El espectáculo mágico que vive dentro de una obra de teatro

En capas y fragmentos, Efímera Teatral presenta El arte de ilusionar en el Auditorio Adela Reta

Al inicio eran imágenes sueltas, ideas. Luego, por arte de magia, el concepto se asentó. "Uno de los actores de la obra, Yamandú Fumero, estaba aprendiendo trucos mágicos y llevaba a cada ensayo uno nuevo, que nos mostraba. En el decante del material de improvisaciones el ilusionismo terminó siendo el concepto de investigación de la obra", explica Analía Torres, directora de El arte de ilusionar, un espectáculo teatral que volverá mañana al Auditorio Adela Reta con funciones hasta el domingo.

Realizada por el colectivo Efímero Teatral, la narrativa de la obra contiene dentro de sí un espectáculo de prestidigitación de una compañía de ilusionismo, en la que un voluntario es invitado a participar y termina convirtiéndose en protagonista y objeto de los trucos de un mago, asociado a una asistente y otros dos actores. "Nos dimos cuenta de que el arte de ilusionar es el arte de mentir, y eso es lo que hacen todos los actores. Es una gran metáfora del trabajo que hacemos", señala Torres.

No obstante, la inclusión del ilusionismo motivó su propia investigación, una que colaboró en moldear la forma fragmentada del espectáculo, que evoca la misma ruptura de la realidad que propone cada pase mágico. "Estudié cómo están estructurados los espectáculos de ilusionismo, que son muy fragmentados y cuentan con números, entonces el texto se armó así: hay una escena y un número de magia dentro de una narración en la que las cosas no se cuentan de orden cronológico".

La percepción del tiempo y los modelos de pensamiento de los ilusionistas también fueron claves a la hora de marcar el ritmo y sus vaivenes. "Hay escenas en las que rebobinamos, escenas que se repiten, escenas en las que desaparecen los personajes y vuelven a aparecer. Se juega con la relatividad del tiempo y la subjetividad de quien mira", agrega Torres.

Más allá de los elementos que le dieron estructura a la obra, un concepto históricamente vinculado a la magia encontró su lugar en la dramaturgia: la muerte. "Investigando me di cuenta de que los grandes magos a lo largo de la historia siempre tuvieron como gran meta desafiar a la muerte", comenta Torres, quien incorporó la desaparición del voluntario como herramienta que permite reiniciar la maquinaria.

Sin embargo, El arte de ilusionar no se encuentra atado a ninguna época de la magia, sino que mezcla los trucos clásicos con los novedosos, creando un juego de dos planos. Los números del ilusionista, entonces, recurren a pañuelos que cambian de color, monedas que desaparecen y cartas que vuelan, pero, en las escenas mismas, la ilusión se presenta más como "efectos especiales", o guiños, como un sofá que engulle personas.

Más que solo un truco

Junto a aquellas ideas que le dieron génesis a la obra se encontraba la intención de generar una dramaturgia "que tuviera como soporte otra cosa que no fueran las palabras", lo que llevó a la incorporación de danza, música en vivo y canto. Esa hibridación, con el ilusionismo como aglutinador, fue la que marcó parte del carácter de la obra.

"Los personajes dialogan muy poco; es una obra en la que se apuesta mucho al trabajo físico de los actores y a narrar prescindiendo de la palabra", agrega Torres, quien destaca el lugar de un piano en la generación de atmósferas. "De repente pasamos de un lenguaje muy cotidiano a instancias surrealistas en las que los personajes bailan. Son como grietas que aparecen en la obra; hay mucho juego con lo onírico".

En ese sentido, Torres recalca la importancia de la ilusión en las artes escénicas, intentando así arrancarlo del lugar de inferioridad en el que suele ser ubicado. "Esta es una obra teñida por un juego con la ilusión; no es un espectáculo de magia porque no somos magos profesionales y porque además contamos una historia. Siempre tuvimos claro que nos paramos desde lo teatral", afirma, pero sin quitar el valor. "La ilusión es parte de lo teatral, eso es lo que quiero que la gente entienda".


Datos

Las funciones en la sala Hugo Balzo irán de mañana hasta el domingo, con entradas a $ 250



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