El agro entre el retroceso y el crecimiento cero

De 2017 en adelante habrá que afrontar un marco persistentemente difícil
Para el agro uruguayo termina un año que tuvo adrenalina como pocos. Los primeros cuatro meses fueron una pesadilla. Durante los primeros dos meses el dólar subía y devolvía la competitividad perdida. Se venía el congreso mundial Hereford y parecía que como sucede en Oceanía, el comportamiento de la moneda uruguaya amortiguaría el bajo precio de las materias primas. Pero pronto todo cambiaría.

Llegaron contenedores de carne uruguaya con un residuo químico anti garrapata, llamado Ethión a EEUU, vino una fuerte baja en el precio del ganado, mientras en el mercado de granos los bajos precios que venían de 2015 persistían. El arranque de lluvias incesantes, la inflación en ascenso, el dólar quebrando la tendencia ascendente y el freno de la economía haciendo peligrar el grado de inversión del país, se sumaban como factores que más que incertidumbre traían la casi certeza de una situación grave. Como en otras situaciones críticas anteriores, los países vecinos tiraban hacía abajo para conformar un marco que podía recordar al de 2001/2002.

Para el agro uruguayo termina un año que tuvo adrenalina como pocos

El tornado de Dolores y la imposibilidad de cosechar por lluvias a lo largo de abril, el conflicto por la falta de gas para secar el grano que estaba a punto de pudrirse todo eso puso los nervios de punta hasta que en mayo empezó a asomar el sol tras las nubes. Desde ese entonces el agro contó con el clima como aliado, una situación que se mantiene con las muy oportunas y beneficiosas lluvias de estos días.

En mayo bajaron las aguas, se pudo sembrar el trigo y la cebada, se logró movilizar la soja y el arroz, aunque fuera con pérdidas de rendimiento y daños en la calidad del grano, y las vacas lecheras pudieron volver a las praderas. En el primer semestre el agro retrocedió 5%. En el segundo semestre logra repechar para que el retroceso del agro sea de "solo" 1,37% en este año según las estimaciones oficiales.

Desde mayo las condiciones de producción han sido favorables

Pero el agro cerrará con números negativos. Más allá de los avatares climáticos, cada vez más frecuentes y violentos, los precios de los distintos productos del agro se han vuelto incompatibles con el "costo uruguayo". Hay algunas excepciones, hay algunos nichos. Pero hay una realidad que observar porque por el camino de los productos poco diferenciados será cada vez más difícil lograr una situación de dinamismo.

Se mantiene un buen precio para la exportación de ganado en pie a Turquía, pero es materia prima que se va sin valor agregado. Se mantiene un sector sojero importante. Pero la competitividad es dudosa frente a Argentina, Brasil o EEUU. Los tamberos pueden tener un buen 2017, pero tras una caída de 10% de la producción posiblemente la recuperación sea de 3%. La cebada creció en este año, pero ya no hay capacidad industrial para que el área siga en aumento. Y para sectores históricos como el arroz, el trigo o el engorde de novillos u ovinos en base a pasturas el panorama es de precios muy reducidos.

Desde mayo las condiciones de producción han sido favorables, como queriendo compensar los sufrimientos generados en abril. Los cultivos de invierno tuvieron rendimientos muy altos, ya pudieron ser cosechados sin contratiempos. Los cultivos de verano tienen un comienzo óptimo, el entore de los vacunos mantiene un buen potencial, muchas vacas puede que queden preñadas dada la buena disponibilidad de forraje.

Al agro se le está pidiendo que cargue demasiadas mochilas. Se ha cansado. Y tras retroceder en 2016, se proyecta oficialmente que tenga un crecimiento cero en 2017 Al agro se le está pidiendo que cargue demasiadas mochilas. Se ha cansado. Y tras retroceder en 2016, se proyecta oficialmente que tenga un crecimiento cero en 2017

Pero con un dólar tan bajo y costos de energía tan altos se vuelve muy difícil competir en cualquier área. El informe anual del Ministerio de Ganadería establece que en los últimos 10 años los salarios rurales subieron 300% mientras que la inflación subió 115% y los precios del agro, se ubicaron cerca de los números de la inflación o por debajo ya que la mayoría son nominados en dólares.

Al agro se le está pidiendo que cargue demasiadas mochilas. Se ha cansado. Y tras retroceder en 2016, se proyecta oficialmente que tenga un crecimiento cero en 2017. Crecerán soja y forestación. Pero el resto ya no tiene margen. La baja en el precio nominal del dólar mientras en Oceanía ha subido fuertemente y el reciente aumento de tarifas, se llame como se llame mantiene al sector a la defensiva.

Uruguay está ante una maravillosa oportunidad por varias razones que van del fútbol a los atentados terroristas que sacuden a otras partes del mundo y llevan a que se perciba al país como un refugio de paz. Logrará por primera vez crecer durante 15 años seguidos sin interrupciones. Y lo principal de 2016 es que se evitó el abismo.

Pero de 2017 en adelante habrá que afrontar un marco persistentemente difícil. La diferenciación y diversificación de productos deberá ser mayor que en el pasado. Y la carga del esfuerzo por balancear el déficit fiscal tendrá que resolverse más equitativamente sino se quiere que el freno se prolongue. Aunque ahora las cartas están ya casi jugadas, sino hay una señal de aliento y una lógica de salir de las materias primas, el crecimiento cero previsto para 2017 puede prolongarse.

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