El otro título

La economía, la preocupación del presidente y el investment grade

A jerarcas que trabajan entre el cuarto y el séptimo piso de la Torre Ejecutiva, incluidos algunos de los hombres de mayor confianza del presidente Tabaré Vázquez, les corre un escozor por el cuerpo de solo pensar que el senador y expresidente José Mujica se pueda quedar con la jefatura del gobernante Frente Amplio, una posibilidad nada disparatada.

Es que, como comentó días atrás a El Observador un alto jerarca gubernamental, fue tal el “desaguisado”que encontraron en algunas empresas públicas y otras áreas del Estado tras el paso del ex tupamaro por el poder que poner las cosas en orden les está causando muchos más dolores de cabeza de lo pensado, al extremo que la posibilidad de cambiar ciertas autonomías de los entes que impiden remover cuadros directrices y gerenciales por ineptitud en el manejo de la cosa pública es sopesada seriamente al más alto nivel de la administración. Esta semana, Vázquez dejó meridianamente claro en cadena de radio ytelevisión que la economía uruguaya ya no cuenta con el viento de cola internacional que propició una década de bonanza histórica -se agotó el formidable boom de altos precios de las materias primas y acceso a crédito externo ultra barato – y es hora de corregir ciertos rumbos.

No es casual que Vázquez haya dedicado más tiempo a hablar de la economía. Durante su discurso, al hacer un balance de su primer año de gestión, el presidente dijo que este año el gobierno deberá "trabajar fuertemente para no perder el grado inversor". "De perderse el mismo, los impactos sobre la economía serían muy drásticos, la confianza en el país se vería afectada y con ella la llegada de inversión extranjera", señaló. El investment grade es la garantía de buen pagador que tiene el país, le permite acceder a crédito externo y lo distingue de los gigantes vecinos Argentina y Brasil, que hoy están malvalorados en los mercados.

En la cadena nacional, Vázquez también manifestó que el gobierno pretende "luchar frontalmente contra la inflación", dado que se trata de una "carga pesada para la población con ingresos fijos y menores ingresos".

Las referencias explícitas del mandatario se produjeron en momentos en que los conductores de la política económica se enfrentan por primera vez desde que llegaron al gobierno en 2005 a un contexto económico mundial y regional adverso, con las principales variables macroeconómicas desajustadas y escaso margen de maniobra para cambiarlo. Las finanzas públicas cerraron en los doce meses finalizadosa enero en su peor nivel en 13 años, 3,8% del PBI. Solo durante la crisis del 2002, el rojo de las cuentaspúblicas había superado ese guarismo.

Como el fisco necesita recaudar para equilibrar las cuentas públicas, las autoridades debieron echar mano al aumento de las tarifas públicas y eso golpea sobre otra de las variables más desalineadas, la inflación,que alcanzó los dos dígitos (10,23% en los 12 meses a febrero), muy lejos del rango meta oficial de 3%-7%.

Es la primera vez en 12 años que el IPC alcanza los dos dígitos.

El horizonte de corto plazo es bastante claro por tanto: nada dramático a la vista, pero la economía crecerá menos y el ajuste recaerá nuevamente sobre el sector privado tanto por cantidad como por precios, lo que se traduce en pérdida de empleos y de poder de compra de los  salarios .

Que el aterrizaje sea suave o violento y forzoso dependerá en buena medida de la toma de conciencia de cuidar activos como el título de grado inversor con más pericia que la que dejó evidencia la deficitaria gestión de la petrolera monopólica ANCAP.


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