El embarazo adolescente en Uruguay en 37 fotos

Unas 7.000 niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años quedaron embarazadas en 2011. Uruguay está entre los países con mayor tasa de embarazo adolescente del mundo

*Es fotógrafo. Pasó 15 días acompañando a pacientes, médicos y personal del Hospital de la Mujer del Pereira Rossell

Sus hijos representan aproximadamente el 15% de los niños que nacen en el país anualmente.
 
En el Pereira Rossell, la maternidad más grande y compleja, el porcentaje de embarazos adolescentes atendidos fue 26%: casi el doble que el promedio nacional. En 2011 exactamente 411 jovencitas fueron desde los centros de salud de ASSE en el Cerro, Ciudad Vieja, el Filtro, Jardines del Hipódromo, La Cruz de Carrasco, Maroñas, Sayago, Unión, entre otros, a parir al Pereira.
 
Mientras en Uruguay hay 60 embarazos adolescentes cada 1.000 habitantes, el promedio mundial es 49. La tasa nacional de maternidad adolescente es prácticamente la misma desde 1970. En cambio, la tasa de fecundidad viene en franco descenso desde la misma época.

Para las autoridades esto siempre ha significado un problema: más prematurez, más bajo peso al nacer, más prevalencia de sífilis congénita, reproducción de la pobreza y un 85% de madres adolescentes que abandonaron el sistema educativo.
 
Además, un 39% de las embarazadas reconoce que le pegaron durante su infancia, mientras entre el resto de las adolescentes este porcentaje se ubica en 25%.
 
Sin embargo, Christian Rodríguez, el fotógrafo al que se lo autorizó a pasar 15 días en la maternidad del Pereira Rossell también recogió la otra mirada que hay en torno al asunto.
 
La mayoría de las jóvenes con las que habló decidieron tener a sus hijos y nunca se les pasó por la cabeza abortar. Las profesionales que trabajan en el hospital relataron que en sus respectivos barrios, estas jóvenes dejan de pertenecer a las barras de la calle y cobran un estatus superior, el de ser madres. Asimismo, es una inversión a futuro, saben que no pasarán su madurez y ancianidad en soledad y que los hijos, en un contexto de pobreza, serán una ayuda para el sustento de la casa.
 
En suma, lo que dicen estas profesionales es que tener un hijo en estos contextos sociales tiene otro valor y representación que en las clases medias y altas, y que no siempre implica una connotación negativa.


Fuente: Christian Rodríguez*

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