El caso Maldonado precipitó imprevisto viraje de Cristina

Expresidenta apunta al votante centrista, a los DDHH y compara a Macri con la dictadura
Cristina Fernández de Kirchner está dispuesta a dar un "volantazo" en su estrategia. No solo lo desea, sino que lo considera una cuestión de supervivencia política.

Fue ese el mensaje más claro que dejó su esperado y demorado discurso de festejo por la ajustada victoria en las Paso: el discurso que apunta exclusivamente al costo social del ajuste macrista ya dio todo lo que podía dar.

Y lo que podía dar le alcanzó para ganarle apenas a Esteban Bullrich pero no será suficiente para ganar en octubre, y mucho menos para volver a generar una corriente política que pueda desafiar al macrismo.

No por casualidad, quiso que su primer mensaje fuera no verbal: en silencio, parada en el centro del escenario, mostró a la concurrencia en el acto de La Plata un cartel con el rostro de Santiago Maldonado.

Si el acto hubiese terminado en ese mismo momento, habría sido suficiente para entender cuál es el diagnóstico de la expresidenta y el viraje que decidió: basta de mantener el bajo perfil mientras se le da el protagonismo a "gente de carne y hueso" que cuenta cómo los ajustes tarifarios les complicaron la vida.

Por el contrario, llegó la hora de profundizar el discurso político, desempolvando el viejo perfil setentista con eje en los derechos humanos.

La apelación de Fernández a "ampliar los elementos de la campaña" de manera de no enfocarse exclusivamente en la agenda económica deja en claro este nuevo panorama y justifican el cambio de tono para su nueva "campaña ciudadana".

Aunque le alcanzó para ganar en las Paso, la expresidenta siente que la estrategia no garantiza la victoria en octubre, y por eso planteó a su militancia la advertencia sobre caer en exitismos.

Lo cierto es que las cinco décimas de diferencia que la separaron de Bullrich están bien lejos de la diferencia de 10 puntos que le habían prometido los estrategas en su búnker de campaña.

La conclusión de Fernández pareció clara: todo lo que no se haya logrado en las Paso con el discurso centrado en la economía, no podrá lograrse en las legislativas.

Más bien al contrario, los argumentos económicos empiezan a perder fuerza porque las estadísticas finalmente le empiezan a traer buenas noticias al gobierno.

En simultáneo con el discurso de la exmandataria, se supo que la construcción crece a un ritmo anualizado de 20% y que la castigada industria completó tres meses consecutivos de crecimiento a una tasa en torno al 6%.

También las cifras empiezan a mostrar resultados positivos en la recaudación impositiva, en el consumo y en el empleo, tres de los ejes preferidos del discurso kirchnerista.

Y el análisis que hacen los politólogos sobre lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires muestra que el macrismo obtuvo mejores resultados de lo esperado en zonas de bajo nivel socioeconómico, donde se suponía que el peronismo era inexpugnable.

En este nuevo escenario, mientras Mauricio Macri acompaña a la gobernadora María Eugenia Vidal en sus recorridas por el conurbano profundo, Fernández volvió a mirar a la clase media, esa con la que estuvo enfrentada durante años de cacerolazos, cepo y discursos agresivos.

La defensa de los derechos humanos es la veta que encontró la expresidenta. Lo que comprobó en las últimas elecciones es que Macri, con el 35% de votos obtenidos a nivel nacional, tuvo la habilidad de perforar el techo histórico de 20% que siempre tuvo la "derecha liberal" en Argentina.

Mediante su alianza con Elisa Carrió y la UCR, Macri demostró que pudo captar a un electorado que se ve a sí mismo como socialdemócrata, respetuoso de los derechos humanos y que es heredera de los postulados históricos de Raúl Alfonsín.

Es a esa gente a quien apela la campaña política de Fernández por Maldonado. Es decir, su mensaje no pretende una defensa de lo que fue la gestión kirchnerista, sino plantar una duda: si es compatible admirar a Alfonsín y al mismo tiempo votar a Macri.

No por casualidad se habla tanto en estos días sobre la dictadura militar, no por casualidad el diario Página 12 tituló "30.001" al día siguiente en que la causa Maldonado fue caratulada como "desaparición forzada".

Es clara la estrategia de comparaciones: si Maldonado es igual a los desaparecidos de la dictadura, entonces por "propiedad transitiva", Macri es igual a Videla.

El otro factor extraño en esta campaña electoral es que el macrismo parece haber tomado como una buena noticia el resultado de las Paso en la provincia de Buenos Aires.

Primero, por lo exiguo de la ventaja, que pone en duda la creencia de que la provincia es territorio inexpugnable del peronismo. Pero, sobre todo, porque una Cristina Fernández fuerte le resulta funcional al macrismo. Mientras represente un riesgo, mientras su vuelta sea algo posible, entonces el macrismo sostendrá su principal activo político.

Si, por el contrario, la expresidenta se diluye, deja de existir el miedo a que una "vía chavista" avance en el país. Y allí empieza la fisura interna de Cambiemos.

Después de todo, el macrismo es también algo muy heterogéneo, donde conviven exvotantes de la Alianza junto con gente que reclama "mano dura".

¿Qué es lo que mantiene unida a esa gente?: el terror al kirchnerismo.

Lo cierto es que la situación es paradójica: mientras Fernández apela a la clase media y a los valores republicanos, Macri apunta de lleno a la agenda social, como cuando en un reciente acto en Florencio Varela tuvo esta expresiva frase: "No estamos acá para lograr la supervivencia de los que están en la pobreza, sino para liberarlos de ella, porque no son pobres sino que están pobres".

Presidente llamó a la prudencia

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, pidió este martes "ser prudentes" con el caso de Santiago Maldonado, de 28 años, al que se le perdió la pista en una protesta reprimida por la Policía en agosto y reiteró que su gobierno está "al servicio de la Justicia. Hay que ser muy prudentes. Nosotros no prejuzgamos y permitimos que el juez avance como corresponde, con absoluta libertad", dijo a la prensa tras participar en la inauguración de las obras de un viaducto en Buenos Aires.

La desaparición de Maldonado, visto por última vez al apoyar una protesta mapuche en el sur, generó una polémica que se avivó por las acusaciones de diversos organismos de derechos humanos, que comparan el hecho con las prácticas represivas de la última dictadura militar.

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