El limbo nacionalista

Los blancos esperan por Larrañaga; Botana abandonó Alianza Nacional
El limbo, ese espacio indefinido en donde, dicen los católicos, algunas almas esperan su destino final, bien puede representar –en una mirada política y más prosaica- el lugar en el que se encuentran muchos dirigentes nacionalistas que aún no saben en dónde los encontrará parados las elecciones de 2019.

La realidad interna blanca revela que, por un lado, Luis Lacalle Pou (Todos) se afianza en el liderazgo del grupo Todos y, por el otro, el líder de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga, aún no definió si peleará nuevamente por la postulación presidencial.

En ese espacio que deja libre la indefinición de Larrañaga es en donde se mueven, sin demasiadas certezas, esos dirigentes que, por ahora, no encuentran un lugar que los conforme.

Es, por ejemplo, el caso del intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, quien dijo a El Observador que resolvió abandonar formalmente el grupo Alianza Nacional aunque ello no implica necesariamente que haya desistido de apoyar una eventual candidatura de Larrañaga.

Botana anunció que tampoco integrará la subcoalición Juntos que Larrañaga impulsa dentro del nacionalismo para reunir a aquellos que quieran apoyarlo en sus decisiones futuras.

"Podemos estar juntos con Larrañaga pero no en Juntos. No estamos para integrar ninguna organización política de ese tipo", afirmó Botana.

El jefe comunal precisó, no obstante, que "por ahora" no tiene ningún "candidato alternativo". Y así están muchos dirigentes que orbitan alrededor de Larrañaga sin atarse demasiado a su liderazgo pero sin decidirse a cortar amarras.

En ese grupo campea la idea de que el hombre de Paysandú tendrá muchas dificultades para ganarle a Lacalle Pou, con quien ya perdió en el 2014. Pero también saben que será muy difícil ocupar el lugar que, eventualmente, quede vacío. "Es probable que con Larrañaga no ganemos, pero es posible que sin Larrañaga perdamos", resumió uno de los dirigentes que se encuentran en el limbo.
Movimientos.

Desde hace un tiempo, varios intendentes afines a Larrañaga se están juntando para analizar los pasos a seguir. Además de Botana, en ese grupo están Eber Da Rosa (Tacuarembó), Dardo Sánchez (Treinta y Tres), Enrique Antía (Maldonado) y Adriana Peña (Lavalleja). La que más jugada está en la decisión de abrirse un camino propio es la senadora Verónica Alonso quien se alista para lanzar su propia precandidatura presidencial.

Dirigentes nacionalistas que siguen con atención su peripecia, observan que Alonso aparece con una imagen positiva en las encuestas, cuenta con recursos económicos como para solventarse una campaña electoral y tiene el respaldo, entre otros, de pastores evangelistas de Montevideo.

También opinan que, así como Larrañaga proyecta una imagen más vinculada a lo "rural", Alonso no es muy conocida en el interior y puede jugarle en contra su perfil demasiado montevideano y esacasamente "popular".

También la intendenta Peña, se apartó del grupo liderado por Larrañaga y hasta se ofreció como candidata a la vicepresidencia acompañando a Lacalle Pou.

Mientras tanto, Larrañaga recorre el país participando de actos públicos y reuniones privadas con sus dirigentes. "Hay que fortalecer al partido, agrandarlo, no entrar en la antropofagia. No es acumulando más dirigentes de un lado o del otro que se lleva adelante un proyecto político", dijo el jueves 18 en Búsqueda.

El futuro de Larrañaga es incierto. Y en la resolución de esa incertidumbre se juega el próximo destino electoral de los blancos.

"Prenatal"

El diputado Jorge Gandini dijo que si bien sigue dentro del grupo Alianza Nacional, no pertenece a la subcoalición Juntos ya que esa iniciativa aún no ha prosperado. "Cuando se lanzó la propuesta nos sorprendió porque no estaba prevista. Queda pendiente el análisis de esa idea que está en un estado prenatal", dijo Gandini a El Observador.


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