El nuevo valor de los empleados "boomerang"

Marcharse de una compañía para regresar un tiempo más tarde ya no está mal visto

Expansión

Hasta no hace mucho tiempo, las compañías se mostraban muy reticentes ante el hecho de volver a contratar a un profesional que se había ido de la empresa y deseaba volver. Para estos profesionales, además, la posibilidad de tener que regresar era un fracaso en su carrera.

Pero las cosas han cambiado, y cada vez más organizaciones no sólo se muestran dispuestas a permitir la vuelta de aquellos que se fueron, sino que el regreso de los llamados empleados boomerang se considera algo muy positivo, con un gran valor para la empresa y para la persona, que es muy apreciada laboralmente.

La responsabilidad sobre nuestra empleabilidad es cada vez más alta, y eso implica movimiento

Es evidente que el hecho de que los profesionales cambien de empleo (incluso de carrera o de sector) es ya una situación común, como también lo es el valor que las compañías dan a aquellos que logran adaptarse a una reinvención profesional, a las nuevas oportunidades que ofrece el mercado, y a las capacidades y habilidades diferentes que demandas los empleadores.

Según el Global Workforce Study 2016, "la falta de desarrollo profesional en sus organizaciones sigue siendo un problema para los empleados de todos los sectores, incluyendo aquéllos con habilidades críticas para el negocio y para los altos potenciales, que son el motor principal de las organizaciones".

Importa cómo te vas

El hecho del regreso de estos profesionales y el gran valor que se les otorga a su vuelta es lo verdaderamente diferencial.

Buscar empleo desde el que se tiene resulta hoy más común de lo que parece, y más cuando es recomendable olvidarnos de la idea de que se puede tener un buen puesto y que es posible mantenerlo siempre. En todo caso hay quien, por necesidades económicas, debe aferrarse al trabajo que tiene, pero esta necesidad imperiosa no se debe confundir con fidelidad y compromiso.

Quienes se van y luego vuelven tienen un gran impacto en términos de sentido de pertenencia

Parece evidente que entre las principales razones que llevan a un profesional a cambiar de empresa están el desarrollo profesional y la relación (mala) con su jefe. Y en tiempos difíciles, cuando las organizaciones reducen estructuras, resulta complicado ofrecer desarrollo profesional.

Se demanda la capacidad de innovar y la flexibilidad para actuar en un entorno cambiante

Un conocimiento profundo de la cultura y de las personas de la compañía, de la tecnología y de los clientes son algunos de los factores que hacen que contratar de nuevo a un empleado que se ha ido pueda ahorrar tiempo y dinero a la compañía.

Otro riesgo sobre el que advierte Peñalver es cómo se lo pueden tomar tus excompañeros y jefes, "sobre todo si tu regreso (en este caso valorado y en buenas condiciones) puede provocar la sensación de que para crecer profesionalmente dentro de la empresa hay que salir de ella. Puede que haya gente que no admita ni entienda esto".

Conviene recordar que en los tiempos en los que irse y luego regresar no estaba tan bien visto ni valorado, se podía pensar que quizá habías tenido que marcharte para darte cuenta de que estabas bien en el trabajo que abandonaste. Y a la vuelta debías reparar en las condiciones laborales que te encontrabas, y que no debían de ser muy diferentes a las que tenías antes de irte; porque si eran mucho mejores, el mensaje negativo para los que se habían quedado era que la forma de progresar era abandonar la compañía. Pero estas condiciones tampoco podían ser especialmente penosas, porque suponía una frustración que no convenía ni al profesional ni al conjunto de la organización.

Cambios radicales

Para María José Martín, directora de atracción y gestión de talento de ManpowerGroup en España, el fenómeno asociado a los empleados boomerang tiene que ver con el hecho de que los modelos empresariales cambian: "Los procesos son más rápidos y se demandan profesionales con mucha más experiencia. Sin olvidar que cada vez más, nos hacemos responsables de nuestra carrera, y ésta no tiene por qué desarrollarse dentro de la misma compañía. Hay que tener en cuenta el trabajo por proyectos en los que la gente va y viene, a lo que se añade la escasez de talento. Los profesionales se van, las compañías evolucionan y las empresas los recuperan, y con ello ganan tanto las organizaciones como los profesionales".

Se requieren profesionales polivalentes, y las habilidades asociadas harán más fácil (y valorado) el regreso a la compañía, en la que cotizará la capacidad para trabajar en un entorno cambiante y la flexibilidad, la orientación a resultados, la capacidad para trabajar en equipo y de liderazgo, las habilidades relacionales y las de comunicación, o la habilidad para tomar decisiones y para gestionar el estrés. Como profesional, es necesario fabricar nuestra propia marca y nuestra empleabilidad. Saber gestionar esto es, asimismo, una capacidad muy valorada por los empleadores, ya sean de la empresa de ida o de vuelta.




Fuente: Expansión

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