“En mi cuna tenía un Picasso”

Su ADN se advierte en su gusto por los placeres, desde la plástica a la gastronomía. Colonia es su kilómetro cero y desde allí difunde la obra de su padre, Jorge Páez Vilaró.

Jorge Páez Algorta parece no recordar juguetes tradicionales en su infancia en Carrasco. Cuando mete mano en el tiempo, recupera los cuadros, los artistas, las tertulias, las comidas y las reuniones en donde la plástica, la expresión plástica estaba presente. Se reconoce cuando dice “en mi cuna tenía un Picasso”.

ESTE PAEZ VILARO.

Jorge fue uno de los tres hermanos PaezVilaró. Quizás el menos famoso –Carlos inundó el apellido con sus obras y bohemia- pero tal vez el más explorador y rico en materia visual.

Nació en 1922. Su padre es autor de varios libros sobre historia americana. Quizás la inclinación por el arte prehispánico haya venido de aquellos escritos del padre. (Jorge inauguró el Museo der Arte Americano de Maldonado con una gran colección de trabajos prehispánicos de distintos puntos de la América india. Esta colección fue vendida el año pasado a Martín castillo, propietario de Galería Sur).

Apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, Jorge Páez comienza a viajar por distintos países del mundo, manteniendo contacto e intercambio con relevantes figuras del acontecer literario y plástico. Con sus veintipocos años, se relacionó con Picasso, Chagall, Giacometti, Bacon y otros. Claro, así no fue luego descabellado que un niño pequeñito mirara desde su cuna un Picasso original. Tampoco fue un dislate que la casa adquirida por Jorge Páez Vilaró en la calle Almirante Harwood en Carrasco haya sido comprada con el dinero proveniente de la venta de un Chagall.

Al tiempo que acompañaba a su hermano Carlos en algunas aventuras, Jorge fue conformando un stock de conocimiento y sensibilidad que lo llevó a realizar exposiciones, impulsar muestras en el exterior de otras artistas uruguayos, crear una agencia de publicidad y pintar.

Es muy abundante su periplo artístico. Para muestra: Jorge Páez Vilaró fue uno de los pintores latinoamericanos que obtuvo la mayor cantidad de distinciones internacionales, dentro de las cuales la más exigente fue la otorgada por tres veces por la Bienal de san Pablo.

LA GALERÍA EN LA COLONIA.

En 1975 Jorge adquiere una propiedad en la el caso histórico de Colonia del Sacramento. Tras investigaciones realizadas allí –sacaron modernos revoques que dejaron al descubierto la riqueza de la arquitectura portuguesa- la casa fue recuperada y fue su taller y casa alternativa.

Uno de sus hijos, Jorge PaezAlgorta, funda en 2006 la Galería de Arte. Presenta exposiciones de artistas nacionales e internacionales, tanto de vanguardistas contemporáneos como de artistas ya consagrados.

“Difundo la obra de mi padre principalmente, pero Colonia no es un mercado interesante. No hay turistas que vengan con 10 mil dólares a comprar un cuadro”, dice Jorge a Retazo de los Cielos.

La vieja casa –que data de 1790- funciona como un petit restaurante con una oferta gastronómica de calidad, acompañada de buenos vinos. “Vivo acá en Colonia. Después de mi pasaje por la agencia (Consorcio de Publicidad fue una gigantesca empresa publicitaria) y luego de administrar el museo en Maldonado, me radiqué aquí.”

Este lugar ha sido cuidadosamente decorado con muebles y antigüedades traídas por el artista desde Europa y América, en su mayoría de las Misiones Jesuíticas de Paraguay, Perú y Bolivia.

“Mi idea es que la casa sea coherente con su historia y estilo, que no ofenda su calidad, austeridad y atmósfera con elementos ajenos a su genética", dijo alguna vez Jorge Páez Vilaró. Nadie lo discute cuando uno entra a ese lugar.

Nota. En la foto, Jorge Páez Algorta y su orgullo por la obra que exhibe.


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