El rey de los románticos

Con su personalidad carismática y en base a baladas, Ricardo Montaner envolvió a Montevideo una vez más

Con peinado hacia atrás y cabello más largo, saco azul, camisa blanca y una barba nada familiar. Así llegó Ricardo Montaner a Uruguay, y tras cinco años sin venir al país se presentó en concierto, el pasado sábado en el Teatro de Verano. La cita, que fue parte de su gira sudamericana 2016, significó además la presentación de Ida y Vuelta, su álbum más reciente, lanzado a fines de octubre de este año.

El público que concurrió al show (aproximadamente unas 5.000 personas) pudo ver a un Montaner igual y distinto al mismo tiempo. Igual por su carisma, calidez y simpatía para interactuar y entretener al público mostrándose tal cual es, pero distinto porque se le vio un temple diferente al acostumbrado sobre el escenario, quizá producto inevitable de una experiencia más amplia, conforme crece su trayectoria.

Las luces se apagaron y sobre las 21.30 horas, con la canción Lo mejor está por venir, comenzó un recital que tuvo dos pasajes bien definidos: uno dedicado a las baladas románticas y otro destinado a las canciones que invitaban a bailar, y en que la rumba era el género que marcaba el ritmo. Las melodías tituladas "Será", "A dónde va el amor", "El poder de tu amor" y la ya clásica "Castillo Azul", lograron que Montaner pusiera a sus pies al Teatro de Verano, no sin antes saludar, bromear con su barba y agradecer a sus seguidores por la fidelidad demostrada.

"Gracias por acompañarme Uruguay. Que Dios los bendiga", exclamó Montaner, de buen humor y alegre, que tuvo también palabras para Venezuela. Luego de cantar Aunque ahora estés con él, hizo referencia al asunto: si bien la canción habla sobre una historia de amor, dedicó a los presos políticos que están detenidos hoy en ese país. La política tuvo un espacio más aún, ya que el artista dijo que no tenía temor en expresar que considera que Uruguay es el país más democrático del continente, y que espera que un día Venezuela logre el nivel de democracia que observa aquí.

Los temas Soy feliz, La Conga y Cachita fueron los que le aportaron el ambiente divertido al concierto, pero la sorpresa estuvo en la participación como invitado del músico Dario Moscatelli, quien fuera líder de The Sacados, banda argentina de mediados de la década de 1990 que fusionaba los ritmos house y pop. Inesperadamente, el público presente retornó 25 años en el tiempo y cantó Ritmo de la Noche, tema que dio nombre al programa que condujo Marcelo Tinelli y The Sacados ejecutaba.

El argentino-venezolano interpretó también Quién diría y Hombre normal, canciones que pertenecen al último disco y que recién comienzan a sonar en sus conciertos. El sonido de la banda fue muy bueno, y la iluminación estuvo acorde a lo que solicitaban los momentos. En cuanto a su voz de intérprete, su entonación y caudal fueron impecables, aunque se notó en ciertos temas que son más cuidados que en otras etapas de su carrera.

La despedida llegó con otra serie de clásicos románticos, destacándose Tan enamorados, Me va a extrañar y Déjame llorar, siendo este uno de los puntos más altos de la noche en cuanto a la reacción del público. El tema La cima del cielo le puso el broche final a un show que repasó una carrera iniciada en 1976 y que, 40 años después, se podría simplificar con una frase que hoy se transformó en una filosofía de vida: "Solo quiero cantar, cantar y cantar. Y cuando se me acabe lo que canté, quiero inventarles más canciones".


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