En el tintero

La deuda más notoria es el cierre de la prisión en Guantánamo con lo que Obama insistió desde su primer período de gobierno

Barack Hussein Obama, el presidente número 44 de Estados Unidos, se retira de la Casa Blanca con una popularidad de no menos del 50%. Se ubica en el selecto grupo de jefes de Estado con más renombre de la principal potencia del mundo, como Bill Clinton, John Fitzgerald Kennedy, Ronald Reagan, Franklin D. Roosevelt y Harry S. Truman. Pero las canas y un poco menos de pasión en su formidable oratoria son claras huellas del desgaste natural que produce dos períodos en el poder y, por qué no, de frustraciones propias por no haber logrado cumplir con sus promesas electorales y una ambiciosa agenda de gobierno, principalmente en política exterior. La deuda más notoria es el cierre de la prisión en Guantánamo con lo que Obama insistió desde su primer período de gobierno, señaló Sandra Borda, magíster en Relaciones Internacionales y doctora en Ciencia Política.

"Nunca se aclaró que necesitaba la aprobación del Congreso para poder cerrar Guantánamo", que en casi todo el mandato de Obama estuvo en manos de los opositores republicanos, contrarios al cierre de la cárcel creada durante el gobierno de George W. Bush, luego de los ataques del 11 de setiembre de 2001, y por la que pasaron 780 sospechosos o acusados de terrorismo. Cuando Obama llegó a la Casa Blanca había 242 presos y hoy unos 60. Ante el fracaso de la clausura de Guantánamo, "hábilmente" Obama logró disminuir el número de detenidos enviándolos a más de 25 países que aceptaron recibir a reclusos de esta prisión de máxima seguridad que es rechazada por la comunidad internacional.

La política de repliegue militar en Oriente Medio, principalmente, que se podría sintetizar en la frase "liderar desde afuera", aunque con intervenciones precisas ante amenazas directas a EEUU, dejó algo de sabor amargo. Borda considera "medio inconclusa" o de un "balance mixto" la estrategia para enfrentar el terrorismo mediante coaliciones internacionales y una anunciada reducción del expansionismo militar. El presidente saliente se había comprometido con el retiro total de tropas en Irak y en Afganistán, por ejemplo. A su llegada a la Casa Blanca, en estos dos países había alrededor de 180 mil soldados estadounidenses, que al final de su mandato, se estima en unos 10 mil.

"Uno no puede decir que después de ocho años de gobierno, la administración Obama cambió sustancialmente el equilibrio militar con respecto al terrorismo internacional", razonó Borda. Y hubo un hecho de consecuencias inesperadas y que afectó al mandatario estadounidense: el surgimiento del grupo Estado Islámico. "Es difícil decir, como dicen los republicanos, que Obama es el responsable del surgimiento del Estado Islámico. No lo es, pero de todas formas se falló en construir un Estado al interior de Irak", afirmó. Obama tampoco tuvo un éxito rotundo en la conformación de coaliciones internacionales, aunque su liderazgo en este plano es mucho mejor que el de Bush.

Pero lo cierto es que hoy EEUU sigue "demasiado enganchado con la guerra contra el terrorismo internacional". Para Santiago Castro, magíster en Estudios Políticos, Ciencia Política y Gobierno, "la gestión de Obama deja un sabor agridulce a nivel mundial, sobre todo con relación a su falta de acciones contundentes contra el Estado Islámico". El académico considera "muy nebuloso" el papel de EEUU en la guerra en Siria, que provocó la muerte de más de 470 mil personas y más de 12 millones de desplazados, pero donde la administración de Obama solo se limitó a armar a facciones rebeldes y realizar bombardeos selectivos contra posiciones del EI, sin intervención militar directa contra el régimen de Bachar Al Asad.

También considera sombría la política demócrata frente a las Coreas, así como el papel que le cabe a Obama en "la fuerte influencia que hoy en día tiene China en la geopolítica mundial", al no ser más considerada como una amenaza a EEUU sino un socio susceptible de compromiso. En esos tres temas, el presidente saliente "deja mucho que desear", agregó este politólogo e historiador que dirige una maestría en política y relaciones internacionales.

Populares de la sección

Acerca del autor