El destino del TLC con China en las manos del presidente

La discusión por la flexibilización del Mercosur está planteada al más alto nivel
Pocos temas en el Mercosur se agotan tan rápido antes de llegar al nivel presidencial. La crisis del bloque por Venezuela fue un ejemplo de ello. La flexibilización de la alianza regional para que sus miembros puedan negociar de manera tratados comerciales de forma independiente ya es otro.

La posibilidad de derribar las barreras regionales para que Uruguay firme un Tratado de Libre Comercio con China está en manos del presidente Tabaré Vázquez y del éxito que tenga en sus próximos encuentros con los mandatarios de Argentina y Brasil, Mauricio Macri y Michel Temer respectivamente, dijo una fuente de gobierno a El Observador.

Durante la última presidencia pro témpore uruguaya del Mercosur, la cancillería intentó "flexibilizar" la resolución 32/00 en el ámbito del Grupo del Mercado Común (GMC). Pero la moción uruguaya chocó contra la negativa de Brasil y Argentina. Ante la imposibilidad de negociar en ese nivel, el tema ascendió al escalafón más alto. Y por eso es que ahora será el diálogo presidencial el que determine la suerte de Uruguay en este tema.

El obstáculo más complicado parecería estar en la frontera nordeste del país. El primero encuentro bilateral entre Vázquez y Temer fue en setiembre en una pequeña sala del cuarto piso del edificio de Naciones Unidas en Nueva York, donde los dos presidentes estaban para participar en la Asamblea General de esa institución internacional.

Vázquez y Temer se reunían por primera vez luego de chocar por la situación de Venezuela en el Mercosur y después que el gobierno uruguayo calificó de injusto el resultado del proceso de destitución de Dilma Rousseff. El acercamiento dejó un saldo positivo, según lo que expresaron los dos presidentes luego de la reunión. En particular, Vázquez señaló que habían compartido la necesidad de flexibilizar el bloque. No obstante, luego de ese intercambio verbal no hubo ningún otro paso para llevar adelante esa intención.

Con Macri la relación es diferente. No había pasado un mes desde que el presidente argentino llegó a la Casa Rosada, cuando se fundió en un abrazo con Vázquez en Anchorena. Ese primer encuentro –en el que según la canciller Susana Malcorra no llegó a durar una hora porque Macri le dijo que sí a Vázquez en todos los temas de la agenda bilateral- fue un anuncio de lo que habría de venir. Para el gobierno, la relación con Argentina mejoró de manera sustancial con respecto a los últimos doce años.

El próximo lunes 24, Vázquez y Macri se volverán a ver las caras en Olivos para revisar el nivel de avance que hay en los temas pendientes de la agenda bilateral y explorar otros, como la instalación de un nuevo puente entre la localidad argentina de Zárate y Nueva Palmira.

El presidente visitará a su par argentino luego de que Macri dijera, en una entrevista con varios medios uruguayos que está "predispuesto" a "ayudar" al gobierno de Vázquez a alcanzar un TLC con China.

"Voy a tener la mejor predisposición para ayudar a los hermanos uruguayos en las cosas que ellos piensen que son mejores para sus necesidades", dijo Macri. Sin embargo, el mandatario argentino también señaló que "preferiría" que esa negociación se hiciera con todo el bloque.

Esa última parte de la respuesta de Macri es lo que la cancillería uruguaya recibió cuando propuso flexibilizar la resolución 32/00. "¿Por qué no ir todos juntos si ahora estamos alineados?", fue la pregunta de la diplomacia argentina.

La respuesta a esa interrogante no resiste el mínimo análisis para el gobierno uruguayo en el caso de China.

Primero, el Mercosur como organización no puede negociar con la República Popular de China porque Paraguay no tiene relaciones diplomáticas con ese país. Segundo, los tiempos que Uruguay y China se marcaron para negociar son demasiado exigentes para un bloque que hace años que negocia con la Unión Europea sin poder llegar a un acuerdo. Tercero, si Brasil y Argentina liberalizaran el comercio con China ahora dañaría su mercado interno.
Desde China, el presidente manifestó su convencimiento de que no habrá "inconvenientes" con Brasil y Argentina y señaló que las "condiciones" a nivel regional "están dadas" incluso en lo que respecta a la "flexibilización" del Mercosur.

La interrogante que queda es cuál será la moneda de cambio que el presidente usará para intentar persuadir a su contraparte en Argentina y Brasil para que Uruguay pueda negociar por su cuenta, considerando que en este caso la palabra "par" para describir esa relación tan solo es un formalismo diplomático.

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