El gobierno armó durante un mes la agenda de seguridad de la ONU

Uruguay propuso discutir sobre Medio Oriente, terrorismo y víctimas civiles
Después de 50 años, Uruguay volvió al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), el órgano que vigila los conflictos globales y donde los cinco triunfadores de la segunda guerra mundial tienen el poder de vetar cualquier resolución que se tome a ese nivel multilateral. Por eso la búsqueda de consenso es un elemento clave. El gobierno uruguayo lo sabe y para ese puesto designó a un diplomático de carrera de amplia experiencia como Elbio Roselli.

Durante enero, el país tuvo a su cargo la presidencia del Consejo de Seguridad. Lo primero que hizo fue establecer una agenda de trabajo que fue aprobada por los restantes 14 países que ocupan lugares ya sea en forma permanente (Rusia, China, EEUU, Reino Unido y Francia) o por dos años, como es el caso de Uruguay.

Enero fue agitado para la diplomacia local e incluso en una de las resoluciones tomadas en el Consejo –vinculadas a Colombia y la guerrilla– se logró la unanimidad, algo poco usual en ese ámbito. De hecho, la cancillería comentó a El Observador que en 70 años de la ONU solo 14 resoluciones del Consejo fueron con el voto de todos sus integrantes.

Los temas que llegan al Consejo de Seguridad generalmente son incendios que se deben apagar. Por eso la agenda la marca la realidad. Aunque en algunos casos son sus miembros los que de manera proactiva impulsan una discusión. Fue lo que ocurrió la semana pasada cuando Uruguay planteó su preocupación sobre las víctimas civiles en zonas de conflicto o la situación entre Israel y Palestina, Siria y el terrorismo, de lo que se ocupó en Nueva York el ministro Rodolfo Nin Novoa.
El subsecretario de Relaciones Exteriores, José Luis Cancela, dijo a El Observador que fue un mes "muy intenso" donde hubo que abordar varios temas a la vez. Opinó que a ese nivel de las Naciones Unidas "deben existir mecanismos de alerta para que muchas cosas no ocurran y también dar respuestas firmes para reprimir cuando, por ejemplo, se toma a la población civil de rehén y no se permite el ingreso de ayuda humanitaria".

Un temor que se planteó previo al ingreso de Uruguay fue por quedar en el radar del terrorismo. Cancela entiende que no hay un riesgo particular para Uruguay. "Pero todos vivimos en el mismo planeta y es ilusorio pensar que alguien pueda estar a salvo de verdaderas amenazas globales como el terrorismo o el cambio climático. Afectan al conjunto y nadie puede estar libre de ese tipo de amenazas que requieren respuestas globales", dijo el vicecanciller a El Observador.
Bajo la presidencia de Uruguay ocurrieron algunos hechos que obligaron al Consejo de Seguridad a pronunciarse.

Corea del Norte –con su régimen dictatorial enfrentado a Occidente y en particular a su vecina Corea del Sur que la respalda EEUU– realizó pruebas nucleares que llevaron al Consejo a rechazar esos ensayos y pedirle que desista de esas prácticas. La ONU también anunció que se reserva el derecho de decidir otras medidas si Corea del Norte sigue por ese camino.

Una ganada para la diplomacia fue la negociación de Colombia y la guerrilla de las FARC –diálogo desarrollado en Cuba– donde se acordaron las bases para la paz. El Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad la formación de una misión política que supervisará el cese el fuego. En ese caso, Uruguay colaboró en el proceso con la participación del exministro de Defensa, José Bayardi.
Otro punto de preocupación en la ONU es la situación de Burundi (África), donde a la complejidad en lo político se suma el riesgo humanitario. Incluso, según supo El Observador, en el Consejo de Seguridad se habla sobre Burundi del "riesgo Ruanda" y se teme por la vida de millares de personas.
Uruguay deja ahora la presidencia del organismo que pasará, por orden alfabético, a Venezuela. Su representante es un chavista de la primera hora, Rafael Ramírez, quien durante años estuvo al frente de la petrolera Pdvsa. l


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