El ajuste y el riesgo de sofocar un magro crecimiento

Expertos debaten el impacto del aumento de impuestos sobre el consumo
Los posibles efectos del ajuste fiscal sobre otras variables de la economía, como por ejemplo el consumo, es uno de los temas que está en el centro del debate en torno a las medidas anunciadas por el gobierno.

El director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ernesto Talvi se refirió al tema esta semana. El experto explicó que "no es obvio" que el gobierno vaya a recaudar US$ 350 millones más como pretende con el aumento tributario. "A la gente le suben los impuestos y reacciona; sale menos, consume menos y entonces se recauda menos IVA, menos Imesi. (...) Este aumento va a deprimir la economía", dijo Talvi.

Sostuvo además que es probable que sectores de menores ingresos se vean también afectados por la medida porque al concentrar el ajuste en salarios altos, actividades como el servicio doméstico pueden ver reducida su demanda. Lo mismo sucede al afectar la renta empresarial, explicó, debido a que las empresas tienden a reducir primero los trabajos de menor calificación, más fáciles de reponer ante una recuperación.

En la misma línea, el economista de Equipos Consultores, Alejandro Cavallo, dijo a El Observador que "las decisiones de consumo se verán afectadas por la puesta en práctica del ajuste, lo que redundará en menor recaudación y le restará eficacia al plan".

El experto identificó un segmento de la población en el primer tramo de los que verán un aumento de IRPF, que tiene escasa o nula capacidad de ahorro. Según dijo, será la que ajustará más su nivel de consumo. "Hay una proporción sustancial de personas que, incluso antes del anuncio, ya habían comenzado a ajustar las marcas que compran o se fijan más que antes en los precios al momento de comprar bienes en supermercados. Pensamos que este tipo de comportamientos se estarían profundizando a medida que nos acerquemos a la fecha de puesta en práctica de los anuncios, lo que evidentemente afectará los niveles de consumo", afirmó.

No solo las medidas implicarán un menor poder adquisitivo para la población. Además, el ajuste fiscal puede pesar sobre las expectativas y la confianza de los consumidores, que decidan tener una actitud más cauta a la hora de gastar.

El paquete de medidas de ajuste fiscal no cayó bien en el seno de las gremiales empresariales. La industria y el comercio consideran que los aumentos impositivos pueden frenar más aún la alicaída demanda interna.

Pero no todos los expertos coinciden en este punto. En un artículo publicado el jueves en el blog Razones y Personas, los economistas Marcelo Bérgolo y Gabriel Burdín sostienen, en base al estudio de experiencias históricas, que "no existe una clara correlación entre rebajas impositivas y crecimiento".

En los casos en los que se redujo el impuesto, sostienen, "la expectativa de que el esfuerzo productivo de las personas de mayores ingresos, ahora incentivado con una menor carga tributaria, derramará positivamente en el conjunto de la población no se cumplió de manera evidente".

En números


Más allá del efecto final sobre el consumo y el Producto Interno Bruto (PIB), lo cierto es que los salarios más altos tendrán una reducción de su capacidad de compra a partir del aumento impositivo previsto para el año próximo.

Suponiendo el cálculo de IRPF individual para una familia sin hijos menores declarados, el aumento del impuesto planteado por el gobierno en la Rendición de Cuentas implicará una reducción del poder adquisitivo mensual –por un aumento de las retenciones– para aquellos trabajadores que perciban más de $ 47.300 nominales o en números líquidos, unos $ 35.400.

En estos casos, según cálculos de la Unidad de Análisis Económico de El Observador, la reducción del salario líquido –que es, en definitiva, el que determina la capacidad para adquirir bienes y servicios de un trabajador– se reducirá en 0,5%, solamente considerando las retenciones mensuales que se le realizan al trabajador por IRPF.

La reducción del poder de compra será mayor a medida que aumenta el salario del trabajador. A los $ 37.700 líquidos alcanza el 1%, a los $ 43.000 el 2% y por encima de los $ 50.100 de 3%. En salarios superiores a $ 71.700 líquidos, el ajuste de IRPF supone un retroceso de la capacidad de consumo mayor a 5%.

Según los datos de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2015, con salarios actualizados a marzo de este año, en Uruguay 24% de los trabajadores uruguayos ganan más de $ 35.400 líquidos, mientras que 12% tienen ingresos superiores a los $ 50.100. Por encima de los $ 71.700 líquidos, se encuentra solamente el 5% de los trabajadores uruguayos.

Populares de la sección

Acerca del autor