El caso de los fugados develó un sistema de seguridad "podrido"

Ayer fueron capturados los restantes dos sicarios; la semana pasada había caído el primero
Las fuerzas de seguridad de la provincia argentina de Santa Fe capturaron ayer lunes a Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, los dos delincuentes que permanecían prófugos tras escaparse hace 15 días de un penal de máxima seguridad en donde cumplían una condena de prisión perpetua por un triple asesinato vinculado a un caso de tráfico de efedrina. El sábado se habían anunciado sus arrestos cuando solo habían detenido a uno, en un caso bochornoso para las autoridades del nuevo gobierno. La fuga ha estado salpicada por cruces políticos y sospechas de complicidad policial.

El vicegobernador santafesino, Carlos Fascendini, informó que los dos prófugos fueron atrapados por fuerzas especiales de la provincia en los alrededores de la localidad rural de Cayastá, donde el pasado sábado fue capturado el primer prófugo, Martín Lanatta.

La detención no fue inmediatamente confirmada por la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, después de que el pasado sábado tuviese que desmentir la captura de Cristian Lanatta y Schillaci horas después de haberla anunciado.

Sin embargo, la vicepresidenta comunal de Cayastá, Verónica Devia, detalló en declaraciones radiales que fueron detenidos en una zona arrocera a escasa distancia de donde fue atrapado Lanatta el sábado.

Rocambolesco

Con estas detenciones se pone fin a la rocambolesca captura de los sicarios, seguida en directo por la televisión y que reveló serias fallas en la seguridad y en el manejo de la situación por parte del gobierno de Mauricio Macri.

"Hay un sistema podrido. Lamentablemente, esta destrucción del Estado que se hizo nos dejó los peores escenarios, con una decadencia institucional y el no funcionamiento de ninguno de los poderes", sostuvo Macri el domingo, luego de que él mismo celebrara el sábado la supuesta captura de los tres prófugos.

Los tres sicarios se fugaron el 27 de diciembre de una cárcel donde cumplían prisión perpetua por un conmocionante triple crimen en 2008 relacionado con el tráfico de efedrina a México.

En agosto pasado en un programa de televisión y desde la prisión, uno de ellos había implicado en aquel episodio a Aníbal Fernández, el entonces jefe de Gabinete de la expresidenta Cristina Ferández (2007-2015) en medio de la campaña electoral.

La detención de Cristian Lanatta (31 años) y Víctor Schillaci (33) ocurrió casi por azar cerca de Cayastá, una localidad rural a 550 km al noroeste de Buenos Aires, en la provincia de Santa Fe.

Los hombres fueron descubiertos por un empleado que tomaron de rehén dentro de un molino arrocero a unos 5 kilómetros del pueblo donde se habían escondido. Ante su demora en salir, dos policías que lo habían acompañado y lo esperaban afuera ingresaron y pudieron detenerlos.

"Estaban muy cansados y con hambre. Estaban muy deteriorados", contaron familiares del empleado a la prensa.

En esa zona, el sábado había sido recapturado solo uno de los tres, Martín Lanatta, de 41 años, hermano de Cristian y sindicado como el jefe de la banda.

Martín Lanatta fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad en Ezeiza (30 kilómetros al sur de Buenos Aires), donde ayer debía declarar ante el fiscal de la causa. Lanatta finalmente se negó a declara.

Las autoridades nacionales optaron por demorar la confirmación del arresto, luego de que el gobierno de Macri cayó el sábado en el bochorno al anunciar con bombos y platillos la captura de los tres y ocho horas más tarde tuvo que desmentirlo.

Fuente: Agencias

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