El área arrocera en su quinto año de caída

El arroz sigue dando pelea frente a otro año desafiante

La capacidad de Uruguay de exportar el cereal a nichos de mercado genera esperanzas
Por Blasina y Asociados, especial para El Observador

El clima seco de enero y comienzos de febrero que castigó a los granos de secano le puede dar una mano al potencial de rendimiento del arroz, luego de un muy complicado inicio de zafra debido a los excesos hídricos que demoraron la siembra y llevaron a algunas pérdidas de área, especialmente en el norte del país.

Resta por ver si febrero sigue ayudando a los cultivos mientras la industria lucha contrarreloj para reducir el alto nivel de arroz de la zafra pasada sin comercializar. Al negocio ya cerrado con Colombia se deberían sumar otros a mercados de volumen, especialmente Irán o Irak, que han sido castigados por el desplome en el precio del petróleo, el embargo a Irán y el conflicto iraquí.

Con este escenario pesado de comercialización la discusión por el precio definitivo de la zafra 2014/2015 va a ser arduo. Brasil va a empezar la zafra nueva con una menor producción y stocks mínimos, lo que puede dar algo de fortaleza al origen Mercosur, aunque falta que los otros países se liberen de todavía altos niveles de existencias.

Hay sembradas 160 mil hectáreas, marginalmente por debajo del ciclo anterior y quinto año consecutivo de caída, según las estimaciones de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA).

Los excesos hídricos e inundaciones en el extremo norte del país generaron pérdidas acotadas de área y bajaron potenciales de rinde por la demora en la siembra, aunque el clima en enero fue casi ideal para el cereal.

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El gerente agropecuario de Casarone, Daniel Gonnet, se mostró optimista en cuanto a los rendimientos que se puedan obtener gracias al mejor clima del último mes y medio. Más allá de los problemas en la zona norte (donde 60% del total tuvo siembras tardías) y parte del noreste, en el resto el panorama gradualmente se fue volviendo positivo.

Por ahora es difícil proyectar rendimientos ya que recién está comenzando febrero y la mayoría de las chacras está entrando en fase reproductiva. Es casi un hecho que no se llegará al récord de la zafra anterior de 8.686 kilos por hectárea. Si bien la región norte tiene una ponderación menor dentro del total, es seguro que pesará en el promedio con rindes que podrían ser muy positivos en la región este y centro-este, si el clima sigue acompañando.

Costo, precios y dólar

Los productores en el este del país, si confirman altos rendimiento, tendrán chance de empatar y en el mejor de los casos tener algún margen. Según la ACA, en 2015/2016 el costo promedio para el cultivo de arroz fue de US$ 1.895 por hectárea, un monto 12,8% menor que en la zafra anterior.

En 2014/2015 se registró el mayor costo en dólares desde el inicio en 2006/2007 de la serie , aunque con una suba de 1% respecto a la zafra anterior.

El menor costo por hectárea para 2015/2016 –debido principalmente a la apreciación del dólar– puede compensar una disminución leve de rendimiento, aunque la variable clave será el precio.

La discusión sobre el precio provisorio de la zafra 2015/2016 se dará sobre mediados de año mientras que la agenda marca para este mes el cierre de precio definitivo para la campaña anterior. El precio provisorio para la zafra 2014/2015 fue definido en junio en US$ 11 por bolsa, incluyendo la devolución de impuestos y el descuento para el fondo arrocero.

El precio definitivo para la campaña 2013/2014 fue de US$ 12,81 por bolsa. Este año la discusión sobre el precio definitivo se dará con un volumen sin comercializar muy por encima de años anteriores, lo que complicará el análisis. Sobre fines de enero se estimaba que quedaba alrededor de 30% de la producción récord de la zafra pasada sin comercializar.

De acuerdo al registro de existencias del Plan Nacional de Silos, al 1° de enero pasado los stocks de arroz sumaban 717.000 toneladas, casi el doble respecto a las 373 mil toneladas de igual fecha del año anterior.

Para el cálculo de los precios se toma el año comercial del arroz, que va desde marzo a febrero. Entre marzo de 2015 y enero de 2016 las solicitudes de exportación de arroz llegaron a casi 330 mil toneladas por un monto de US$ 655 millones y un precio FOB promedio de US$ 503 por tonelada.

El descenso respecto a igual período del ciclo anterior (marzo de 2014-enero de 2015) fue de 20% en volumen y de 28% medido en dólares. El precio provisorio de US$ 11 por bolsa de la última zafra es 14,1% inferior en dólares a los US$ 12,81 por bolsa de la zafra anterior.
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Si se toma el dólar interbancario a comienzos de febrero de 2015 y de 2016 el incremento en la cotización fue del orden de 27%, lo que permite licuar el componente de costos en moneda nacional con una inflación de casi dos dígitos.

El ajuste negativo en el precio de exportación llevaría, en principio, a un precio definitivo inferior al provisorio, aunque resta por ver las correcciones en el costo industrial.
Stocks bajos, precios bajos

Según las estimaciones del Departamento de Agricultura de EEUU (USDA, por su sigla en inglés), el ciclo 2015/2016 terminaría con stocks mundiales de 89,7 millones de toneladas, el menor nivel de las últimas ocho campañas. La relación stock/consumo sería de 18,5%, la más baja desde la zafra 2006/2007.

A pesar de esto, los precios de exportación de los principales jugadores mundiales están más bajos en dólares que un año atrás. Un índice de arroz blanco del sitio especializado Oryza.com, que promedió el precio FOB de los principales exportadores, cerró la primera semana de febrero en US$ 384 por tonelada frente a US$ 421 de igual fecha de un año atrás.

Esto se debe a una alta competencia entre los principales exportadores en un contexto en el que grandes países como los de Medio Oriente pujan por menores precios por la baja en los ingresos petroleros.

Irak casi ha desaparecido del mapa arrocero en los últimos meses, lo que fue un duro golpe para países como Uruguay y Argentina, a los que se sumaba Estados Unidos. Al fuerte descenso en el precio del crudo que merma sus ingresos, se suma el conflicto interno con partes del país dominados por el Estado Islámico.

Irán abre expectativas luego que las potencias occidentales anunciaron el levantamiento de sanciones sobre Teherán.

Tailandia ya se adelantó al resto de los competidores y colocó 300 mil toneladas a Irán a precios competitivos.

Una delegación uruguaya estuvo a punto de viajar a Irán a fin de 2015, pero canceló. Ahora está en agenda otra que sería clave para asegurar volumen de demanda para colocar los altos stocks de la zafra pasada y limpiar algo el balance de oferta para la que se viene.

Colombia, México y Brasil en la mira

Colombia surgió como una oportunidad de último minuto para los exportadores uruguayos que cargan con altos stocks sin comercializar. La severa sequía que atraviesa ese país obligó a incrementar sus importaciones para asegurar el abastecimiento interno. Estados Unidos tiene una cuota libre de aranceles con Colombia, pero en el llamado de fines de enero no logró colocar más volumen. Según fuentes privadas, fueron Uruguay, Paraguay y posiblemente Argentina los que completaron buena parte del volumen comprado. En el caso de Uruguay se manejan dos barcos por un total de 60 mil toneladas, que hasta la segunda semana de febrero esperaban –al igual que los otros países del Mercosur– por la autorización fitosanitaria.

México, aunque con volúmenes no tan grandes, ha tenido un buen desempeño como importador de arroz uruguayo. Las ventas locales al mercado azteca aumentaron 7% –medido en dólares– durante 2015, colocando al país azteca en los primeros lugares, apenas por debajo de Perú. En Brasil la exigua oferta por una menor producción y bajos stocks podría dar algo de firmeza a los precios regionales. El jueves 4, la estatal Compañía Nacional de Abastecimiento volvió a recortar su proyección sobre la producción 2015/2016 hasta 11,47 millones de toneladas, lo que significa una contracción de 7,7% respecto a la zafra anterior.

Analistas como Carlos Cogo señalaron que los muy limitados stocks remanente de la zafra anterior, más la producción que está entrando ahora, no serían suficientes para atender el consumo interno. Y si Brasil sigue exportando a igual ritmo que el ciclo anterior, las importaciones podrían casi triplicarse hasta 1,5 millones de toneladas. Los precios en Brasil no son por ahora atractivos para Uruguay, dejando más lugar a Paraguay que se ha quedado con un alto porcentaje de las importaciones. Igual resta ver cómo juega a favor de Uruguay la muy ajustada relación de oferta y demanda en el principal socio del Mercosur.

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