El nuevo acierto literario de Daniel Chavarría

El último room service es un thriller atípico y genial que combina con eficacia la crítica social, el erotismo y la violencia


No es la primera vez que lo hace, pero no deja de sorprender la habilidad de Daniel Chavarría para mezclar géneros literarios. Donde otros patinan, el uruguayo acierta siempre. Sus novelas, siempre entretenidas y dinámicas, tienen además la particularidad de no ser nunca unidimensionales, sino que se expanden para intentar abarcarlo todo.

Esto se aprecia con claridad en la forma en que trata a sus personajes, ya que los "malos" son siempre descritos con la misma profundidad psicológica que los "buenos". Este detalle no es menor, porque hace que el lector sienta que está ante un escritor de fuste, al que no le tiembla el pulso a la hora de señalar que nadie es más que nadie y que vale la pena intentar comprender aún al más descarriado de los seres humanos.

Si a todo esto se le suma una gran naturalidad para insertar la carcajada en el momento más inesperado, una crítica sutil a la revolución cubana y una gran capacidad para urdir historias criminales complejas pero apasionantes, se entiende porqué Chavarría ha ganado un montón de premios por todo el mundo.

El último room service reúne todas estas características y, como sucedía en Adiós muchachos, tiene la singularidad de que se trata de una historia con varios asesinatos donde, sin embargo, no hay una investigación policial, ni un detective genial, sino que todo se resuelve entre los cuatro o cinco personajes que presenta la novela.

De todos ellos, el más importante es El Mudo, un hombre que aparece flotando en la bahía de La Habana con cinco disparos, que sobrevive de milagro pero pierde la capacidad de hablar, por lo que se comunica con los demás mediante unas tarjetas.

Interrogado por las autoridades, se niega a aclarar nada sobre lo sucedido, por lo que es acusado de querer abandonar ilegalmente Cuba y encerrado en prisión.

Así comienza la novela, que luego gira sobre sí misma para ir hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, y explicar al detalle todo lo que ha sucedido. En el camino, el lector descubre que El Mudo no es ningún santo, sino más bien todo lo contrario. Y que lo único que le interesa es vengarse aunque deba esperar diez años para lograrlo.

Este argumento, en apariencia sencillo, le alcanza a Chavarría para desarrollar una historia apasionante, que mantiene en vilo hasta la última página. Porque El Mudo es una bestia salvaje, pero tiene un costado sumamente humano. Porque Eva, una buena mujer que parece llegar a su vida como un milagro, resulta ser más peligrosa que él mismo. Porque hay un secuestro inolvidable, lleno de momentos sobresalientes, y un largo etcétera de circunstancias laterales que redondean la novela hasta hacerla perfecta.

Chavarría, además, se permite algún lujo literario, como es omitir adrede las palabras de uno de los personajes en los diálogos. Una sola voz es la que habla y expone su punto de vista, y esa misma voz a veces corta su monólogo y responde a una pregunta que no se formula y que el lector debe adivinar para que el texto tenga sentido.

Hay que destacar también cada uno de los asesinatos, que son narrados con maestría. De todos ellos, sobresale el que sucede bajo el mar. El Mudo, que se dedica a la pesca ilegal submarina a pulmón, tortura sin piedad a su enemigo hasta ahogarlo y luego lo deja encadenado en una gruta para que los peces lo devoren.

Las escenas eróticas también son estupendas, porque todo es picardía y buen gusto. Y la crítica al régimen de la isla, sutil pero firme, habla de la honestidad intelectual de un autor que vive en Cuba desde hace décadas y cree en la revolución.

El último room service es una novela sobresaliente y funciona como un reloj suizo.

El último room service

Autor: Daniel Chavarría.
Editorial: Tres Puntos Ediciones.
Páginas: 225
Precio: $ 590

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Acerca del autor

Andrés Ricciardulli