El embargo en la mira electoral

La abstención de EEUU en la votación anual de la ONU contra el embargo a Cuba fue un gesto más de Obama
La abstención de Estados Unidos en la votación anual de Naciones Unidas contra el embargo a Cuba fue un gesto más del presidente Barack Obama en su política realista de deshielo con la dictadura castrista. Pero solo será antecedente de resultados prácticos si el Partido Demócrata, además de llevar a Hillary Clinton a la Presidencia el 8 de noviembre, recupera el control del Congreso, como muchos analistas creen posible.

Desde hace 25 años, Estados Unidos votó siempre en contra de la moción cubana de condena al embargo que anualmente aprueba la Asamblea General de la ONU. Pero ahora la representante de Washington, Samantha Power, anunció en medio de aplausos que por primera vez su país se abstenía de votar contra la moción, que fue aprobada por una mayoría abrumadora de 191 naciones.

El canciller cubano Bruno Rodríguez elogió el cambio de posición pero reclamó al gobierno estadounidense ir más lejos y terminar con el bloqueo económico impuesto en 1960. Desde el restablecimiento de relaciones diplomáticas en julio de 2015 y su visita a la isla comunista hace siete meses, Obama ha perforado de hecho el embargo en varias áreas, incluyendo viajes, remesas de dinero y algunas formas de intercambio comercial. Pero ha agotado hasta donde puede llegar utilizando sus facultades presidenciales, ya que el levantamiento formal del embargo exige ser aprobado por el Congreso.

El opositor Partido Republicano, con mayoría en ambas cámaras, ha rechazado reiteradamente los pedidos de Obama de ponerle fin. Y Paul Ryan, jefe de la bancada republicana en la Cámara de Representantes, acaba de confirmar que el embargo será mantenido por el Congreso, lo cual descarta por ahora que se cumpla el reclamo de Obama, del régimen cubano y de la ONU.

La única posibilidad descansa en el resultado de la elección presidencial en Estados Unidos dentro de pocos días, cuando habrá también renovación parcial del Congreso. Si triunfara el controvertido candidato republicano Donald Trump, pese a que todas las encuestas coinciden en su derrota, el cambio sería improbable.

Pero aunque se confirme la prevista victoria de Clinton, tampoco es seguro que se produzca. Dependerá de que, junto con mantener la Presidencia, el Partido Demócrata recupere el control parlamentario.

La evaluación de los posibles resultados en los diferentes estados en los que se renovarán legisladores indica como factible que los demócratas reconquisten una mínima mayoría en el Senado. Menos seguro, aunque no descartado, es un resultado similar en la Cámara de Representantes. Pero si no ocurren, Clinton, si sucede a Obama en la Presidencia, estará limitada a seguir con medid as parciales de aflojamiento.

El embargo fue impuesto por Washington hace más de medio siglo en plena guerra fría, como presión restrictiva a lo que en esa época era una base de la Unión Soviética a 90 kilómetros de las costas estadounidenses. Pero, con el paso de los años y luego del colapso soviético, quedó en evidencia que era contraproducente, ya que le dio primero a Fidel Castro y luego a su hermano Raúl una excusa para culpar a Estados Unidos de las privaciones y penurias que su dictadura impuso a los cubanos.

Todo esto ha quedado atrás. Corresponde ahora terminar con una medida inútil, camino lógico que solo quedará franqueado si los republicanos pierden la mayoría parlamentaria con que lo siguen bloqueando.

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