"En Crimea la gente votó con los fusiles rusos en su espalda"

El embajador de Ucrania en Argentina llegó a Uruguay para presentar sus Cartas Credenciales y dialogó con El Observador sobre el conflicto que asola su país
El año pasado la ciudad de Minsk sirvió de locación para una serie de acuerdos que buscaban terminar con un conflicto que estaba desangrando a Europa del Este. Ucranianos y separatistas se disputaban la zona fronteriza con Rusia, donde día a día morían cientos de combatientes y civiles. En ese marco, la pérdida de la región de Crimea en un referéndum popular fue otro golpe para el gobierno de Kiev, que abogaba por ayuda internacional en los escritorios europeos. Un año después, el embajador de Ucrania en Argentina, Yurii Diudin, dialogó con El Observador sobre estos temas y más.

A poco más de un año de los acuerdos de la ciudad de Minsk ¿Hasta que punto se han cumplido?

Lamentablemente, muy poco, y no por la falta de voluntad política de Ucrania. Los acuerdos se basan en doce puntos, que deben ser cumplidos uno detrás del otro, en una secuencia lógica. Los primeros puntos, que incluyen el alto al fuego, el intercambio de prisioneros y la retirada de armamento pesado se cumplieron al principio. Pero, si bien el alto al fuego esta siendo cumplido parcialmente y no mueren centenares de personas desde hace un año y medio, si sucede de que muere uno o dos soldados por día, o sea que hay violaciones constantes de la otra parte en el cese al fuego. En lo demás sucede lo mismo. La retirada del armamento pesado se hace de día y luego de noche se vuelve a colocar, pese a la presencia de observadores internacionales. En cuanto al canje de prisioneros, se esta haciendo muy lentamente. Se intercambian dos o tres personas por semana o por mes y no se llega a hacer lo que era acordado: todos por todos. En cuanto a los puntos políticos, Ucrania está dispuesta a que se celebren elecciones, siempre y cuando sea bajo las condiciones adecuadas para que se den de manera legítima, con observación de organismos internacionales y libertad de expresión.

Entonces,¿No hay voluntad de Rusia de terminar el conflicto?

Lamentablemente, no la vemos. Rusia es la que apoya a los separatistas y aún así siempre lo niega. Tenemos mucha evidencia de que esta muy involucrada en la provisión de armamento, entre otras cosas. Un ejemplo de que no somos los únicos que vemos esto son las sanciones que los países europeos aplican contra Moscú. Si no fuese así, las sanciones podrían haber sido levantadas hace mucho tiempo. Ucrania sí esta muy interesada en la finalización del conflicto. Es nuestro mayor interés, ya que es nuestro suelo, esta muriendo nuestra gente y además tenemos que gastar muchísimos recursos en un conflicto que no es absolutamente necesario para el pueblo ucraniano y que podríamos haber destinado a reformas sociales, por ejemplo. Rusia siempre nos ha tratado como hermanos menores y siempre han querido manejar la vida del país. No queremos esa relación. Queremos una relación de igual para igual. Sabemos que geográficamente estaremos siempre al lado de Rusia, pero queremos una relación madura y ellos no.

En las zonas de conflicto en el este, la población esta adoptando cada vez mas el rublo ruso en lugar de la moneda local y los productos rusos están suplantando a los ucranianos. ¿Cómo se sitúa el gobierno ucraniano frente a esa situación?

En primer lugar, hablamos de una parte de dos regiones de Ucrania. En total cerca del 3% del territorio de Ucrania esta en ese conflicto. Son lugares que pertenecen a las regiones de Donetsk y Lugansk. Ahí están las autoproclamadas republicas populares, que nadie las reconoce, ni siquiera la propia Rusia, aunque sabemos que las apoya. Claro que son parte de Ucrania y claro que vemos muy mal que esté circulando el Rublo ruso ahí o que estén persiguiendo a los ucranianos por hablar en su idioma y queremos acabar con eso cuanto antes. La única solución es seguir el camino pacifico, el camino de los acuerdos de Minsk. No queremos entrar en la guerra. Sabemos que nadie nos va a mandar tropas, por lo que no queremos una guerra que se nos fue impuesta de afuera. Queremos la solución pacifica.

¿Cómo es la relación de Ucrania con América Latina?


Vemos a América Latina como un gran continente en desarrollo. Vemos muchas perspectivas y posibilidades. Claro que es un continente muy heterogéneo, por lo que no podemos hablar de la misma manera de México como de Bolivia. Estamos preparando visitas de alto nivel ministerial, tal vez una posible gira presidencial. Nos importa el continente, vemos un gran potencial de cooperación y vamos a desarrollar nuestras relaciones con todos sus países.

¿Y con Uruguay?

Hasta ahora nuestra relación ha sido bastante reducida. Tenemos buenas perspectivas y buenas potencialidades. Ucrania tiene un gran potencial en tecnologías de energía eléctrica y en ese sentido podemos ofrecer a Uruguay lo que necesite. De la misma manera podemos ir comprando más productos uruguayos. Para eso es necesario que vengan más empresarios para ver las posibilidades que existen para la cooperación entre los dos países. Sí estamos interesados y mi presencia aquí es una muestra de ello.

¿Cuál es la situación de la región de Crimea?

Para nosotros Crimea es un territorio de Ucrania que temporalmente esta ocupada por extranjeros. No podemos hablar de la legitimidad del referéndum que fue realzado allí por que no hubo ninguna observación internacional y además la gente votaba con la presión de los fusiles rusos en su espalda. Para el mundo democrático, la anexión de Crimea fue una violación flagrante al derecho internacional y por eso ningún país del mundo, excepción de la propia Rusia reconoce a Crimea como un territorio propio. Nuestra estrategia para recuperarla pasa por la justicia internacional. Estamos preparando negociaciones en La Haya y otros tribunales internacionales. En Crimea hay muchas violaciones de los derechos humanos y la situación social es muy mala. Los pocos ucranianos que no huyeron están siendo perseguidos y hay muchos cortes de luz, ya que ellos dependen de la energía que viene de Ucrania. Además, Crimea siempre vivió del turismo, y ahora ha perdido el 90% de los turistas, por lo que la gente está cerrando sus comercios por la falta de ingresos. Muchas familias están ahora separadas. Yo mismo tengo parientes que están en Crimea y se que estan sufriendo como los demás. Crimea es parte de nuestro territorio, nos la sacaron a la fuerza, y eso nos duele.

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