El de siempre, pero globalizado

El presidente habló contra la guerra, el consumismo y el poder de los bancos

El presidente José Mujica salió de los temas domésticos y los problemas diarios, para dar un discurso de 47 minutos en la Asamblea de las Naciones Unidas, donde expresó que la primera tarea de la humanidad es “salvar la vida”. Fue un típico discurso de él, como los que hacía cuando era senador o como los que realiza semanalmente en su audición radial de M24. Pero en este caso el Mujica filósofo fue a la vez globalizado.

En ese lugar no son comúnes los discursos como el que dio el presidente uruguayo. Criticó el consumismo desenfrenado, la codicia, el despilfarro y el “dios mercado”. Fue contra la globalización ingobernable, recordó el sentimiento de nación que está incrustado en nuestra código genético; y fue contra el chovinismo nacionalista de las grandes potencias. Criticó la guerra, su presupuesto que lleva a un proceso ciego que solo asegura odio, fanatismo y desconfianza.  Mujica también fue contra organismos como la ONU. Dijo  que la organización “languidece” sin democracia porque países pequeños como Uruguay, que es el que más aporta soldados para la paz, no puede entrar a los centros de decisión, dijo, “ni para servir el café”.

El presidente Mujica llegó ayer temprano a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y estuvo más de siete horas esperando su turno para hablar. Antes que él lo hicieron 28 presidentes. Esta vez, Mujica escribió su discurso y se lo comentó a su entorno para ver qué opinaban.

“Cargo con los millones de compatriotas pobres de América latina, patria común que se está haciendo. Cargo con las culturas originales aplastadas, con  restos del colonialismo en Malvinas, con bloqueos inútiles a ese caimán bajo el sol del Caribe que se llama Cuba. Cargo con las consecuencias de la vigilancia electrónica que nos envenena con la desconfianza. Cargo con una gigantesca deuda social, con el deber de luchar por el Amazonas, por una patria para todos y para que Colombia pueda encontrar el camino de la paz. Cargo con el deber de cargar con la tolerancia. La tolerancia se precisa para con los que son distintos y no para lo que estamos de acuerdo. La tolerancia es el fundamento para poder convivir en paz”. Mujica afirmó que combate a la economía sucia, al narcotráfico y la corrupción  que “son plagas contemporáneas”.

“Hemos sacrificado a los viejos dioses inmateriales y ocupamos el templo con el Dios mercado. El nos organiza la economía, la política, la vida y hasta nos financia en cuotas la apariencia de felicidad. Parece que nacimos solo para consumir y consumir, y cuando no podemos, cargamos con la frustración y la pobreza”, dijo el mandatario.

Sus críticas al consumismo ocuparon varios minutos de su oratoria y recordó que si la humanidad aspira a consumir como un americano promedio, se necesitan tres planetas para vivir. Debería castigarse “el despilfarro y la especulación”, afirmó con un tono parejo que mantuvo en su oratoria.

Para Mujica “el capitalismo productivo, está medio prisionero en la caja de los grandes bancos que en el fondo son la cúspide del poder mundial. El mundo requiere a gritos de reglas globales que respeten los logros de la ciencia que abunda, pero no es la ciencia la que gobierna.” “Ni los Estados grandes, ni las transnacionales y menos el sistema financiero deberían gobernar al mundo”. Para el presidente uruguayo es la alta política entrelazada con la ciencia “que no apetece el lucro”, la que debe dar los lineamientos.

A pesar de su visión crítica, el presidente terminó con un mensaje esperanzador para la humanidad por la capacidad para transformar desiertos y crear vegetales que viven en agua salada, su posibilidad de arrancar de cuájo la indigencia del planeta y aceptar que la vida es un milagro que debe cuidarse.

Al terminar, varios jerarcas internacionales que lo escucharon se acercaron para saludar a Mujica, según contaron a El Observador integrantes de la delegación.

Mujica continuará hoy en Nueva York y tiene agendado encontrarse con la colonia de residentes uruguayos, en la Universidad Pública.

Los discursos en general transcurrieron con centro en Siria, donde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue claro al señalar que su país está listo para usar la fuerza militar en medio oriente si es necesario; la mandataria, Dilma Rousseff cuestionó el espionaje del que fue víctima Brasil por parte de la administración estadounidense y opinó que semejante injerencia es un quiebre del Derecho Internacional; otros presidentes hablaron del conflicto entre Israel y Palestina e incluso el presidente de Gabón, Ali Bongo Ondimba, mencionó el embargo que padece Cuba. El mandatario de Bolivia, Evo Morales, pidió la cambiar la sede de la ONU para otro país porque en EEUU varios mandatarios no se sienten seguros. También se quejó de que no le dan visa como presidente.

Mujica

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