El argentino de 79 años que lleva 40 viviendo en una cueva

Pedro Luca habita entre las montañas en una región selvática de Tucumán

"La violencia y el alcohol arruinan al hombre. Prefiero el campo. Ahora mi familia son los 'bichos"', contó a la agencia AP el tucumano Pedro Luca. El hombre de 79 años vive solo desde los 39 en una cueva a 1.100 metros de altura.

No tiene teléfono, ni gas ni luz. Se alimenta de los animales que caza gracias a una escopeta. Su comunicación con la civilización es cuando camina tres horas desde donde se encuentra hacia la ciudad turística de San Pedro de Colalao a 120 kilómetros de San Miguel de Tucumán, según relata una crónica publicada en Infobae. La leyenda de Luca es muy sonada por la zona, en donde los vecinos que lo conocen lo reciben cuando llega a la ciudad. "Cada vez que Pedro Luca baja de la cueva, los vecinos lo reciben con los brazos abiertos. Nunca ha tenido problemas con nadie. Es un buen hombre", remarcó su sobrino Juan Carlos. La cueva de Pedro se ilumina con velas que compra en esas visitas en donde se encuentra con ese sobrino. También en esa visita recibe los 100 dólares de pensión que usa para financiar su austera vida.

Su forma de calentarse es mediante fogatas que llenan de humo las paredes de la cueva, la ropa, mucha de la que usa como colchón para dormir en una cama protegida por plástico.

Unos 50 kilómetros tiene que caminar para conseguir el agua que bebe, que proviene del arroyo más cercano que tiene. "Es el agua más pura, la más rica de todas". Allí también se baña, aunque a diario, luego de levantarse se recorta el bigote y se afila las uñas.

"Nació huérfano: su madre murió al darlo a luz. Mi abuelo lo crió. Siempre quiso vivir solo. Nunca molestó a nadie. Hoy es una leyenda, la atracción principal para los turistas. Personas de todo el mundo suben a visitarlo y hasta los niños de la escuela organizan excursiones para verlo. Le llevan comida y comprueban: el mito existe", explicó el sobrino de Pedro.

Aunque en la cueva vive solo, los animales lo acompañan. Muchos animales se acercan a su cueva para protegerse del ataque de pumas y tigres. Por su parte dice que no teme a los animales salvajes "A veces he despertado con víboras de dos metros debajo de la cama". Además tiene 11 gallos y dos cabras que a veces deja suelta.

A pesar de que se ve en su piel curtida por el solo y la ausencia de muchos de sus dientes el paso de los años y los efectos de su estilo de vida, el hombre, que está por cumplir 80 años, goza de buena salud. "Nunca me he preguntado por qué elegí vivir aquí. Había otra cueva más allá, pero no me gustaba tanto como esta. A veces pienso que me hubiera gustado conocer el mundo, ir a otros países, cruzar a lugares como Europa. Pero hay mucho mar en el medio y hay que tener tiempo para cruzar el mar", concluyó.