El elefante blanco del que nadie habla

Sobre la Sociedad de Arquitectos y lo poco que aporta a sus socios y a la comunidad
Al día siguiente de obtener el título profesional, recuerdo que hice dos cosas: anotarme en DGI y en la SAU (Sociedad de Arquitectos del Uruguay). La primera está fuera de discusión, pero la segunda me merece -17 años después- eternas reflexiones diarias que cotejo permanentemente con otros organismos similares, especialmente la AIA de EEUU o la RIBA de Gran Bretaña.
Sí: yo siempre mirando para afuera intentando descubrir cómo hacen los que hacen las cosas bien. Pertenecer a cualquiera de estas dos últimas instituciones da un prestigio y orgullo que se traduce incluso en su papelería de presentación, currículums o comentarios de profesionales de talla internacional. Yo me pregunto por qué, aunque sea en nuestra escala, acá no sucede lo mismo.

Revisando los eventos y conceptos de la AIA, incluida su Convención anual llevada a cabo recientemente, uno ve como deberían hacerse las cosas.

Me pueden escribir contándome todos los logros y virtudes de la SAU, que de hecho tienen varios, pero fui socia durante 15 años y no lo percibí, y eso en sí ya es un problema. Con lo cual, quiero enfocarme en lo que se puede mejorar.

Hace dos años, asistí a una charla super interesante de un ejecutivo de la empresa Gensler organizada por Uruguay XXI en el Club Uruguay, en el marco de Smart Global Services, una división del gobierno que aspiraba a fomentar la exportación de servicios de arquitectura al exterior. Luego fuimos reunidos en una instancia más informal para relevamiento de interesados. Allí se nos explicó que la SAU había sido invitada pero no estaba presente. De los 50 que éramos no quedó uno sin expresar enojo, resentimiento, desencanto y frustración por pertenecer a un colectivo que hacía tan poco por sus asociados. Ahí constaté que lo que yo pensaba era compartido por muchos y decidí actuar en consecuencia.

Escribí una carta dirigida al presidente de ese entonces, comentándole el incidente, dándole mi visión de necesidades que no veía cubiertas, y constructivamente, trasladé una serie de acciones que me gustaría ver reflejadas y no llegaban nunca.

Pasó un mes, dos, tres... nada.

Al poco tiempo se llevó a cabo el concurso del Antel Arena, y más allá de la polémica general que lo envolvió, ciertos detalles imperceptibles para el público en general resultaron frustrantes para nuestro colectivo: que tres de los cinco finalistas tuviesen vínculos directos con talleres de facultad o de trabajo con intergantes del jurado, o que de los últimos cinco concursos de grandes obras celebrados se reiteraran algunos estudios en la grilla de premios.

Al trasladar a la SAU esa inquietud, por escrito al mismo destinatario anterior, en virtud de que avalan los resultados o respaldan los procesos, la respuesta fue la misma: nada.
Al tercer mes sin respuesta, escribí una tercera carta, esta vez con mi renuncia y solicitud de baja.

Argumenté con la autoridad que me conferían 15 años de socia, que entendía había funciones que no estaban cumpliendo; la mínima es contestar una carta o inquietud de un asociado. De ahí para abajo enumeré unas cuantas más.

Pasaron unas pocas horas... y me llamaron por teléfono.

Que alegría, pensé, me van a citar a una reunión. Pero no. Tras una hora enfrascada en argumentos defensivos del secretario de la SAU (quien llamó en nombre del presidente, que nunca contestó personalmente ni por escrito nada de lo planteado) y luego de que me tratara de paranoica, confirmó mi decisión ya tomada de borrarme del padrón de socios.

Sociedad de arquitectos de Gran Bretaña RIBA sitio web
El sitio web de la Sociedad de Arquitectos de Gran Bretaña

La novedad es que al darme de baja no pasó nada; fue lo mismo pagar la cuota que no, ser socia que no, síntoma de una gestión deficiente.

Las iniciativas loables como la de voluntariado a zonas de desastres como Dolores, iluminar monumentos o la organización de visitas a edificios emblemáticos, quedan diluidas en un mar estático de otras prioritarias que nunca ven la luz.

Que no sepan asesorar sobre protocolos de actuación internacional y que publiquen aranceles de honorarios que hay que tomarse dos horas para interpretar, ayudan a no extrañar la membresía.

-No proponen espacios de interacción entre profesionales de distintas generaciones, áreas de actuación, etc. No hay NINGUNA red social operativa a nombre de SAU. Si una de Maldonado especificamente en Facebook.

-Se premia efusivamente con cenas y medallas la cantidad de años de profesión pero no a la calidad de logros o trayectoria.

-Las charlas son siempre las mismas: patologías estructurales o inicio a la actividad profesional, pero muy poco de otros ámbitos. De hecho, por ejemplo, hay un abogado consultor pero jamás se usó para dar charlas sobre temas que preocupan en general.

-La elaboración de documentos clave en gestión de un estudio como aranceles de honorarios o contratos profesionales, se publican algún día pero jamás se actualizan o mejoran, con lo que van perdiendo su utilidad verdadera.

-Los recursos intrínsecos se desaprovechan: las charlas con profesionales de alta trayectoria o empresas vinculadas, no se ven más que mediante encartes en la revista mensual. Se sabe cuántos m2 en permisos de obra ingresaron algunos estudios pero ninguno comparte esas experiencias con colegas, al menos las que merezcan cierta trascendencia por calidad o cantidad.

-No se escuchan inquietudes de socios ni se cambia el modelo de gestión. Sólo emiten comunicados directos una vez al año en época de elecciones, lo cual indigna aún más.

-No participan activamente de la defensa de la actividad profesional frente a la comunidad, ni del patrimonio ciudadano. (Por ej. La declaración de Afe llegó 1 mes después de un artículo nuestro, que publicamos al día siguiente del pronunciamiento de la Corte Suprema.)

-En la página web las restricciones de difusión de datos impiden acceder a nombres de profesionales asociados, y por consiguiente no sirve como herramienta de difusión al público en general. (Es tan fácil como NO poner el link a quienes no les interesa que se difundan sus datos)

-Jamás se hacen seminarios relacionados a gestión financiera o comercial de estudios: tal parece que la SAU nos imagina a todos en relación de dependencia.

Por contraste entre otras cosas;

-En la página de la AIA "Find an architect" se listan todos los profesionales, desglosados por zonas geográficas, ciudades y tipos de proyecto con todos los datos de contacto.

Asociación de Arquitectos de EEUU AIA

-"Contract documents" es una sección maravillosa que alberga 100 modelos de documentos desde permisos, contratos, aranceles etc. todos actualizados, ordenados y editados prolijamente. Te los venden con un costo irrisorio y envían por correo o se descargan online.

-Organizan talleres con acento en gestión empresarial. Creen en la construcción de empresa además de edificios, con lo que se puede encontrar cursos como "Nuevas estrategias para gestionar tu negocio" o "Guía esencial para documentos para estudios de pequeña escala" , "Mini MBA para jóvenes profesionales", "Propiedad intelectual" o "Innovaciones en arquitectura en la era de la economía digital"
Reed Insight and Community

-La AIA organiza conferencias anuales con mega exposiciones de proveedores, firmas, materiales nuevos, y charlas con profesionales directos e inspiradores. Desde "concursos de arquitectura con latas de refrescos" o Construction a muchas otras actividades.

En esta edición los ponentes incluyeron luminarias como Rem Koolhaas opinando sobre las ciudades del futuro, y la conocida actriz Julia Louis Dreyfuss (Seinfeld Show) contando sus puntos de encuentro entre arquitectura y la interpretación artística, un cruce entre distintos andariveles de la sociedad.

Acciones en escuelas para introducir conceptos de arquitectura desde primeros años...o competencias para jóvenes profesionales, experimentar con técnicas y conceptos distintos o diseños de vidrieras comerciales. Esto último también lo hace la RIBA en Londres y se lo contamos acá.

-Hacen sondeos de opinión de asociados, empresas del rubro, y análisis de factores que afectan el mercado de acción profesional.
AIA Sociedad de Arquitectos EEUU
Una de las publicaciones de la Asociación de Arquitectos de EEUU

-Promueven la excelencia y reconocen logros profesionales mediante programas de premios (no sólo a cantidad de años como socios sino a la calidad de sus aportes a la profesión, para veteranos y para emergentes)

-AIA Member Groups nuclea profesionales con similares intereses que comparten inquietudes o consultas.

-Promueven el sentido de comunidad mediante intercambios y difusión a través de redes sociales (Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram, Linkedin todos operativos)

-Difunden lo nuevo y lo mejor: Normas LEED, resiliencia, gestión de empresas, etc.

-Y por si fuera poco...tienen su propio "Store", incluyendo libros de nociones de arquitectura, patrimonio y construcción para niños!
No sólo en el gobierno hay entidades que pueden y deben rendir más; a nivel privado y corporativo a veces se adormecen ciertos mecanismos de innovación y eficiencia de instituciones que dejan de ser representativas de sus asociados.

Porque si no lo decimos un poquito más alto no se acusa recibo del problema y no se trabaja en mejorar.

Está en nuestras manos exigir servicios contra cuotas, o no aceptar la desidia por inercia.
La respuesta (así como la capacidad de mejora) está a nuestro alcance, claro, del que quiera ver... y hacer.

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