El dólar definió los ganadores y perdedores del turismo regional

Uruguay no fue el único en marcar récords en 2016, también lo hicieron Chile y Brasil
El Ministerio de Turismo lo anunció con bombos y platillos hace unas semanas: el año pasado entraron al país 3,3 millones de visitantes extranjeros, superando en 12,3% la cifra de 2015 y alcanzando un nuevo máximo histórico.

Según la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, la tendencia positiva se debió entre otros factores a las políticas de comunicación de la marca país, la apreciación del dólar, la contención de la inflación y la devolución del IVA en las compras turísticas.

Pero lo cierto es que Uruguay se subió a una ola mundial de crecimiento de las tasas turísticas, apalancadas por una consolidación generalizada de la economía mundial y potenciada por factores regionales y –en menor medida– domésticos. Al igual que en el resto de los países del vecindario, el tipo de cambio fue el principal factor que explicó el éxito del turismo local.

Turismo mundial

El turismo internacional mantuvo en 2016 un crecimiento sostenido que alcanzó su séptimo año consecutivo, de acuerdo a datos de la Organización Mundial de Turismo.

“En los últimos años, nuestro sector ha mostrado una fuerza y una resistencia extraordinarias pese a los innumerables retos a los que se ha enfrentado, en particular los relativos a la seguridad. Los viajes internacionales siguen incrementándose y consolidándose y contribuyen a la creación de empleo y el bienestar de las comunidades en todo el mundo”, afirmó el secretario general de la OMT, Taleb Rifai, en un reciente comunicado de prensa.

América del Sur es uno de los continentes que más creció el año pasado como destino de los turistas mundiales, con un aumento de 6% en la entrada de turistas respecto a 2015.

Solo lo superan África y Asia (8%) y Oceanía (10%). Las tres Américas juntas sumaron un total de 201 millones de turistas, 4% más que el año anterior.

Los favorecidos

En esa ola de crecimiento del turismo a nivel general, hay países que se beneficiaron y otros se perjudicaron. Los precios relativos son la principal explicación. Según el economista Aldo Lema, socio de Vixion Consultores, los que más se favorecieron fueron aquellos que devaluaron su moneda sin que ello produjera una aceleración significativa de la inflación. Como ejemplos, Lema cita el caso de México, cuya moneda se devaluó 19% en 2016, pero tuvo solo un 3,4% de inflación anual.

Uruguay, en tanto, se favoreció “por su posición regional”, afirmó el economista, quien añadió que el problema de competitividad del país fue disimulado por problemas mayores en ese rubro en Argentina y Brasil. Eso, sumado a la eliminación del cepo cambiario en Argentina y a la aparición de señales primarias de mejoría económica en Brasil, provocó la llegada de un mayor contingente de turistas de los dos países vecinos.

Región de récords

Uruguay no fue el único país que batió un récord en ingresos de turistas extranjeros. Sin ir más lejos, en la región se destacó el caso de Chile y Brasil.

En 2016, Chile recibió 5,6 millones de turistas, cifra que implicó un pico histórico y un incremento de 26% respecto a 2015. Luis Felipe Céspedes, ministro de Economía y Turismo de ese país, explicó –con similar entusiasmo al de la ministra uruguaya– que el importante aumento en la llegada de visitantes extranjeros se debió a “un plan de marketing internacional focalizado” y a “políticas de facilitación de visado y de cobros”.

Según Lema –quien tiene una larga trayectoria como consultor y académico en Chile–, el país trasandino explotó el llamado “turismo de compras”, con visitantes que aprovechan los precios bajos de los productos importados (gracias a los bajos o nulos aranceles que se imponen a esos bienes).

Además explicó que las grandes tiendas chilenas suelen aceptar bajos márgenes de ganancia al contado. “La rentabilidad del retail en Chile está más sujeta al negocio financiero pero los turistas suelen pagar al contado”, dijo Lema.

Otro de los países que superó su marca histórica en materia de turismo receptivo fue Brasil. En 2016, 6,6 millones de turistas visitaron el país norteño, que aprovechó el impulso de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y aumentó 4,8% la cifra de visitantes de 2015.

Para los Juegos, el gobierno carioca eximió de visa a los ciudadanos de Estados Unidos, Canadá, Australia y Japón; el resultado de esa política fue la llegada de 40 mil turistas de esos cuatro países entre el 28 de julio y el 15 de agosto de 2016.

No llores por mí, Argentina

Tanto en Uruguay como en Chile y Brasil, los argentinos lideraron la nómina de visitantes. A Uruguay llegaron 2,1 millones del país vecino, la misma cantidad que a Brasil. A Chile, por su parte, ingresaron 2,9 millones de turistas argentinos.

Esa inyección de turistas argentinos en la región tiene varias explicaciones. Por un lado, la apertura económica del gobierno de Mauricio Macri, que puso fin al cepo cambiario instalado por su predecesora Cristina Fernández de Kirchner, permitió que los argentinos accedieran a divisas extranjeras sin mayores complicaciones.

Por otra parte, la alta inflación en Argentina –que cerró el año a 31,4%– hizo que sus habitantes aumentaran su poder de compra en los países vecinos. Para los argentinos, comprar en otros países se volvió mucho más barato; para los extranjeros, ir a Argentina se volvió relativamente más caro.
Esto último explica por qué la balanza turística en la vecina orilla fue negativa: mientras que 3,3 millones residentes salieron del país, solo 2,3 millones de extranjeros llegaron como turistas, 1,8% menos que en 2015.

Fuente: Martín Tocar

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