En Rocha bajaron a la mitad las cesáreas por realizar parto humanizado

Mientras que la recomendación de la OMS es que las cesáreas no superen el 15% del total de los nacimientos, en Uruguay es del 44,2%
Desde enero de 2014 el Hospital de Rocha tiene la primera "maternidad humanizada" de Uruguay. A partir de su implementación, el centro logró disminuir el porcentaje de cesáreas de 50% al 27%, en un departamento donde nacen 45 niños por mes. De esa manera, está entre los que tienen las cifras más bajas del país, según confirmó la Ministra interina de Salud, Cristina Lustemberg.

Para su construcción se invirtieron US$ 2 millones en tres años. El centro atiende a más de 37.800 personas y es reconocido desde hace dos años por la realización del parto humanizado.

Esta práctica se enfoca en el respeto de la privacidad de la paciente. Las buenas prácticas incluyen que pueda elegir al acompañante, que pueda contar con métodos no invasivos de alivio del dolor -como masajes y técnicas de relajación- y que tenga libertad de movimiento y posición durante el trabajo de parto y el parto. Para que haya un parto humanizado se deben estimular las posiciones verticales y el contacto piel a piel del recién nacido con la madre.

El aumento en la cantidad de cesáreas innecesarias es una de las principales preocupaciones del MSP, ya que es un porcentaje que no desciende desde hace 20 años. Por el contrario, ha ido en aumento. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud recomienda que la tasa oscile entre el 10% y el 15%, porque sus beneficios no están comprobados y por el contrario se le asocian riesgos a corto y largo plazo, el 44,2% de uruguayos que nacieron en 2014 lo hicieron por cesárea.

Por esa razón, el MSP se propuso reducir 10% las cesáreas evitables, que corresponden al 17,9% de los nacimientos de esta forma, según datos de la cartera. Las cesáreas, como cualquier operación quirúrgica implican el riesgo de la utilización de la anestesia general, la posibilidad de que se produzcan infecciones como un peligro potencial, paros cardíacos, y dejan a las mujeres con una cicatriz en el útero que limita que en el futuro puedan tener un parto natural.

Por lo tanto, hacerlo podría afectar tanto la salud de la mujer como del bebé, como a cualquier embarazo en el futuro. Las principales medidas para la reducción de la cantidad de estas intervenciones será el estímulo de la implantación de salas de nacer con las condiciones requeridas para un parto humanizado. Por otro lado, las autoridades también buscan que aumente en un 20% la cantidad de mujeres que recibieron preparación para el parto, ya que ahora solo lo reciben el 55%.


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