El riesgo de usar las reservas

Deuda, inflación y riesgo país, se relacionan con el Banco Central
La mayor parte de lo que está en la caja fuerte del Banco Central (BCU) son reservas del país, –algunas adquiridas mediante endeudamiento– aunque prácticamente la mitad de ese botín no se puede tocar por ser los encajes de los bancos, casas de cambio y de las Administradoras de Fondos de Ahorros Previsionales (Afap), es decir, el dinero que el Estado les exige mantener como garantía del negocio financiero que explotan.

La otra parte, la del gobierno, es a la que cada tanto la clase política mira con interés.
El BCU, por ley tiene límites a su accionar, fue creado con autonomía de gestión –lo que supuestamente evita tentaciones del gobernante de turno– y tiene funciones específicas de control de la inflación.

De todos modos, parte de su dinero es del Estado y el gobierno puede disponer. Incluso el Banco Central le puede prestar con ciertos límites.

El senador Luis Lacalle Pou propuso utilizar parte del dinero del gobierno que está en el Banco Central para resolver carencias de infraestructura.

El Banco Central tiene hoy en reservas US$ 14.858 millones. De ese total, el dinero del Estado, son US$ 7.281 millones, según datos oficiales al 14 de enero. Dentro de los recursos del Estado hay un grupo de reservas de contingencias que son US$ 3.441 y es ahí a donde apuntó el senador nacionalista.

Una parte de las reservas actuales fueron construidas durante años a través de políticas de intervención cambiaria y obtenidas a través de emisión de deuda a corto plazo y en pesos. Esos recursos tienen por destino pagar deuda del país.

Otra parte de las reservas se formaron con préstamos obtenidos para formar "un colchón" de dinero al cual recurrir en caso que el mercado internacional de créditos se encarezca, como ocurrió en 2008.

Las calificadoras de riesgo, no cuentan como factor negativo las deudas del país que tienen como contrapeso a las reservas y por tanto se equilibran. Tocarlas, según losmontos, tiene entre sus riesgos el poder perder la calificación actual. Uruguay en el gobierno pasado –con Fernando Lorenzo en Economía– retomó el grado inversor perdido en la crisis del 2002.
Las calificadoras, al dar su opinión, toman en cuenta el nivel de reservas de los países por considerarlo vinculado con su nivel de solvencia a la hora de pagar sus préstamos.

Por otro lado, usarlas también implica aumentar el déficit fiscal, algo que preocupa al gobierno del Frente Amplio y que la oposición reclama reducir.

La propuesta de Lacalle Pou surge en un momento de enlentecimiento del crecimiento de la Economía.

También la formuló en tiempos donde hay una presión alcista del dólar, donde según algunos economistas consultados por El Observador, lo más conveniente es que el Banco Central se mantenga pisando fuerte para evitar cualquier corrida especulativa. En 1982 cuando quebró "la tablita" que preanunciaba el valor del dólar, como en la crisis del 2002, el país se quedó sin reservas.

Actualmente, y desde hace años, Economía utiliza un sistema de tipo de cambio flexible con intervenciones del BCU corrigiendo fluctuaciones abruptas.

Otros economistas salieron a enfrentar la idea del líder blanco. Pablo Montaldo escribió en twitter que "las reservas del BCU no son del Ministerio de Economía. Además no son tantas ni se deben usar para objetos ajenos a los propios del BCU".

Su colega ,Aldo Lema, opinó que "usar las reservas internacionales para financiar gasto fiscal o inversión pública fue exactamente lo que hizo Argentina durante últimos años". Los economistas locales no ponen como buen ejemplo lo hecho por la administración Kirchnerista con las cuentas públicas.


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