El Partido Socialista giró a la izquierda y los "renovadores" deberán negociar

Socialistas corren el riesgo de que el partido se convierta en un cuerpo bicéfalo
Síntesis. Esa es la palabra, muy utilizada en el vocabulario de la izquierda, que los socialistas uruguayos deberán poner en práctica luego de las elecciones del domingo 13 que si bien le dieron la secretaría general a los "renovadores" encabezados por Mónica Xavier, también le otorgaron los "ortodoxos" o "removedores" importantes áreas de poder que nunca antes habían conseguido.
Esto significa que, necesariamente, el partido deberá pegar un viraje hacia posiciones más izquierdistas en asuntos importantes como la política impositiva y salarial, el trato con los empresarios y el comercio internacional.

En ese giro la negociación deberá convertirse en una herramienta fundamental para sintetizar posiciones y evitar un partido bicéfalo que corra el riesgo de una fractura expuesta.
Integrantes de las dos corrientes del Partido Socialista dijeron a El Observador que asumen que, en la tarea de conjugar lo que los dirigentes dirán públicamente, y lo que le transmitan al Poder Ejecutivo encabezado por Tabaré Vázquez, se juega el mantenimiento de la unidad de la centenaria colectividad.
En las elecciones del domingo, los ortodoxos perdieron por 23 votos pero, de muchas maneras, ganaron. Por ejemplo, se quedaron con 26 –tenían siete- de los 51 cargos elegibles del Comité Central que serán completados con los secretarios de cada departamento y por el delegado de la Juventud.

La lista 4 que encabezó Daniel Olesker fue mayoría en Montevideo, Canelones, Tacuarembó, Treinta y Tres, Paysandú, y Soriano. Los renovadores se impusieron en los otros departamentos pero no es seguro que los delegados siempre se alineen de acuerdo a la lista por la que fueron electos.
Es decir, las decisiones en el Comité Central serán adoptadas por una mayoría abrumadora si hay acuerdo, y por diferencias mínimas cuando haya discrepancias.

Esta situación le dará al interior del país un poder de decisión del que carecía cuando los "renovadores" eran amplia mayoría. Por otra parte, los "removedores" se quedaron con las tres Comisiones partidarias -de Disciplina, Fiscal y Nacional Electoral- en tanto que el poder estará repartido en las principales secretarías del partido –organización, finanzas, formación, programa, interior, entre otras- que estaban, todas, en manos de los renovadores.

En el último congreso socialista realizado a mediados de diciembre los "removedores" lograron aprobar un documento que suponía un cambio de rumbo para el partido pero que también era letra muerta ya que a los "renovadores", por entonces amplia mayoría, no les hacia ninguna gracia.
En ese documento, entre otras cosas, se plantea la necesidad de una reforma tributaria que aplique mayores impuestos a las grandes ganancias y al capital; se reclama revisar las exoneraciones impositivas previstas en la ley de inversiones, y los subsidios a la enseñanza privada y a las zonas francas.

También se propone la negociación obligatoria de acuerdos de precios de determinados productos, y la priorización del comercio regional por encima de una apertura indiscriminada al mundo.

Resultados.
Los "ortodoxos" o "removedores" mantienen una actitud más crítica con los lineamientos generales del Poder Ejecutivo y han tenido varios enfrentamientos con los "renovadores".
Entre otras cosas, los "removedores" le reclaman al presidente Tabaré Vázquez un giro a la izquierda en sus decisiones y, a nivel internacional, congenian con el chavismo venezolano y con el kirchnerismo argentino. Tienen su principal base de acción en la departamental socialista de Montevideo que es dirigida por el diputado Gonzalo Civila.

Los "renovadores" participaron de las elecciones internas con tres boletas. La lista 1 (que fue la más votada de las que apoyaron a Xavier, con 409 votos), está integrada por el actual secretario general del PS, Yerú Pardiñas, se presentó como la más "oficialista" y procura una coexistencia pacífica con los ortodoxos. También la apoyaron Daisy Tourné, José Korzeniak y Roque Arregui, entre otros.

Desde las listas 2 y 3 se reclamó que la dirección partidaria se ponga firme ante algunos excesos ortodoxos que, dicen, están comprometiendo la unidad de este partido. La lista 2 la apoyaron, entre otros, Eduardo "Lalo" Fernández, Julio Bango y María Elena Laurnaga. La lista 3 estuvo integrada por Manuel Laguarda, Fernando Nopitsch y Daniel Daners y su objetivo era evitar el alejamiento de dirigentes por culpa de los enfrentamientos internos -como ocurrió con el jerarca de la OPP, Pedro Apezteguía- y reclama terminar con el "internismo" y "defender la disciplina del PS".

Lo cierto es que todas esas alusiones a los excesos y a la necesidad de acatar las decisiones partidarias fueron hechas por el ala renovadora cuando era, como ya fue dicho, tumultuosa mayoría. Ahora, cualquier demasía o falta de disciplina entre los socialistas será responsabilidad compartida.


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