, sobre todo pensando en que el Icace combina campo natural y corral. Como tiene un largo período a campo natural, se puede hacer en un área remanente de la agricultura que esté en Mercedes, Paysandú, Young o Salto; pero también puede hacerse en un campo natural de Tacuarembó, Rivera o Artigas, donde la disponibilidad de mixer para mezclar alimentos concentrados no siempre se da, dijo Simeone a modo de introducción.

Se evaluó el grano entero de avena, sobre todo para el corral de terneros. Incorporando 20% de grano entero de avena en la dieta, sin la necesidad de incorporar fardo, sin silo de planta entera, los animales tienen una tasa de ganancia muy buena, y una conversión de cinco a uno, que es el objetivo del encierre de terneros.

"Estamos muy entusiasmados porque si bien puede encarecer un poco la dieta, económicamente es viable. Y más viable es si se puede dar en un comedero de autoconsumo", comentó Simeone.

Agregó que de esa forma el productor que está en el norte, este o centro, en el área de ganadería extensiva, tendrá la posibilidad de tener una ración sencilla, simple, totalmente mezclada, solo tomando la precaución de que se incluya en esa proporción adecuada, así como se realizó con la cáscara de arroz y con el retornable fino.

Por otra parte, teniendo en cuenta la importancia de la industria del etanol, al generarse a partir de la fuente de almidón, se obtiene un subproducto muy importante que es el DDGS o burlanda de sorgo.

La UPIC realizó un estudio para ver cuál es el nivel de inclusión de DDGS en la dieta, sacando sorgo, harina de soja o expeller de girasol. El resultado fue una mejora de la conversión o de la ganancia de peso. Los datos preliminares indican que el nivel de inclusión óptimo de DDGS en la dieta es 20%.

"Eso abre una perspectiva gigante porque es un alimento seco, que se comercializa como un grano más", expresó el líder de la UPIC.

Balance muy positivo

Tras el encuentro que convocó a más de 1.200 personas, Simeone concluyó que el balance fue muy positivo porque se expusieron los resultados generados en la investigación, dando un debate sobre la coyuntura y teniendo la oportunidad de recepcionar el planteo del Poder Ejecutivo sobre el marco económico, con la presencia del ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

"Quedamos orgullosos de nuestro público, no solo por la cantidad de gente sino por la calidad de ese público que consistentemente sigue nuestro trabajo, con una visión de apoyo pero a su vez crítica y exigente, que nos demanda más cada año", comentó.

Simeone destacó la importancia de la presencia del ministro de Economía y Finanzas en la jornada de la UPIC, como un reconocimiento a los productores.

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