El ejercicio ayuda a evitar el hambre que produce el estudio

El estímulo físico hace que el cerebro no necesite recargar energías
Luego de estudiar, el cerebro necesita recargar las energías dedicadas a la tarea que acaba de desarrollar, lo que es algo normal, ya que estudios revelan que ese órgano no dispone de una capacidad demasiado grande de acumular reservas energéticas.

Por eso una de las posibles reacciones a una jornada de estudio es tener hambre con mayor frecuencia, ya que las calorías procedentes de los alimentos son destinadas directamente a esa función.

Un estudio de investigadores de la Universidad de Alabama citado por el New York Times se dedicó a estudiar el impacto del ejercicio físico en el vínculo entre la alimentación y el estudio.

El experimento se basó en el hecho de que el cansancio físico incrementa tanto las concentraciones de azúcar en sangre como las de lactato , uno de los ácidos que produce el cuerpo de forma natural.
La producción de estos dos elementos se desarrolla en el torrente sanguíneo, que llega con mayor presión al cerebro, que a su vez los utiliza como combustible.

El estudio involucró a 38 estudiantes universitarios, quienes fueron supervisados mientras realizaban dos sesiones de estudio. En la primera tuvieron 35 minutos de trabajo, y luego se les proporcionó una porción de su pizza favorita.

En una segunda jornada, la mitad de los alumnos realizaron veinte minutos de estudio y luego 15 minutos de ejercicio, mientras que los restantes pasaron ese cuarto de hora simplemente sentados. Cuando luego de esto se les otorgó la pizza, quienes habían realizado el ejercicio comieron 200 calorías menos que los que no lo habían hecho.

Los autores del estudio reconocieron que podía tener sus limitaciones, aunque estiman que sus efectos pueden aplicarse a otras comidas y otros tipos de ejercicio.

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