El “one hit wonder” más buscado también cayó en Punta

La cerveza Miller acercó el domingo al creador de Hello, el francés Martin Solveig, el DJ copador de radios que faltaba en el verano. Fue la gran sorpresa de la noche

Si usted tuvo la chance de ver videoclips en el recurrente rito de los videos de fin de año o Navidad que pasaron en la televisión, o si suele mirarlos por internet, seguro se encontró con ese delirante duelo de disc jockeys en una escenografía estilo Roland Garros, que simula una transmisión de TV.

En ese video, que es el de la canción Hello, el retador más notorio es Bob Sinclar, el que hace unos 10 días se convirtió en el primer DJ de fuste en pasar por Punta del Este en la temporada. Pero el tema del video no es suyo. En realidad es Martin Solveig, también francés y de gran aceptación en el ambiente pop, el encargado de Hello, la canción que promueve el clip. Y si alguien faltaba para terminar de consagrar la gran invasión de disc jockeys a Punta del Este, era él.

Junto a otros nombres más populares o de mayor prestigio como David Guetta, John Digweed y Carl Cox, la lista de figuras electrónicas en el este está más que surtida.

Así fue que Martin Solveig se transformó en la frutilla de lujo en la megafiesta de Miller en Punta del Este, un espectáculo que arrancó en las últimas horas del domingo y culminó hace unas horas, este lunes. La fiesta se desarrolló en la residencia Kalymnos, una chacra dentro del bosque de El Jagüel, muy cerca de donde tocó David Guetta, el pasado 3 de enero.

De hecho, los asistentes a la fiesta se encontraron con la sorpresa del que el propio Guetta estaba en la fiesta de su coterráneo, pasando casi desapercibido entre las mil personas invitadas por la marca de cerveza Miller.  

Solveig, que ganó fama mundial por esa canción llamada Hello, llegó por primera vez a Uruguay de la mano de la marca de cerveza estadounidense que desembarcó en el balneario con la llamada “tropa”: los principales CEO y gerentes de la empresa estaban anoche presentes en el evento.

Es que Miller está desarrollando su programa especial Luminocity, una promoción para clientes VIP, que pasan un fin de semana en Punta alojados en el exclusivo hotel Yoo, de Philip Starck.

Encima de un escenario al que se le adosó una pista de baile, Solveig hizo mover a los invitados que tuvo la fiesta. A los costados y en el perímetro, unas enormes pantallas con leds reproducían los ecualizadores del DJ y escribían mensajes.

Una vez con sus bandejas, Solveig se puso a pasar y remezclar su música para la gente de la fiesta, que empezó a bailar al ritmo de distintos cruces. Por supuesto, el gran momento fue cuando sonó ese hit que es la razón por la cual llegó a Punta del Este.

El servicio de catering, a cargo de la empresa de Marian Caviglia, tuvo desde rollitos de jamón crudo y tapas españolas hasta pinchos y pescado, especialmente pensado para acompañar la cerveza. Al final, para darle el toque yanqui, hubo unas especiales hamburguesitas gourmet. 

La sala VIP era la propia casa Kalymnos. Pero la noche estaba tan hermosa, con la luna llena, que la VIP quedó vacía y todo el mundo se fue afuera, con el resto de los “mortales”.  Pero para tener una idea de la excentricidad de la fiesta, hay que reparar en el detalle de las culebras que soltaron en un momento de la noche, cosa que pareció divertida a algunos y motivo de huida de la chacra para otros.

Solveig pidió un bar personal, donde había abundante vodka. Pero cuando llegó, lo único que quería era energizante, y la organización debió correr para satisfacer su deseo. Según fuentes de la organización, el caché del francés por la noche fue de US$ 50 mil, algo de esperarse de parte de un tipo que llega en un momento de su carrera que quizá no se extienda por demasiado tiempo, y al que hay que sacarle el jugo.  


Fuente: Valentín Trujillo

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