El desafío de los partidos políticos chicos en el Parlamento

Primeros 20 meses en la legislatura del Partido Independiente y Unidad Popular, los partidos más pequeños del sistema con representación parlamentaria

Ser un partido chico y no morir en el intento. Ese es el desafío que enfrentan el Partido Independiente y la Unidad Popular, que conviven en el Parlamento con otros partidos con estructuras históricas y con mucho respaldo electoral. La estabilidad del sistema uruguayo y las preferencias de los electores dejan poco espacio para las nuevas opciones políticas. Sin embargo los independientes, que surgieron en 2002 tras una ruptura en el Nuevo Espacio, así como la Unidad Popular, que también es producto de un quiebre en el Frente Amplio, lograron un lugar en el Legislativo y en la escena política.

¿Para qué han servido en los primeros 20 meses de legislatura? ¿Cuál es su aporte político? ¿Han cumplido con sus objetivos?

El tiempo transcurrido hasta ahora puede ser escaso para responder de forma completa esas preguntas. De todas formas, los dos partidos más chicos con representación parlamentaria analizan su avance y defienden su trabajo, aunque muchas veces quede ocultos en la dicotomía planteada entre el Frente Amplio y los partidos Nacional y Colorado.

El Partido Independiente busca desde hace un tiempo generar una coalición socialdemócrata con sectores que salgan del FA y otros de partidos fundacionales, para armar una estructura partidaria que se transforme en una nueva opción electoral en 2019. "Hay gente que pensamos igual pero que votamos separados, y que además quedan subordinadas a estructuras. La propuesta no es todos contra el Frente, como propone Edgardo Novick. Hay gente del FA con la que coincidimos", comentó el presidente de los independientes, Pablo Mieres, en una entrevista con Quién es quien de Diamante FM.

La Unidad Popular, en cambio, se muestra más orejana y tiene una vocación de cumplimiento estricto de su programa y su pensamiento político de izquierda. Con el Estado como centro y una defensa férrea de los derechos laborales y sociales, su diputado Eduardo Rubio batalla por hacerse escuchar entre un mar de legisladores que generalmente piensan muy distinto a él.

"Partido de opinión"

De forma expresa, los legisladores del Partido Independiente buscaron un lugar en las salas de Diputados y Senadores para estar en el medio, como forma de transmitir, incluso con la ubicación geográfica en los plenarios, que son de centro. Así, los diputados de esa colectividad tienen a su derecha al oficialismo y a la izquierda a los blancos. Y lo mismo pasa en el Senado.

El que vota al Partido Independiente se amputa la posibilidad de elegir presidente, pero elige una forma de hacer política y de pensar, y lo vota con orgullo. Así observa Mieres el apoyo que cosecha el partido que lidera desde noviembre de 2002, cuando él junto a otros diputados del Nuevo Espacio se negaron a ser parte del Frente Amplio y eligieron formar su espacio propio. "Es difícil lo nuestro, es contracorriente", dijo a El Observador el senador y presidente del Partido Independiente.

Según dijo Mieres y el diputado Iván Posada, el Independiente es un "partido de opinión". Ello significa que su fuerte no es la "estructura" ni la movilización de gente. "Tenemos una militancia más débil. Obtenemos respaldo por la opinión, no vinculado a un aparato. Con lo cual hace que el apoyo a nuestro partido sea más volátil. Hay poca gente con la camiseta del PI, pero la hay", comentó Mieres.

En la elección nacional de 2014, Mieres pedía el voto para ser el fiel de la balanza, especulando con que ningún partido alcanzaría mayoría parlamentaria. Esa estrategia no pudo ser llevada a cabo.

¿De qué forma entonces el Partido Independiente demuestra su independencia? Posada –que lleva cinco períodos en el Parlamento– dijo que hay momentos donde no están ni con el Frente Amplio ni con partidos fundacionales. En la interpelación de días atrás al ministro de Economía, Danilo Astori, el PI se apartó de la defensa férrea del oficialismo, pero tampoco se alineó al pedido de renuncia que impulsaba la mayoría de la oposición. Del mismo modo, en la interpelación de la próxima semana al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, los independientes buscarán marcar su diferencia con las dos tendencias mayoritarias. "En el griterío a veces no es fácil lograr que escuchen una posición sensata, y cuando se polariza se hace difícil opinar", admitió Posada.

Para el diputado independiente por Montevideo, por otra parte, la tecnología le genera un "desafío" a ellos como partido de opinión. "A la gente le llega un trazo muy grueso", comentó. Mieres considera que en estos 20 meses de legislatura su partido ha tenido dos logros importantes. Por un lado la tarea en la investigadora de ANCAP, donde incluso legisladores de esa agrupación impulsaron temas propios. Aunque al mismo tiempo quedaron muy cerca de blancos y colorados. Y en segundo término, el diálogo sobre seguridad pública que se realizó este año en Presidencia fue una idea del Partido Independiente que el presidente Tabaré Vázquez tomó.

Para Mieres su partido se distancia de los partidos fundacionales y se acerca más a la izquierda en seguridad y asuntos sociales. Así como se acercan a blancos y colorados a la hora de defender la Constitución y las leyes, afirma Mieres. "Una vez una persona me dijo que necesitábamos un mártir. No cuenten conmigo", contó Mieres.

El Observador le preguntó al senador quién era la renovación en el Partido Independiente, y Mieres respondió: "Tiene que aparecer gente más joven, eso es un desafío".

"Contradicciones en el FA"

La Unidad Popular llegó al Parlamento en 2015 con un diputado, y con ese lugar empezó a tener visibilidad política. De todas formas ha continuado con su militancia social y sindical, donde ese sector de izquierda tiene su fuerte. El diputado (suplente) Gonzalo Martínez, dijo a El Observador que en este tiempo han logrado por ejemplo poner límite a industrias que contaminan, y a plantear discusiones sociales que otros no atienden.

"La Unidad Popular logra generar contradicciones políticas en el Frente Amplio y hacia afuera", comentó el legislador. Para Martínez es claro que las propuestas de la UP no tienen apoyo en el Parlamento, pero destaca que al menos hay legisladores del FA que sí las acompañan, aunque al final del día deban rechazarlas por disciplina partidaria.

Los proyectos presentados por la UP en el Parlamento hasta ahora tienen detrás un equipo de trabajo que encabeza el diputado titular Eduardo Rubio. Las iniciativas tienen como eje la defensa del Estado y el derecho de los trabajadores.



PROYECTOS DEL PARTIDO INDEPENDIENTE

Derogaciones

En 2015 el Partido Independiente presentó tres proyectos para derogar obligaciones y cargos. El primero planteó eliminar cargos de embajadores itinerantes. Luego propuso derogar la obligación de presentar constancia de voto por parte de ciudadanos, y la obligación de votar en elecciones corporativas (BPS, por ejemplo). También propuso que se prohiba la publicidad oficial mientras se desarrolle una campaña electoral. Ninguno ha sido aprobado.

Finanzas
Propuso y se aprobó un proyecto para que se exonere el pago electrónico obligatorio en pueblos chicos.

Derecho
Presentará un proyecto para que el padre de un niño recién nacido cuya madre haya muerto en el parto o a los días, pueda usar el sistema de licencia maternal.

Guardavidas
Propone establecer una ley marco para evitar que cada año antes del verano se discutan las condiciones de esos trabajadores.


PROYECTOS DE UNIDAD POPULAR

Vivienda
La Unidad Popular plantea en un proyecto de ley que el Estado destine 1% del Producto Bruto Interno (calculan US$ 600 millones) para construir casas para trabajadores con bajas exigencias y cuotas accesibles. El aporte mensual de cada familia correspondería a 10% de sus ingresos.

AFE
Otro proyecto de ley de la UP plantea que toda la operativa de la empresa ferroviaria pase a manos del Estado, tanto carga como pasajeros. El último ajuste dispuso la operativa de una empresa privada para el negocio de carga.

Mar
La UP presentó tres proyectos relacionados con actividades marítimas. El primero para crear una marina mercante. El segundo para regular la pesca artesanal, impulsados por las condiciones que tienen hoy los pescadores. Y el tercero propone estatizar las tareas de dragado, que hoy cuesta
US$ 140 millones al año y se paga a una empresa china. La idea es comprar una draga por US$ 120 millones a Holanda y capacitar personal uruguayo.


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