El doble filo de las promesas

¿Por qué los políticos prometen lo que difícilmente pueden cumplir? El ajuste fiscal decidido por Vázquez pone sobre la mesa la credibilidad de los anuncios

Vuelvo con el compromiso de cumplir lo prometido". Así arrancó su discurso por cadena de radio y televisión el 1° de marzo de 2015 el presidente Tabaré Vázquez, al asumir su segundo período. El líder de la izquierda suele repetir que cuando promete algo, lo cumple, y destaca el valor de su palabra ante todo. El tiempo y los hechos han demostrado que al menos coherencia tiene, y que los uruguayos saben qué pueden esperar de él. Sin embargo, las turbulencias económicas lo han obligado en los últimos días a borrar con el codo lo que escribió durante toda la campaña con la mano.

El ajuste fiscal que enviará al Parlamento junto con la Rendición de Cuentas para que entre en vigencia el 1° de enero de 2017 configura, sin vueltas, el incumplimiento de una de sus promesas de campaña más repetidas y promocionadas.

¿Por qué los políticos hacen promesas que difícilmente puedan cumplir? ¿Lo hacen conscientes o de puro confiados? ¿La población toma nota de eventuales incumplimientos? ¿Pagan un costo político quienes no hacen valer su palabra?

Son preguntas que pueden tener tantas respuestas como el lector se imagine, pero de las cuales difícilmente se encuentre una explicación certera.

Para el doctor en ciencia política Adolfo Garcé, los gobernantes no reciben de sus electores "un cheque en blanco" para hacer lo que quieran en el gobierno.

"Entre el gobernante y sus electores existe un contrato: la plataforma electoral del partido presentada durante la campaña. Si el gobernante considera que no tiene más remedio que romper ese contrato debe dar las explicaciones que corresponden. Si no lo hace puede ser penalizado por los electores, al menos por aquellos que dispongan de suficiente información como para comparar promesas y acciones", comentó a El Observador.

Sin entrar a juzgar la forma ni los caminos, en este caso Vázquez y el ministro de Economía, Danilo Astori, eligieron comunicar e informar lo más que pudieron el ajuste fiscal.

"A veces los políticos prefieren apostar a la desinformación de los ciudadanos. Toman un riesgo grande. No hay que perder de vista que, para la ciudadanía, el principal atributo que debe tener un dirigente político es la honestidad. No hay nada que dañe más la imagen de un político que una mentira comprobada", insistió Garcé sobre el punto.

La palabra

El oficio de los políticos puede guardar un lugar para conservar ese tipo de promesas arriesgadas. De hecho, se asume que lo prometido tiene una porción factible, otra posible y el resto imposible o, en todo caso, de difícil concreción. Que no se suban ni se instalen nuevos impuestos parecía estar en el último grupo. No por descreer de la palabra ni de la intención del prometedor, pero bastaba escuchar hace un año y medio a los analistas económicos de todos los pelos políticos para estimar una realidad similar a la que el país ahora enfrenta.

En el caso del ajuste fiscal también el tiempo y el juicio de los uruguayos tendrán la última palabra para juzgar la medida del gobierno. Pero el hecho sirve para repasar algunas de las promesas que el tercer gobierno del Frente Amplio realizó en la campaña electoral y que ahora, en el ejercicio del poder, cumple, intenta, o directamente incumple.

Hay promesas que fueron rápidamente cumplidas, como las que figuraron en una decena de proyectos de ley enviados de inmediato al Parlamento. También hay otras que por ambiciosas requieren de tiempo, incluso de todo el período de gobierno para saber si se cumplen o no.

En general, se podría decir que lo prometido se cumplió o está en marcha. Pero cuando se incumple algo tan impactante para los uruguayos como el aumento de impuestos a sus salarios, lo positivo es contaminado por esa bronca.

Encuestas mostraron leve repunte del gobierno

En medio de pronósticos económicos complejos, algunos números empiezan a ser alentadores para el gobierno: las últimas encuestas de aprobación de gestión comienzan a mostrar un leve repunte –pero repunte al fin– en el respaldo que los uruguayos dan a la actuación del presidente de la República, Tabaré Vázquez.

En las últimas semanas tanto la empresa Cifra, Equipos y Opción Consultores dieron números que marcaron esa tendencia. Para Equipos, la aprobación de la gestión de Vázquez pasó de 35% en febrero a 38% en abril. Además, bajó la desaprobación de 34% a 30%. Algo similar ocurre con los datos de Cifra: la aprobación aumenta con respecto al último estudio de noviembre (de 35% a 39%) y la desaprobación baja (40% a 37%).

En tanto, la empresa Opción Consultores divulgó su última medición en la que se marca una aprobación de 29%.

Por su parte, Factum, dará a conocer su próximo trabajo en julio. La última encuesta, difundida un mes atrás, marcó una aprobación de 33%, el nivel más bajo para un presidente frenteamplista.

Primer año complejo

El primer año fue difícil para el gobierno, tal como lo reconoció el presidente en cadena nacional el pasado 1° de marzo, por una interna complicada, un conflicto en la enseñanza que lo dejó solo políticamente tras decretar la esencialidad y el freno de la economía que comenzó a sentirse.

El trabajo de la comisión investigadora de ANCAP no sólo permitió a la oposición pegar duro, sino que evidenció una vez más pero con una ferocidad pocas veces vista, las profundas diferencias internas, en particular entre José Mujica y Danilo Astori.

Todo eso se reflejó en los números: Equipos, por ejemplo, registró una caída de la aprobación de la gestión del presidente de 50% en febrero a 29% en setiembre, cuando tocó fondo (la desaprobación pasó de 15% a 36%).

En Cifra, pasó de 51% en julio del año pasado a 35% en noviembre. Camino inverso hizo la desaprobación, que pasó de 20% a 40% en ese período. Todas esas cifras mejoraron en estos primeros meses de 2016.

Nada parece casualidad: este año, como han señalado varios analistas, el gobierno retomó la iniciativa política. Las reuniones convocadas para discutir con la oposición proyectos de seguridad pública, lo han mostrado preocupado y activo en uno de los temas que más inquieta a los uruguayos. Además, resolvió salir a la cancha a mostrar sus logros, repetir consejos de ministros en el interior con Vázquez en contacto directo con la gente y mayor presencia de jerarcas en los medios .

Además, logró una tregua política con Mujica, con quien Vázquez se reunió a fines de 2015. En las últimas horas, por ejemplo, Mujica dejó claro que su apoyo para el proyecto de Rendición de Cuentas, estará: "Lo que el presidente entienda que necesite lo vamos a acompañar".

Por el momento, la mejora en los sondeos es leve, pero para el gobierno, en momentos en que otros números no empiezan a ser tan auspiciosos, no deja de ser una buena noticia.



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