El tren, ¿pasará otra vez?

En un escenario regional muy complicado, el presidente Tabaré Vázquez bien podría intentar concretar un TLC con Estados Unidos.

¿Tendrá el presidente Tabaré Vázquez la oportunidad histórica de que el tren del TLC con Estados Unidos pase una segunda vez por Uruguay? Si ello sucede, espero que decida subirse a este ferrocarril comercial porque supone una alternativa sólida ante unos socios de la región que andan a los bandazos.

Si es cierto lo que informó el semanario Búsqueda, el 26 de febrero, de que hoy Vázquez “cuenta con una experiencia y una seguridad en sí mismo de las que carecía cuando ocupó la Presidencia por primera vez” y que, además, es un político con una personalidad “mucho más flexible y menos autoritario y “más reflexivo y más permeable a las ideas ajenas” que en el pasado, entonces ahora sí tendría el talante ideal para liderar un cambio de rumbo en la política exterior, en particular en el área comercial.

Algo de ello ya se ha reflejado en gestos y acciones durante este primer mes del nuevo gobierno de Tabaré Vázquez.

Recuerdo que una de las primeras acciones, sino la primera, del anterior gobierno de Vázquez (2005-2010) fue la firma de importantes acuerdos con el comandante Hugo Chávez de Venezuela con quien se mostraba siempre sonriente.

Pero la primera acción internacional de su segundo mandato fue llamar a consulta a su embajador en Caracas por un conflicto diplomático con Venezuela que estalló porque Nicolás Maduro llamó “cobarde” al vicepresidente, Raúl Sendic, quien dijo que no podía asegurar de que existiera una injerencia del gobierno de EEUU en la política interna de Venezuela. Hay alguna diferencia, ¿no?

Vázquez incluso se ha mostrado dispuesto a discutir sobre la situación política en Venezuela, una actitud impensable en su primera Administración. Notoriamente la actitud hoy de Vázquez respecto a Venezuela es muy diferente a la que tuvo en su anterior gobierno. El ambiente es muy distinto no solo por la brutal crisis venezolana, sino porque Maduro no es el comandante Chávez.

Hoy la región no tiene el vigor de 2005, cuando Vázquez asumió la Presidencia por primera vez. Hace una década, la Venezuela de Chávez estaba en su apogeo económico y político. En Brasil, Lula se encaminaba a su segundo gobierno de un país que se proyectaba como la sexta economía mundial. Y Argentina no mostraba ni por asomo la descomposición económica y ética a la que ha llegado al final de la gestión de Cristina Fernández.

Es por eso, quizá, que el ministro de Economía, Danilo Astori, opinó hace dos semanas que el Mercosur atraviesa "el peor momento desde que se ha creado".

Y mientras el ánimo regional está de capa caída, Estados Unidos está recuperando parte del brillo perdido y parecería que en el terreno económico empezara a disfrutar el comienzo de una era de esplendor.

En un detallado informe de El País de Madrid, publicado el 15 de marzo, acerca del reverdecer estadounidense, se lee lo siguiente: “La tasa de desempleo, un 10% en el otoño de 2009, un año después de la primera elección de Obama, es ahora del 5,5%. En 2014, EEUU creó 3,1 millones de empleos, la mayor cifra desde 1999, durante el boom de los 90, asociado al presidente demócrata Bill Clinton y al responsable de la Reserva Federal Alan Greenspan. Desde 2010, un año después del final de la Gran Recesión, el número de empleos creados supera los 11 millones. Hoy trabajan en Estados Unidos 148 millones de personas: más que nunca (...)”.

El extenso artículo, firmado por Marc Bassets, da cuenta también de la baja del déficit presupuestal (del 10% del PIB en plena crisis a 3%) y destaca que los EEUU de Obama está cerca del pleno empleo, acaricia la autosuficiencia energética y “presume” de la fortaleza del dólar. Por eso es que el autor dice que hoy la principal potencia del mundo “ahuyenta los fantasmas de la Gran Recesión”.

Uruguay necesita ampliar sus exportaciones en el marco de una economía más lenta no solo por Brasil y Argentina sino también por el freno del crecimiento de China.

¿Por qué entonces no intentar que el tren del TLC pase otra vez por Uruguay para amortiguar el enfriamiento de la economía? ¿Qué mejor paraguas que un TLC con la principal economía del mundo, como ya tienen Colombia, Chile y Perú?

Creo que Vázquez está en las mejores condiciones para intentar un acercamiento comercial con el gobierno estadounidense. Uruguay ha sido por ahora el único país que ha recibido presos de Guantánamo a solicitud de Barack Obama y es probable que la Casa Blanca haya tomado debida nota de la actitud distante de Vázquez respecto al gobierno chavista de Maduro.

“La historia no retrocede, (...) la historia no se detiene pero (...) tampoco la historia se repite. El tren, algunas veces, pasa una sola vez”, dijo el presidente Vázquez el 9 de agosto de 2006, durante un foro empresarial, en alusión a un posible acuerdo comercial con EEUU. Vázquez había pedido entonces al Frente Amplio una discusión con “criterio patriótico” más no con “criterio ideológico”.

Pero el presidente Vázquez perdió entonces ante una aplanadora frentista ideologizada, liderada por el excanciller Reinaldo Gargano, quien concitó el aplauso del Plenario Nacional del Frente Amplio con argumentos como que “el tren pasa una sola vez, pero hay gente que se pone delante y se la llevan por delante” o que un TLC con EEUU no le sirve a los intereses del país. Gargano creía en un supuesto arco virtuoso progresista, en referencia a los gobiernos de “izquierda” de Argentina, Brasil, Chile, Venezuela y Uruguay. Para él, ese era el camino directo al paraíso.

En un escenario regional muy revuelto, el nuevo Vázquez de su segundo gobierno, ¿se subiría, ahora sí, al tren con el trayecto Washington-Montevideo?


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