En la calle, extupamaro promete "dar guerra"

Amodio Pérez salió a caminar y festejó con espinillar la resolución judicial
Amodio Pérez estaba atrincherado detrás de la puerta entreabierta. "Desde hace un año estoy esperando que vinierais, a ver qué pasaba conmigo pero no vino nadie", se quejó apenas entraron los periodistas de El Observador a la casa donde vive desde hace unos meses. Inmediatamente, aclaró que la falta de periodistas e historiadores fue compensada por la presencia de algunos exguerrilleros que lo acompañaron mientras cumplía prisión domiciliaria. A pesar de la queja, el exguerrillero acusado de traición estaba contento por la noticia de la revocación de su procesamiento. Había llegado la hora de festejar con espinillar.

En la tardecita de ayer, tras un año de reclusión domiciliaria, Amodio Pérez salió a caminar hasta la esquina de Bulevard Batlle y Ordóñez y Ramón Anador. "Es una sensación rara", confesó, mientras los vecinos daban vueltas sus cabezas para reconocerlo. Una mujer lo saludó con el dedo pulgar en alto. Un hombre que pasó en moto le gritó traidor. Otros, simplemente lo observaron. "Ha sido un año duro pero satisfactorio. He conseguido mucho más de lo que esperaba: el reconocimiento", comentó.
"Lo único que me permití (durante este año) fue salir a tomar mate al jardín, nada más. No violé la domiciliaria en ningún momento (porque) sabía lo que me podía costar, sabía que había mucha gente esperando que metiera en la pata para perjudicarme, entonces no lo iba a hacer", contó.

Las únicas salidas que tuvo fue al médico acompañado por la Policía. De todas maneras, de salud está "muy bien". "¡Vamos!", aclara con acento español. "Estoy con los males que llegué pero todavía estoy para dar guerra, seguir con las investigaciones que tengo en curso".

Dos libros en un año

Amodio y abogados
Amodio Pérez junto a los abogados Andrés Ojeda y Fernando Posada
Amodio Pérez junto a los abogados Andrés Ojeda y Fernando Posada

El 7 de agosto del año pasado, regresó a Montevideo tras 42 años de exilio en España para presentar el libro "Palabra de Amodio, la otra historia de los tupamaros", escrito por Jorge Marius. Cuando lo estaban presentando en el hotel Sheraton, policías notificaron a Pérez que quedaba detenido por haber ingresado al país con un pasaporte a nombre de otra persona. Desde entonces, protagonizó un periplo judicial que terminó el 14 de setiembre con su procesamiento por "reiterados delitos de privación de libertad".

Por razones de salud, logró el beneficio de la prisión domiciliaria, que cumplió, los primeros meses, en casa de una hermana. Luego, fue a vivir a la casa de Marius, donde ayer lo acompañaban los abogados Andrés Ojeda y Fernando Posada, el editor Federico Leicht y Sergio Lamanna, el extupamaro que en 2011 increpó en la Rural del Prado al entonces presidente José Mujica, a quien acusa de traidor.
En diciembre del año pasado, publicó su segundo libro: "Condenado, preso político en democracia". Luego, siguió leyendo y escribiendo. "Estoy dispuesto a decir todo lo que hemos averiguado en estos meses (...) Los únicos secretos que tengo ya saldrán a la luz pública cuando sea el momento", comenta. "Vine a contar una historia y quiero terminar de contarla porque está inconclusa", agrega.

De todas maneras, cuando regularice sus documentos y consiga el permiso judicial volverá a España. "Tengo que hacer los trámites que me quedan, la renovación del pasaporte, agotar los plazos legales (para conseguir la libertad definitiva, porque la fiscal Stella Llorente tiene un plazo de 15 días para presentar la casación ante la Suprema Corte de Justicia) y luego marcharme a España, a mi casa. (Me esperan) mi mujer, Celia, los hijos, un pueblo entero, donde vivo", asegura.

Populares de la sección